México en la lupa

México constituye la 11° economía más grande del mundo. Es un muy importante productor y exportador de petróleo, siendo esta industria, seguida por el turismo, las más grandes del país. La economía también incluye un sector industrial y de servicios en rápido desarrollo, el cual en su mayoría responde a capitales privados. El gobierno ha realizado intentos decididos para promover la competencia a través de la expansión de la infraestructura de los puertos, carreteras, telecomunicaciones, generación de electricidad, distribución de gas natural y aeropuertos.

A pesar de los beneficios del NAFTA (Tratado de libre comercio de Norteamérica), aún existen vastas disparidades entre ricos y pobres, norte y sur y entre las áreas rurales y urbanas. La economía depende fuertemente en las remesas enviadas de los migrantes mexicanos que trabajan en Estados Unidos.

La cultura Mexicana refleja la complejidad de su propia historia, mezclando civilizaciones indígenas con cultura española recogida durante la colonización y la incorporación de elementos de la cultura estadounidense. Los siguientes 3 conceptos serán importantes a la hora de interactuar con mexicanos:

Jerarquía

México es una cultura altamente estratificada y verticalmente estructurada basándose en varios factores, incluyendo la clase social, el perfil étnico, la educación, posición y estatus financiero.

En los negocios, el poder y la autoridad generalmente residen en una persona quien toma la decisión. Esto  hace importante conocer a la persona que está a cargo, y lleva a un enfoque jerárquico de la toma de decisiones y la resolución de problemas. Hay poco cuestionamiento abierto y público hacia la autoridad, dado que podría considerarse como un desafío al líder y esto sería irrespetuoso. Los mexicanos son muy conscientes de cómo cada individuo encaja en cada jerarquía, ya sea la familia, amigos o los negocios.

Fatalismo

La larga historia Mexicana de imperialismo, subyugación colonial (Aztecas y españoles), intervención extranjera y revolución interna ha creado un sentido de fatalismo en las personas. Muchos mexicanos creen que su destino ha sido predestinado y que Dios (o alguien con más poder) tiene el control último sobre sus vidas. Esto significa que no se sienten en control de su destino individual (o nacional) y se sienten a la merced de las fuerzas naturales del ambiente.

Este enfoque fatalístico hacia la vida impacta en la actitud sobre el manejo del tiempo, la planificación a largo plazo y el progreso profesional. También inspira creencias que se debería disfrutar hoy al máximo, ya que nunca sabes que puede ocurrir mañana.

Comunicación efectiva

México es una cultura de alto contexto, donde una gran cantidad de información es transmitida en el contexto de la situación más que en las palabras habladas. Hay un gran énfasis en la inflexión, el tono de voz, el lugar, la relación y el nivel de confianza entre los interlocutores. El lenguaje no verbal se utiliza para clarificar el significado de lo que ha sido dicho. La palabra “no” puede significar la negación, lo positivo o quizás, dependiendo del lenguaje corporal.

Los mexicanos son personas divertidas que disfrutan hablar con amigos y la familia. Como visitante del país, debería evitar tocar temas que pueden considerarse sensibles, como la inmigración ilegal, la religión, la política o comparaciones desfavorables con otros países.

Temas bienvenidos de conversación incluyen la cultura e historia mexicana, el fútbol, eventos deportivos, lo que ha disfrutado de México y su familia.

Estas son algunas “generalizaciones” que pueden ayudarte a comprender mejor el comportamiento que ves y observas. Aunque las generalizaciones pueden ser útiles y aplicables, también pueden ser incorrectas y perniciosas. Estas características pueden variar significativamente entre varios individuos, grupos y culturas en México. No asumas que describen a todos los mexicanos.
286

También te puede interesar

10 comments on “México en la lupa

Leo Peragallo

Muy buena artículo, sólo en la parte económica inicial faltó un poco mas de investigación, el turismo es un pilar de la economía, pero NO su mayor industria, esta es la exportación de una mezcla productos de alto valor agregado (autos, computadoras, partes aeronáuticas) y maquila; además de la industria petrolera que bien mencionas.

Saludos!

Leo

Angélica Toledo

Buen artículo, creo que sólo agregaría que el tema político no es tan sensible, se puede platicar acerca de él pero aunque algunos mexicanos son más apegados a su ideología política que otros, a la gran mayoría no le molesta hablar de política, lo peor que podría pasar al hacerlo sería armar una pequeña polémica pero no pasa a mayores.

La religión es un caso similar, hay una mayoría católica, una comunidad de diversos grupos cristianos o protestantes y una pequeña comunidad judía , se puede platicar mientras no se generalice o se usen cliches acerca de la religión del interlocutor. Aunque no es muy común el hablar de religión en una conversación formal e incluso informal a menos que el contexto se preste para la ocasión.

Eso es todo, saludos 🙂

Josue

Hola. Me parece incompleto el artículo. Si bien esos tres aspectos son a considerar al momento de hacer negocios en México, no son los ni los únicos ni los mas importantes. Y a juzgar por el artículo, lo escribió un mexicano que tampoco cuestiona a la autoridad o la información que lee: si, México será una economía grande pero no se traduce en bienestar para la mayoría; y me gustaría saber cuando menos 1 beneficio que ha traído el NAFTA para México, un solo beneficio me bastaría.

