Una perfecta intervención inoportuna

El choque cultural de una argentina en VenezuelaSin duda se trataba de la oportunidad que había estado esperando hacía mucho tiempo. Con casi 2 años de antigüedad en la empresa, sabía que el programa IIP de la firma (Intercambio Internacional de Profesionales) contenía todos los atributos de la experiencia internacional que anhelaba. Con estas sensaciones positivas, Verónica se subió al avión rumbo a Venezuela esperando dejar su “insignia” en los 3 meses que duraba la asignación internacional. Simultáneamente, un venezolano se encontraba viajando a la Argentina como parte del intercambio profesional.

Sus primeros días en el país fueron como suelen ser para cualquier expatriado: una luna de miel. Sus ojos, todavía teñidos de turista, percibían cierta aventura en todo lo nuevo y exótico que se le presentaba. Todo era maravilloso hasta que chocó con la dura e invisible pared de la cultura. En su segunda reunión semanal de equipo, lejos de la estruendosa bienvenida con la que fue homenajeada en la primera, comenzaron a tratar temas laborables más “sensibles” donde ya se percibía un aire un poco más serio. Verónica comenzó a observar la dinámica de la reunión y cómo todos escuchaban atentamente a Fernando, líder del equipo, mientras proponía una serie de mejoras en algunos procesos. Fue justamente una de sus sugerencias lo que encendió la alarma de Verónica y le permitió detectar una oportunidad para hacer una contribución relevante en la reunión. Lo que estaba proponiendo Fernando ya había sido aplicado en Argentina, pero los resultados habían sido decepcionantes. Entonces, con el orgullo de los que sienten que encontraron la pieza que le faltaba al rompecabezas, elevó un poco la voz por sobre la de Fernando para que la atención del equipo se dirigiese hacia ella, y explicó las razones por la que esa sugerencia no debía ser implementada. De pronto percibió que algo de tensión se había adueñado de la sala… varios de sus colegas la miraban sorprendidos, otros con algunos signos de desaprobación… Parecía que la luna de miel se había terminado abruptamente.

Para debatir:

  1. ¿Qué opinas de la acción de Verónica en estas circunstancias?
  2. ¿Cómo podrían evaluar los venezolanos este tipo de intervenciones?
  3. ¿Cómo podría sentirse Verónica si su sugerencia es subestimada?

Respuesta de ICEBERG:

Parece irónico que aun cuando muchas asignaciones internacionales se diseñan con el objetivo de “desarrollar”, los asignados no reciben el entrenamiento adecuado para poder comprender el impacto de las diferencias culturales en el trabajo ni para integrarse adecuadamente a la cultura anfitriona. Una vez de regreso a su país, se lo considera un profesional con “habilidades interculturales” cuando en realidad su asignación internacional poco ha contribuido al desarrollo de estas competencias y en su lugar, ha generado más estereotipos y prejuicios de los que tenía la persona al inicio de su expatriación. Esto es exactamente lo que le podría suceder a Verónica sobre los venezolanos (y viceversa) al no comprender las fuerzas culturales que operan de manera invisible a través de los valores que movilizan los comportamientos de las personas en el trabajo.

Argentina en un choque culturalLa intervención de Verónica no admite críticas desde el punto de vista técnico, ya que compartía información vital para el proyecto de mejora en discusión. Lo que se cuestiona es el método y el momento que escogió para expresar su opinión. Quizás en el contexto cultural argentino, la respuesta recibida hubiese sido diferente. Acostumbrada a trabajar en un ambiente más participativo, dónde el superior no siempre tiene la razón y está bien opinar diferente, Verónica no esperaba que se evaluara la idoneidad de su intervención en función de su nivel de estatus para expresarla. Una recién llegada al país, con poca experiencia y trayectoria en la empresa, no tenía la autoridad suficiente como para interrumpir al jefe y cuestionar su proyecto frente al resto del equipo, por más que su aporte fuese valioso. A los ojos de los venezolanos, este tipo de actitudes representan además de una falta de respeto al superior, la ruptura de la armonía grupal presente en la reunión. El estereotipo alimentado es claro: “estos argentinos arrogantes”.

La necesidad de adaptación cultural en una asignación internacional entre países de América Latina suele subestimarse debido a la existencia de semejanzas aparentes entre los países. Y aunque las diferencias puedan pasar desapercibidas cuando la interacción intercultural no alcanza un nivel de profundidad relevante, a la hora de desarrollar una relación profesional, las diferencias pueden ser determinantes en el cumplimiento de los objetivos. En este caso, la principal diferencia cultural que emergió durante la reunión fue la existencia de distintas percepciones sobre la autoridad. Existen sociedades en el mundo que le atribuyen un mayor valor a las jerarquías y por ende, definen claramente cómo deben relacionarse las personas que tienen y no tienen autoridad. Aspectos como la comunicación no verbal, el grado de formalidad en las palabras o quiénes tienen derecho a opinar en una reunión, reflejan la posición jerárquica de las personas involucradas. Por el contrario, en sociedades más igualitarias, las reuniones suelen ser más casuales, abiertas y fluidas, donde todos esperan ser tratados con el mismo nivel de respeto. Los empleados esperan participar en las reuniones y sus opiniones ser tenidos en cuenta en las decisiones.

Si hubieses estado en el lugar de Verónica, ¿cómo hubieses expresado tu opinión siendo culturalmente sensible?

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1 comment on “Una perfecta intervención inoportuna

En mi caso, hubiera hablado a solas con el jefe, para alertarlo sobre los peligros de ” la receta mágica”. De ésta manera, habría salvado el honor de Fernando y éste la tendría en mejor opinión.

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