¡Voy a trabajar al exterior!… ¿Qué hago con mis hijos y mi pareja?

Cada vez son más los trabajadores que han sido reubicados en el exterior. Sin embargo, a pesar de los números en aumento, las cuestiones de la familia continúan siendo uno de los principales factores del fracaso de una asignación internacional, afirma un artículo del New York Times.

La emoción inicial de un nuevo y exótico destino puede transformarse en un choque cultural, soledad, pérdida de identidad y depresión. Y se trata justamente de la pareja y los hijos quienes son los más afectados. Analicemos el siguiente caso:

Desde el comienzo, Lucas Silveira, un ingeniero civil, tenía un plan. Reubicar a su esposa (una abogada corporativa) y sus hijos en Hong Kong. Estaba ansioso por lanzarse en esta nueva fase de su vida y muy optimista sobre las oportunidades que le esperaban. También estaba conciente de las estadísticas que mostraban que los cónyuges acompañantes que se reubican globalmente con sus parejas, rara vez consiguen trabajo. Pero Lucas tenía una estrategia y estaba esperanzado que ellos serían uno de los pocos afortunados. Le tomó tiempo acomodar a sus 2 hijas en la escuela, rentar una casa, hacer nuevos amigos y luego buscar opciones laborales.

Sin embargo, Lucas no estaba conciente cuán difícil iba a ser trabajar en el exterior, aún en HK, uno de los pocos países donde los extranjeros obtienen visas de trabajo. Su posición era relativamente similar a la que tenía en su país de origen y la compañía era la misma, pero pronto descubrió que la típica agenda de “10 horas por día 6 días a la semana” era imposible de cumplir dado los requerimientos de adaptación, las necesidades de contención de su esposa y sus responsabilidades como padre.

“En Argentina, había conseguido generar una agenda laboral ideal, y quedé totalmente atónito por la cultura de trabajo de Hong Kong, donde el día laboral parece no tener fin. No estaba preparado para las diferencias culturales con el ambiente laboral y no engrané adecuadamente con las exigencias del ritmo de vida familiar.”

Repasemos los números. El estudio de tendencias en las reubicaciones globales por el Windham International GMAC GRS, el National Foreign Trade Council (NFTC) y el International Institute of Human Resources (IIHR) revela que el 70% de los expatriados están casados, con cónyuges acompañándolos en el 79% de los casos. De los cónyuges, el 49% estaba empleado antes de la asignación y solo el 11% consiguió trabajo durante la asignación. Y si cree que aún esto no es un factor negativo en la asignación internacional, piénselo de nuevo. La razón más común del fracaso de una reubicación es la falta de satisfacción en la pareja, que está directamente relacionada con las dificultades de adaptación y el trabajo.

Como ilustra el caso de Lucas, la situación es mucho más compleja que simplemente la disponibilidad de empleos. Reubicar una familia enfrenta los desafíos de las diferencias culturales, la falta de redes de contacto, las necesidades de cuidado de los hijos, barreras idiomáticas, etc.

Entonces… ¿Qué están haciendo las empresas?

No lo suficiente. Cerca del 37% provee educación asistida a sus cónyuges, el 36% establece redes de contactos con los cónyuges, el 21% reembolsa los gastos de educación, el 20% asiste con la planificación de la carrera y el 20% ayuda a conseguir un trabajo cuando es posible. Aún así, el 30% no provee ningún tipo de asistencia al cónyuge.

Asegurarse que la familia esté preparada para lidiar con el enorme desafío de vivir en una cultura extranjera es crítico para la organización patrocinadora y el asignado (Ver el programa Integración cultural de Expatriados). Con cuidadosa consideración de los Gerentes de RRHH, el retorno de la inversión corporativa en las asignaciones internacionales, será asombroso!

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8 comments on “¡Voy a trabajar al exterior!… ¿Qué hago con mis hijos y mi pareja?

Daniel

Consejo que le doy a todo el mundo que se quiere ir a vivir al exterior (mas cuando es en otro idioma). Buscarle una actividad (trabajo, estudio lo que sea) al esposo (a). Sin eso, ni pensarlo.

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