Tiempo al tiempo en nuestras interacciones globales

La gestión del tiempo en contextos multiculturales suele ser uno de los aspectos que más conflictos interculturales genera, y por ende, también mayor frustración. Y es que “el tiempo” es un concepto mucho más abarcativo que el de solo ser puntual y llegar a horario a una reunión. Un choque cultural sobre este tema lo experimentó un importante ejecutivo latinoamericano que fue invitado por la sede corporativa de su firma para dar una presentación en Nueva York. Consciente de la importancia atribuida a la puntualidad por los estadounidenses, el ejecutivo comenzó su presentación a la hora indicada. Sin embargo, para su desconcierto y shock, la gente se comenzó a disculpar e irse de la sala luego de que había excedido por más de 15 minutos el tiempo que le habían asignado. Su percepción sobre estas personas fue de falta de respeto. A su vez, los estadounidenses lo percibieron como desconsiderado con sus agendas. El dilema es evidente: ¿Cuál es más correcto, el concepto latino de flexibilidad en el tiempo o la perspectiva estadounidense de urgencia? La respuesta claramente depende los estándares culturales donde uno creció, porque diferentes culturas se relacionan con el tiempo de manera muy variada. Cualquiera sea el caso, ninguno cometió un error, aunque todos resultaron ofendidos.

En el mundo empresarial actual, nadie va a discutir sobre la necesidad de coordinar adecuadamente nuestro tiempo productivo en cronogramas de actividades. Existe un acuerdo generalizado sobre la importancia de una correcta planificación temporal de los eventos. Sin embargo, aunque la actitud frente a los horarios es simple de identificar, el significado de ese acuerdo puede variar dramáticamente entre colegas de diferentes culturas. Y el problema surge cuando se están haciendo negocios en otros países o trabajando en un equipo global, ya que algún tipo acuerdo debe alcanzarse sobre el tiempo asignado a las agendas en las reuniones, el cumplimiento de los deadlines, la adherencia a los cronogramas de producción, etc. Mientras que para algunas culturas el tiempo es algo absoluto bajo total control del individuo, para otras culturas es un concepto más fluido y variable.

El potencial de conflicto entre sociedades operando con distintas percepciones sobre su grado de control del tiempo es obvio. En países como Estados Unidos, Canadá y el norte europeo, tu efectividad se juzga en términos de tu desempeño en la gestión del tiempo y tu habilidad para cumplir los deadlines. La estructura financiera corporativa está diseñada para operar y reportar los logros cada 3 meses (o incluso menos). El tiempo es literalmente dinero y esto se ve reflejado en su urgencia por respetar y no “malgastar” su tiempo.

Por otro lado, las sociedades de América Latina, el sur de Europa o África, suelen prestar más atención a otras variables como las relaciones y la jerarquía en lugar del tiempo. Posiblemente acepten y compartan un cronograma de actividades, pero la manera de ejecutar su trabajo sea diferente. Si una persona llega tarde, no necesariamente se refleja negativamente en su carácter o su habilidad para organizar su vida. Después de todo…hay tantas variables que podrían evitar que uno llegue en tiempo!

¿Qué conflictos has experimentado por las distintas actitudes respecto al tiempo cuando trabajabas con personas de otras culturas?

345

También te puede interesar

5 comments on “Tiempo al tiempo en nuestras interacciones globales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *