Los éxitos del fracaso

Héctor Larralde, de Larralde y asociados, una consultora especializada en gestión del cambio y desarrollo de liderazgo con oficinas centrales en Argentina, se encontraba ayudando a un cliente en Perú a seleccionar un nuevo CTO (Chief Technology Officer) encargado de definir su estrategia de web e internet. El cliente peruano le solicitó que participara de la entrevista con un candidato estadounidense para la posición.

Luego de una discusión general, el candidato comenzó a conversar sobre sus antecedentes en la industria tecnológica. Fue impresionante. Había sido partícipe de varios éxitos y fracasos conocidos. Comentó en profundidad sobre un par de estrategias basadas en la web que habían funcionado en otras organizaciones y fue al detalle en cómo y por qué algunas de ellas fallaron. Se posicionó en cada relato en términos de lo que había salido bien y mal. Incluso comentó el monto de dinero perdido cuando no se cumplieron los objetivos.

Para Héctor, el candidato estaba claramente bien calificado y parecía tener la comprensión adecuada de los desafíos enfrentados por su cliente. Al concluir la entrevista, Héctor le consultó a su cliente que pensaba del candidato. Quedó sorprendido al notar una reacción negativa. Cuando Héctor preguntó porqué, el cliente dijo: “¿Cómo podríamos contratar a alguien que haya fallado tanto?”

  1. ¿Cuáles crees que son las razones por la cual el cliente rechaza al candidato?
  2. ¿Cuál es la definición de fracaso para el peruano?

Respuesta de ICEBERG:

Héctor le explicó a su cliente el rol del fracaso desde la perspectiva del candidato. Claramente, él veía al fracaso y al éxito desde el mismo punto de vista: Ambos eran parte de una experiencia de aprendizaje. El candidato había catalogado a sus errores como cosas a no repetirse, usándolos como experiencias de aprendizaje. Por esto, los nombraba y describía durante la entrevista. Su percepción era que mientras haya aprendido de su error, constituyó una experiencia valiosa y valía la pena mencionarla.

El cliente de Héctor lo miró atónito. No podía imaginarse estar orgulloso de sus fracasos. Su cultura adversa al cambio considera al fracaso como una desgracia sin valor positivo. Es algo a ocultar porque nadie podría recuperarse de ello. Héctor explicó un refrán americano: “Si al comienzo no lo logras, inténtalo e inténtalo de nuevo”

Las personas en culturas adversa al riesgo se toman mucho más tiempo en tomar una decisión y emprender nuevas empresas. Para ellos, el fracaso es algo para avergonzarse, aún cuando trae lecciones valiosas. En cambio, en culturas tolerantes al riesgo, si has aprendido de una experiencia, puedes poner esa información en buen uso. Hubieses preferido triunfar, pero el fracaso no es considerado vergonzoso.

El resultado neto de un proceso de gestión del cambio es dramáticamente diferente entre una cultura adversa al cambio y una tolerante a él. Culturas tolerantes al cambio tienden a ver el cambio e incluso al riesgo como una manera de progresar y construir. Cuando miran a una oportunidad, predominantemente ven la recompensa fastuosa del éxito. En cambio, culturas adversas al cambio consideran al cambio como riesgo a ser asumido sólo luego que todas las dificultades hayan sido tenidas en cuenta. Cuando las personas de estas culturas ven a una oportunidad con riesgo, ven el potencial de un fracaso vergonzoso.

141

También te puede interesar

1 comment on “Los éxitos del fracaso

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *