A una burbuja de distancia

Ya es sabido que muchos expatriados suelen tener grandes dificultades para adaptarse completamente a la vida en otro país. Son varios los malos hábitos que desarrollan y que a la larga impiden una verdadera inmersión y comprensión de la cultura local. Uno de los más comunes es apegarse exclusivamente a la comunidad de expatriados, en la búsqueda de recuperar un sentido de control sobre el ambiente cultural. Conocida como la “burbuja de expatriado”, no es más que una estrategia encubierta para mantenerse dentro de la zona de confort cultural y evitar zambullirse en lo “exótico” de la nueva cultura.

No es raro encontrar a expatriados en un país que se encuentran totalmente aislados de la cultura local y que invierten gran parte de su tiempo trabajando o compartiendo con otros expatriados. Y aunque ya sean 1 o 2 años que se encuentran en Bogotá por ejemplo, aún están muy alejados de lo que se podría llamar la “verdadera” Bogotá. En un entretenido artículo, Edward Falzon describe cómo descubrió que se encontraba en una burbuja en sus primeros años como expatriado en Shanghái, China. A través de esta experiencia pudo identificar 3 indicadores clave de que la burbuja se encuentra en proceso de consignar a una persona a una vida de cómoda ignorancia:

  1. Cuando sabes que no te va a gustar “eso”, sea lo que sea que “eso” signifique, desde probar la comida nueva hasta visitar lugares desconocidos.
  2. Cuando no estás interesado en aprender el idioma local y piensas que eventualmente todos aprenderán a hablar inglés… o no?
  3. Nacionalismo, o en otras palabras más técnicas: etnocentrismo, cuando tiendes a evaluar el comportamiento extranjero bajo los estándares de la propia cultura.

Y es que pasar tiempo interactuando con otros expatriados tiene algo de sentido y hasta es una parte importante de vivir en el exterior. Compartir tu experiencia con alguien que puede entenderte y que está enfrentando los mismos desafíos de expatriado, puede tener un efecto reconfortante inmediato. Sin embargo, los principales beneficios de una experiencia internacional derivan de las oportunidades de mezclarse con la cultura anfitriona, algo de lo que la burbuja de expatriado nos aísla. Y es justamente la cultura local la que nos permiten conocer personas increíbles, descubrir nuevas perspectivas sobre la vida, comprender sobre los valores del propio país e incluso conocer los secretos ocultos del lugar: Desde los puntos más hermosos de la ciudad hasta dónde comprar alimentos frescos u obtener las ofertas más accesibles. Información de primera mano que no podrás encontrarla en las guías de información turística.

¿Pero dónde se encuentran los locales? Son varios los lugares donde es posible ir en búsqueda de no-expatriados. Clubes de deportes, grupos de networking para profesionales, clases de arte, etc., son algunos lugares interesantes para conocer personas locales. Muchos expatriados se conectan con los locales del trabajo o a través de la escuela de sus hijos.

Donde sea que te encuentres, tu experiencia será mucho más enriquecedora si te atreves a pinchar la burbuja de expatriado, aunque esto no sea un proceso para nada fácil. A pesar de que vale totalmente la pena, implica cambios en tus hábitos, comida, idioma, etc. y todo al mismo tiempo. Quizás sea un poco aterrador al comienzo, pero sin duda te ayudará a adaptarte a la vida en otro país.

¿Alguna vez estuviste en la burbuja de expatriado mientras vivías en otro país? ¿Cómo hiciste para deshacerte de ella?

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