Las habilidades que heredamos de nuestro idioma

Un gran número de investigaciones lingüísticas han demostrado la relación directa que tiene el idioma con las estructuras de pensamiento y comportamiento, y hasta con las habilidades que desarrollan las personas. Veamos algunos ejemplos del cómo el lenguaje impacta en las percepciones y comportamientos de las personas alrededor del mundo:

Impacto en la percepción de las jerarquías y relaciones familiares

Las estructuras gramaticales del idioma chino no le permiten a una persona hablar simplemente de “un tío” por ejemplo, sin tener que pensar e informar si se trata de un tío político o si es hermano de tu padre o de tu madre, y si es hermano de tu padre, si es mayor o menor que él. Cada palabra o carácter chino contiene de manera inherente mucha más información de contexto y no es posible dejarla de lado a la hora de comunicarse. Estas características están estrechamente relacionadas con los valores transmitidos por Confucio, ya que según él, cada persona tiene un rol relativo y una función definida en la sociedad y en la familia. El idioma chino permite identificar claramente cuál es rol de cada persona en la sociedad.

Impacto en la percepción del género

Lera Boroditsky, profesora de psicología en Standford, encontró una diferencia en cuanto a cómo los idiomas influencian la velocidad con que los chicos perciben las diferencias de género. En el idioma hebreo, las diferencias de género están altamente definidas en las estructuras gramaticales, mientras que en el idioma finlandés, los géneros prácticamente no se distinguen. Su estudio ha demostrado que los chicos que nacen en un contexto hebreo son conscientes de su propio sexo un año antes de que aquellos que nacen y crecen en un contexto finlandés. En los textos de la biblia puede identificarse la distinción de género que caracterizaba al pueblo hebreo.

Impacto en las decisiones económicas

Keith Chen, un especialista en economía conductual, a través de diferentes estudios y pruebas estadísticas, ha demostrado recientemente cómo el idioma afecta las decisiones económicas de los individuos, especialmente su propensión a ahorrar para el fututo. Chen descubrió que por lo general, las personas que hablan idiomas que tienen distinciones marcadas entre los diferentes tiempos verbales: pasado, presente y futuro como el inglés o el griego tienen una propensión a ahorrar menor en un 30% que las personas que hablan idiomas en los que los tiempos verbales son menos específicos y las expresiones hacia hechos futuros son más indirectas como en el japonés o el chino. Según Chen, una distinción tan marcada entre presente y futuro hace que a las personas les sea más difícil “ahorrar para el futuro”. Puedes conocer más sobre la teoría de Keith Chen aquí.

Impacto en la percepción del tiempo y el espacio

Según Lera Boroditsky, aproximadamente 1/3 de los idiomas del mundo describen las posiciones de los objetos en el especio en términos absolutos y no en términos relativos. Por ejemplo, en Pormpuraaw, una comunidad aborigen en Australia,  los términos “izquierda” y “derecha” no son utilizados para indicar posiciones, en su lugar, se habla en términos de los puntos cardinales (norte, sur, este, oeste). En lugar de decir “tienes una araña en tu pierna derecha” se dice algo como “tienes una araña en tu pierna sudoeste”. Boroditsky descubrió que esta característica del lenguaje les permite a las personas de esta comunidad ubicarse rápidamente en cualquier lugar, incluso cuando nunca han estado allí. Han desarrollado esta habilidad a través del aprendizaje del idioma.

¿Has encontrado algunas características de tu idioma que hagan diferente tus ideas y comportamientos respecto de otras personas que hablan otros idiomas?

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