Saludos

Carmen DeNeve

El artículo me parece aceptable, especialmente por la aclaración al final respeto a que no describe a todo el Mexicano y otras advertencias. Muestra madurez. Sólo añado una crítica sobre ‘el fatalismo’ porque veo que se perpetúa la falta de conocimiento sobre el Mexicano que es interpretado por el de “afuera” es decir el otro y léase en la mayoría de los casos el estadounidense o europeo que lo ha definido superficial y arcaicamente.

Los mexicanos en mis experiencias, estudios, investigaciones y análisis de más de 25 años no son fatalistas, son REALISTAS.  Su historia antes de la llegada de los españoles, dentro de los imperios Precolombinos, era sumamente compleja y sin embargo ha sido constantemente simplificada y mal interpretada. Subsecuentemente la historia de México es explotada y plasmada por muchos importantes imperios que la rigen física y mentalmente. El Imperio Español (por 300 años) y el Imperio Francés, ( aunque sólo por 6 años), influencían la vida del Mexicano profundamente y a su vez, conforman básicos elementos del Mexicano actual. Luego en los últimos 80 años la fuerza de su vecino Imperial  al norte hace que México se vuelva cada día mas realista, menos confiado y poco mas defensivo, pero se le limita al confundirlo con pesimista o fatalista.  Y en el fondo, el mexicano es optimista pero acepta las posibilidades negativas que han regido en su historia.

Para mi, el estereotipado fatalismo, que se le etiqueta al Mexicano podría considerarse en bases más fuertes del Catolicismo, mal entendido, que acepta la voluntad de Dios ¿o de la iglesia?  Considero esta premisa más como pasiva y subordinada que fatalista. Pero, es hasta cierto punto entendible la confusión y que se le achaque a los mexicanos ser fatalistas ya que  México por años fue uno de los países más católicos del mundo.  Y con ese territorio iba la subyugación y completa aceptación a lo que ‘Dios quisiera’ para demostrar unos a otros que tan buenos hijos de Dios eramos los mexicanos. 

Mientras tanto, ‘el de afuera’  no se percata de este análisis basado en el catolicismo de México y se mantiene una miopia cultural en la descripción del mexicano como fatalista. Además, me imagino que el mito del fatalismo en México, también promovido por algunos mexicanos mal informados o limitados, incluiría a los mexicanos no católicos de los cuales hay bastantes en el medio empresarial mexicano en este siglo.  Si el mexicano fuese fatalista, no hubiese podido subsistir a tantas agresiones extranjeras en su historia, hubiera ya perecido.  Indiscutible, su historia ha legado al Mexicano un espíritu de fuerza y un positivismo con una gran dosis de realismo. 

Cuando se le pide trabajar, la mayoría del mexicano está listo para hacerlo y quizás  preguntaría  “¿qué tan alto quieres que salte o brinque?” con positivismo.  Ahora que si se siente menospreciado,  el Mexicano posible ni haga la pregunta y quizás tampoco aclararía el meollo del asunto, ni le “echaría ganas” como dicen en México.  Pero esto no es fatalismo, en todo caso es mecanismo de defensa o escoger batallas.  Y en situación extremosa,  el Mexicano puede escoger ser fatalista para quitarse al otro de encima, pero de ahí a etiquetar al Mexicano con fatalismo, como se hacia en la segunda mitad del siglo XX, hay un paso larguísimo.   Para mí, como mexicana, el Mexicano es más complejo de lo que se espera y casi nunca explicaría las 1001 caras que hacen a su país, lengua y cultura tan interesantes y especiales.

    Marcelo Baudino Post author

    Excelente intervención Carmen! Creo que tu aporte contribuye a un mejor análisis por parte de nuestros lectores sobre esta fascinante cultura. Estoy de acuerdo que la cultura mexicana es compleja (como casi todas las culturas) y que resumirla en un artículo de 800 palabras, puede simplificar demasiado las cosas. Pero esto era justamente el objetivo: disparar debate, inspirar reflexiones e impulsar interés en conocer y averiguar más.
    Las palabras que elegimos para describir algo pueden limitarnos mucho e incluso tendernos una trampa. La palabra “fatalismo” plantea una diferencia de significado implícito en inglés y español. En inglés, “fatalismo” proviene de “fate” (destino en español), desde mi punto de vista, un concepto más neutral. Sin embargo, no decimos en español “destinismo”, sino fatalismo, lo cual, creo contribuye mucho más a una interpretación negativa de la palabra. La intención no era menospreciar a la cultura, para nada, sino analizarla en términos relativos y conocer la influencia de fuerzas que moldean cualquier cultura: historia y religión. Y de hecho, por tu explicación, creo que apuntamos bastante hacia el mismo lado. Por otra parte, (personalmente hablando ahora), no creo en tal cosa como el “realismo”… la realidad varía por cada persona y, en términos generales, por cada cultura de acuerdo a lo que esta misma perciba como correcto o incorrecto. Pero bueno, esto ya es un debate diferente.
    Saludos,

Rossana

estos dos últimos intercambios, Carmen y Marcelo, es el tipo de conversación intercultural que busco y que nos hace mucha falta en LatAm. GRACIAS!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *