Un examen poco convencional

Todos nos enfrentamos con situaciones en donde las reglas establecidas no encajan totalmente con una circunstancia en particular. El dilema que surge es: ¿Hacemos lo que es considerado “correcto” o nos adaptamos a las circunstancias de la situación? La respuesta a este dilema se encuentra altamente influenciada por el contexto cultural donde hemos crecido, lo cual sirve como guía de conducta en situaciones controversiales, es decir, influye en nuestras expectativas sobre cómo se debería reaccionar o cuáles conductas son correctas o incorrectas. Sin embargo, cuando estas expectativas varían entre personas de diferentes culturas en un contexto profesional o de negocios, los choques pueden alcanzar magnitudes insospechadas.

Cuando me encontraba en un semestre de intercambio en la Universidad de Richmond en Estados Unidos, pude distinguir el efecto de este dilema y las contrariedades que podría ocasionar. La profesora había entregado las hojas para la primera evaluación de la temporada. Todo transcurría con cierta normalidad y hasta ese momento, no existían demasiadas diferencias con los exámenes en Argentina. Para mi sorpresa, vi a la profesora levantarse, decir “voy a estar en la cafetería del lado por cualquier consulta” y cerrar la puerta tras de ella. Por un instante se me cruzaron imágenes de lo que ocurriría en Argentina si esto sucediera (gritos, papeles, bullicio, etc.), pero cuando abrí los ojos me encontré con un aula en el mismo silencio y orden como cuando la profesora se encontraba allí. ¿Qué había sucedido? O mejor preguntado, ¿por qué había sucedido? Hay algo que es necesario comprender de esta situación. Las reglas de las Universidad consideraban como infracción de mismo grado tanto el hacer trampa en un examen, como el ver que alguien hacía trampa y no acusarlo. Desde un análisis más “latino” de la situación, las circunstancias ameritaban ajustar determinadas reglas: La figura de autoridad no se encontraba. Además, delatar a una persona, especialmente cuando se trata de un amigo, es una falta incluso mayor que hacer trampas en un examen. Este caso lleva a reflexionar si la prioridad la tienen las reglas por sobre las relaciones o viceversa.

En otros aspectos de la vida social solemos encontrarnos con dilemas similares: Si intentas cruzar la calle cuando las luces del semáforo están en rojo en una sociedad como la suiza o la alemana, muy posiblemente la gente lo repruebe, aún cuando no hay tráfico a la vista. Algo similar pasa en Estados Unidos cuando los autos detienen su marcha totalmente en las esquinas, aún cuando no hay ningún peatón esperando por cruzar. ¿A quién le damos mayor relevancia, a la regla (no cruzar la calle en rojo) o a la circunstancia? (no viene ningún auto!)

Cuando estamos trabajando en equipos multiculturales o haciendo negocios en otras partes del mundo, es preciso considerar el potencial impacto que puede generar esta dicotomía cultural: Reglas versus circunstancias o relaciones. La habilidad para reconocer y conciliar estas diferencias constituye un activo de gran valor para los profesionales del mundo empresarial actual.

¿En qué otras situaciones te enfrentaste con un dilema en el cual consideraste romper una regla para ajustarla a las nuevas circunstancias o a la relación con la persona?

Marcelo Baudino
Director de ICEBERG Inteligencia Cultural

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1 comment on “Un examen poco convencional

Excelente artículo, con una contemporaneidad absoluta, porque en Compañías-Grupo, donde la fusión de pequeñas Empresas de distintas culturas y regiones, con distintas edades de maduración y antiguedad de carrera de su gemba, pasa todo el tiempo.

Los que debemos conciliar y ordenar las fichas en la misma dirección, estableciendo como pauta un tronco cultural común, somos los dirigentes. Y debemos adaptarnos siempre a la circunstancia, tal como decía Ortega y Gasset.

Los líderes y jefes de equipo nos debemos a nuestro objetivo, alcanzarlo siempre implica establecer alianzas que muchas veces trascienden nuestras propias reglas culturales y la de nuestro grupo, manteniéndolas en lo posible dentro de los parámetros de control. Así estaremos en las mejores circunstancias dentro de los 6 sigmas y en otras, bueno, con 2 sigmas lograremos que la rueda siga girando con algunos defectos controlados.

Si esta desviación está dentro del espectro mental-visual que podemos dominar, será una cualidad destacable poder navegar a través de tormentas…

Entonces, siguiendo e¡con el ejemplo, siendo latino y argentino, tampoco me hubiese copiado en el examen Richmond, y conozco mucha otra gente que tampoco lo hubiese hecho. Pero también conozco muchos otros que sí, y algunos son tan públicos que hasta tienen la autoridad para definir cuestiones políticas.

Los primeros son los que siempre elijo como parte de mis equipos, a los segundos, trato de esquivarlos todo lo posible, pero si natura obliga, hay que negociar con las herramientas y los recaudos del caso.

Vuelvo sobre lo mismo, el ser humano se adapta al entorno para sobrevivir y evolucionar.

Si el entorno me brinda seguridad sin poner en riesgo la mis dos primeros estratos basales de Maslow, naturalmente el Pareto de los individuos nos comportaremos como la comunidad (académica, empresaria, ciudadana, etc) mande.

Recordemos que demasiadas reglas (con sus límites) también atrofian nuestro poder creativo, volviéndonos simples y con escasas ideas. Para qué probar la Mostanesa (parafraseando al la vieja propaganda de Hellmann´s).

Elijo pensar y crear, adaptándome a la circunstancia, dentro de los parámetros culturales propios y los considerados “Macro Normales”.

Otra vez, Excelente artículo que amerita la reflexión y mi frase de cabecera “Cogito ergo sum”.

Saludos.

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