¿Con-fusión?

La dinámica empresarial sin duda enfrenta a los miembros de una organización a desafíos constantes. No es mera cuestión de ser operativamente eficientes, ya sea en la producción de bienes o en la prestación de servicios.  A lo anterior tenemos que adicionarle la satisfacción del cliente, la rentabilidad, la conquista de nuevos mercados y la integración a los mercados globales.

Parece ser que no hay opción. Ser competitivo es agregar cada vez más elementos a la vida diaria de las empresas, y conseguir que cada uno de los empleados logren ser flexibles y lo suficientemente adaptables a culturas corporativas que se deben ajustar a los cambios del entorno. Si bien es cierto que los valores y principios corporativos, en la mayoría de casos se mantienen, también lo es el hecho de no dar la espalda a lo que sucede a su alrededor.

La interacción con el entorno, pone en la mesa escenarios poco frecuentes hasta hace un par de décadas. Fusiones y adquisiciones de empresas en todos los rubros y todos los tamaños están a la orden del día. Grandes movimientos de capital y negociaciones de períodos no despreciables de tiempo han permitido un cambio en el panorama mundial. Y entonces, ¿qué pasa con los miembros de las organizaciones que son vendidas o fusionadas?

Ahí comienza, lo que en mi concepto puede ser la con-fusión. Grandes estructuras organizacionales (ya sea adquiridas o fusionadas) deben acudir a procesos de acomodación, que suelen ser poco agradables, dispendiosos y complejos. En esta suma 1+1=1, no hay opción. Por más eficientes que sean los vicepresidentes financieros de las organizaciones A y B, no podrá haber dos. Por otro lado, el manejo de marcas, de identidad también se ve afectado. En el caso del mercado Colombiano, tenemos la adquisición de una aerolínea local llamada Aires por parte de la aerolínea chilena LAN. La compra fue en el segundo semestre del 2010 y sólo hasta ahora se prepara el cambio de nombre y los aviones usarán el logo de LAN. No pasa lo mismo con Avianca TACA, donde se mantienen los dos nombres y aún cada empresa mantiene su propio logo en sus operaciones y sus vuelos.

Es un detalle simple, sin embargo resguarda una realidad compleja. Las negociaciones de millones de dólares y meses de intenso trabajo para lograr la mejor ecuación ganar – ganar, pueden fracasar por causa de una inadecuada orientación de su gente, de las expectativas que genera el cambio y de la nueva cultura organizacional que debe irse ajustando sobre la marcha.

Fusionar, también puede representar multiplicar errores y por qué no problemas. Si a lo anterior, adicionamos el factor de culturas corporativas impactadas por culturas regionales o nacionales diversas, la alineación de tareas, cargos y toda la comunicación será una labor que requiera atención adecuada.  No se puede parar y sobre la marcha se deben aprender a hacer las cosas de manera diferente. Todos los procesos, hasta los más simples se ven afectados.

Que no lo con-fundan. Las fusiones y adquisiciones son una gran herramienta de crecimiento y expansión de las empresas, pero el factor humano y el manejo adecuado de las culturas corporativas y su impacto en miembros de la organización, serán sin duda los que determinen el éxito de los planes de negocio en el largo plazo.

De Maryori Vivas para ICEBERG Consulting

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