Las reglas no escritas en el uso del celular

Los celulares y otros dispositivos portátiles se han convertido en una parte esencial de nuestra vida cotidiana. Sin duda han cambiado la forma en que vivimos, no obstante, el uso que en cada país se le da a estos aparatos es de alguna manera, una muestra de los valores culturales que aún conservan.

En el Reino Unido, se le llama un mobile (móvil), en Estados Unidos cell phone (teléfono celular), en América Latina celular, en Japón keitai (portátil), en China shou-ji (máquina de mano), en Bangladesh muthophone (teléfono en la palma de su mano), en Suecia nalle (osito de peluche), en Israel pelephone (teléfono maravilla) y en Alemania un manuable.

En Japón, mientras los pasajeros suben al tren escuchan anuncios grabados que les piden poner sus celulares en silencio o en vibración. Usar el celular en espacios públicos es mal visto en un país donde las necesidades colectivas se ponen por encima de las individuales, como es el caso de Japón. “La cultura japonesa valora la armonía social, mientras que la perturbación social es fuertemente sancionada”, explica Satomi Sugiyama, profesor asociado de la Universidad de Franklin en Suiza. Si alguien trata de subir a un autobús mientras está hablando por teléfono, el conductor no lo dejará subir. Por lo general no se atienden llamadas en cafés ni restaurantes. Aspectos como la densidad de los espacios urbanos y el uso elevado del transporte público, incentivan otras formas de comunicación en las que no se “moleste a los demás”; los mensajes de texto, los correos electrónicos y los juegos de celular, son más populares que las llamadas de voz entre los japoneses.

En España e Italia, por el contrario, los celulares se utilizan en todas partes y es común que se hablen tanto temas personales como de negocios en público. Renfe, la compañía ferroviaria estatal que operan en España, ha promovido las conversaciones de negocios durante sus viajes a través de carteles publicitarios en el interior de los vagones. Los latinos, al igual que los españoles y los italianos, responden llamadas en restaurantes, conciertos, conferencias y hasta en reuniones de negocios. En este último caso, enviar mensajes de texto o instantáneos discretamente bajo la mesa, es una práctica bastante común. En estas sociedades las relaciones personales son muy importantes, siempre se ha hablado por celular sobre temas personales en lugares públicos y siempre ha sido importante estar “presente” para los amigos, familiares y hasta clientes. Muchos incluso, abandonan las salas de cine sólo para atender el celular. Afirma Amparo Lasén, profesora de sociología en la Universidad Complutense de Madrid.

En países como India, Ruanda y Colombia, existe además la cultura del “timbrazo”: una persona llama a un número de celular y cuelga antes de que el dueño del celular pueda contestar la llamada. Luego el dueño del celular “devuelve” la llamada y paga por ella. Hay algunas reglas no escritas a cerca de esta práctica: Por un lado, respeta los valores jerárquicos. Que un empleado le “haga una llamada perdida” a su superior es aceptable (dependiendo también del grado de confianza), pero no al contrario a menos que el superior realmente necesite un favor. Por otro lado, juega con las necesidades; si tu mecánico quiere decirte que tu auto está listo, puede darte un timbrazo. Después de todo, tú eres el interesado y te convendrá devolver la llamada.

Otra peculiaridad de varios países como India por ejemplo, es que la persona que llama puede llegar a escuchar una canción en lugar de un tono de llamada. En algunas partes de África es incluso común que la persona que llama escuche una cita de la Biblia.

¿Cuáles son las reglas no escritas para el uso de celulares en tu país?

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2 comments on “Las reglas no escritas en el uso del celular

Mario Ochs

Aquí en Buenos Aires, Argentina en muchos casos es casi ofensivo y hasta de mala educación el uso y abuso de los celulares por parte de las personas. Tal es así que forma parte de nuestras vidas al punto qué sin ellos nuestro ánimo se perturba. Lo que no concibo es que parejas sentadas en un café frente a frente no conversen y si interactuan con otros. El celular reemplaza el diálogo familiar y la comunicación en general entre las personas. Y por último, hay entre los más jóvenes aquellos que piensan que todo en la vida se consigue con la rapidez de una simple llamada a otro celular.

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