La máxima de Máxima para cautivar a los holandeses

¿Es posible que con un poco de simpatía, una amplia sonrisa y bastante desenfado, Máxima Zorreguieta haya conquistado el corazón de los holandeses? La popularidad que goza la futura reina de los Países Bajos es incluso superior a la que goza su esposo, el príncipe Guillermo Alejandro y hasta la misma reina Beatriz. En más de 10 años como princesa, no solo ha logrado adaptarse al complejo mundo de la realeza holandesa, sino que ha sabido integrarse adecuadamente a la cultura del país, añadiendo una cuota de frescura latina que le permitió marcar la diferencia y seducir por completo a los holandeses. La participación de su padre en una de las etapas más crueles de la historia argentina, no ha logrado impedir su consolidación como la reina que el país había estado esperando. ¿Cómo lo logró? Y quizás más curioso aún, ¿por qué no goza de la misma popularidad en Argentina?

Si realmente queremos aventurarnos en la cultura de un país, necesitamos aprender a lidiar con algunas barreras inconscientes al aprendizaje intercultural. Quizás la más desafiante sean los estereotipos. Inundan el inconsciente de muchas personas y suelen generar análisis superficiales como se ha visto en muchos periódicos latinoamericanos, que dictaminan simplemente que los argentinos, al ser más carismáticos y emocionales, provocan una reacción positiva en los “fríos” holandeses. Esta oportunidad de aprender sobre 2 culturas que se vinculan a través de este gran acontecimiento, amerita un análisis más serio y profundo.

La palabra “plebe” en Argentina no suena más que a una descripción que solíamos leer en libros de historia en la escuela cuando estudiábamos la Edad Media. La Real Academia Española define a “la plebe” como la clase social común, fuera de los nobles, eclesiásticos y militares. Para los holandeses, Máxima era una plebeya porque no poseía un título de la nobleza hasta casarse con el príncipe Guillermo. De hecho, será la primera plebeya en alcanzar el trono de Los Países Bajos. En un país dónde se valoran los principios de equidad e igualdad de trato, esto parece representar un punto a favor de Máxima: humildad y símbolo del “pueblo” o la mayoría. Sin embargo, ¿representa Máxima lo mismo en Argentina, un país donde en teoría no existen títulos nobiliarios?

De acuerdo a un estudio realizado por una prestigiosa consultora argentina, el 79% de la población argentina pertenece a algún segmento de la clase media (Clase media baja, típica o alta), un 15% pertenece a la clase baja y sólo un 7% pertenece a la clase alta. No cabe duda de que muy pocos argentinos considerarían a Máxima Zorreguieta como parte de “la plebe” argentina, sino más bien una representante de la clase alta del país, que tuvo la posibilidad de acceder a un exclusivo colegio privado como el Colegio bilingüe Northlands, de estudiar en la Universidad Católica Argentina o de completar su máster en Boston, Estados Unidos. Su posición económica le reservó un lugar acomodado en los sectores sociales de la Argentina, y de alguna manera, la alejó de lo más representativo del país: la clase media. Los privilegios en Argentina no surgen de títulos nobiliarios, sino de la posición económica o clases social.

Máxima en la ONU

Otro aspecto cultural clave para entender el “enamoramiento” de la sociedad holandesa con Máxima y la “indiferencia” de la sociedad argentina, son las relaciones. Las relaciones en Argentina suelen desarrollarse lentamente a través de un proceso de reconocimiento y generación de confianza. A través de distintas experiencias y momentos compartidos, una persona comienza a crear un vínculo personal con otras. Esta forma de relacionarse sucede tanto en la formación de amistades, como en la creación de alianzas empresariales o en el surgimiento de ídolos populares y modelos a seguir. Está claro que esta relación nunca se desarrolló entre Máxima y la sociedad argentina. Lo opuesto suele suceder en Holanda, donde la oportunidad y el mérito son las principales razones para desarrollar una relación amistosa, una relación de negocios o la admiración de una persona determinada. La simpatía y carisma, aunque cumplieran su cuota de seducción, no eran suficientes para convencer a los holandeses de la oportunidad que representaba un vínculo afectivo con su nueva princesa. De hecho, inicialmente Máxima fue expuesta a un severo escrutinio a causa del pasado de su padre. El amor por Máxima no nació del día a la mañana, sino que se fue solidificando poco a poco a través de la transparencia y convicción que transmitían las distintas acciones sociales en las que la princesa estuvo activamente participando.

En conclusión, la diferencia innata que le otorgaba su carácter de latina le brindó una oportunidad para no pasar desapercibida en Holanda. Sin embargo, el amor no se selló con la sociedad holandesa hasta que supo adoptar el papel de una princesa trabajadora, sobria, generosa y digna de ser la futura reina del país.

¿Cómo te sientes con el hecho de que una argentina, Máxima Zorreguieta, vaya a convertirse en la próxima reina de Holanda?

Sobre los autores:

364

También te puede interesar

1 comment on “La máxima de Máxima para cautivar a los holandeses

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *