Tu mamá puede ayudarte a elegir mejor

Las creencias de cada cultura se basan en supuestos que las personas han incorporado a lo largo de su formación, y que nos ayudan a definir lo que está bien o lo que está mal. Sheena Iyengar, profesora de Negocios en el Columbia Business school y directora de investigación en Instituto Jerome A. Chazen de Negocios Internacionales, en sus investigaciones sobre “El arte de elegir”, hace referencia a un supuesto relacionado con “la forma de elegir”, que es característico de la cultura estadounidense. “Si una elección te afecta, entonces tú debes ser quien que la realice”.  Bajo esta premisa, al conservar el poder de elección en uno mismo, se está asegurando de que las preferencias e intereses personales serán tomados en cuenta y que esto contribuirá al éxito. En Estados Unidos, el principal foco de la elección es el individuo.

Las personas deben elegir por sí mismas y mantener su posición a pesar de lo que otras personas quieran o recomienden. Se trata de “ser fiel a sí mismo”. Pero, ¿todos los individuos se benefician de enfocar el acto de elegir desde tal perspectiva?  Sheena Iyengar y Mark Lipper realizaron un estudio para buscar la respuesta a esta pregunta. Llevaron al laboratorio a siete niños de de ascendencia asiática y estadounidense entre 7 y 9 años, y los dividieron en 3 grupos. Al ingresar el primer grupo de niños, fueron saludados por la señorita Smith, quien les mostró seis grandes montones de rompecabezas tipo anagrama. Los niños podían elegir cuál pila de anagramas querían hacer, e incluso podían elegir con cuál marcador escribir sus respuestas. El segundo grupo de niños fue llevado al mismo salón y se les mostró los mismos anagramas pero ahora la señorita Smith les dijo cuáles anagramas y marcadores utilizar. Cuando el tercer grupo ingresó, se les dijo que sus anagramas y sus marcadores habían sido elegidos por sus madres. A todos los niños se les asignó exactamente la misma actividad con el fin de facilitar la comparación de su rendimiento.

Estas pequeñas diferencias en las instrucciones de la actividad, produjeron diferencias sorprendentes en el nivel de rendimiento mostrado por los niños. Los de ascendencia estadounidense hicieron dos veces más anagramas cuando pudieron elegir ellos mismos, comparado a cuando la elección fue hecha por la señorita Smith o por sus madres. No importó quien eligiera, si la tarea era impuesta por otro, su rendimiento era afectado. De hecho, algunos de los niños se avergonzaban cuando se les decía que se había consultado a sus madres. En contraste, los niños de ascendencia asiática tenían su mejor rendimiento cuando creían que sus madres habían elegido, el segundo mejor cuando elegían por sí mismos, y el peor cuando la señorita Smith había elegido. De hecho, al comparar el mejor rendimiento entre ambos grupos de inmigrantes, resulto ser mayor el de los niños de descendencia asiática.

Los niños de descendencia asiática estaban fuertemente influenciados por el enfoque que sus padres inmigrantes tenían sobre elegir. Para ellos, “elegir” no era una forma de definir y afirmar su individualidad, sino una forma de crear sentido de comunidad y armonía adhiriéndose a las elecciones de personas en quienes confiaban y respetaban. El éxito en varias culturas asiáticas, consiste tanto en complacer a las personas de nuestro alrededor como en satisfacer las propias preferencias. Incluso se podría decir que las preferencias individuales tienden a ser moldeadas por las preferencias de otros. Desde esta perspectiva, cuando un individuo percibe sus elecciones y sus consecuencias de una manera íntimamente relacionada, entonces puede maximizar el éxito haciendo que la elección sea un acto colectivo. Insistir en que estas personas elijan independientemente puede poner en peligro tanto su rendimiento como sus relaciones. Sería un error suponer que todas las personas independientemente de su origen cultural, tendrán mejores resultados bajo la presión de hacer elecciones de forma individual.

En el siguiente video, Sheena Iyengar expone los resultados encontrados en sus investigaciones sobre “como elegimos” y plantea tres supuestos adicionales que algunas culturas adoptan en sus procesos de elección.

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¿Cuáles son tus supuestos a la hora de elegir?, ¿Cómo ha sido tu rendimiento cuando has decidido por ti mismo que hacer y cómo hacerlo? ¿Involucras a las personas de tu alrededor en tus elecciones? 

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