El fin del Ramadán ha llegado

El Ramadán, el noveno mes del calendario musulmán, es conocido internacionalmente por ser el mes en el que los musulmanes, por su fe y por sus creencias, practican el ayuno diario desde el alba hasta la puesta del sol. Es un mes en el que nadie tiene permitido comer, beber, fumar, masticar chicle, tomar medicamentos, etc., incluso los no musulmanes, quienes pueden hacerlo en sólo en privado. Es un mes en el que quienes hacen negocios en los países con población musulmana, deben prestar especial atención, ya que los horarios de trabajo, la posibilidad de agendar reuniones y la productividad de muchos musulmanes se ve reducida. También es un periodo en los que hay que estar dispuestos a aceptar invitaciones a comer inusuales y honorables, como al Suhoor o al Iftar.

Su principio y su fin, el cual este año tuvo lugar el pasado 8 de agosto, están marcados por el calendario lunar islámico. Todos los musulmanes alrededor del mundo se estuvieron preparando para esta celebración. Veamos como el contexto de cada país ha hecho que el Eid al-Fitr (fiesta de la ruptura del ayuno), tenga algunas características diferentes entre un lugar y otro:

En el Líbano, el último día de Ramadán es una época en la que los familiares, amigos y parientes, oran sobre las tumbas de sus seres queridos y disfrutan de una fiesta dónde la comida juega un papel protagónico. El intercambio de regalos es una tradición en esta celebración. La riqueza de muchos libaneses, derivada por las actividades del petróleo, les permite dirigirse a las tiendas de lujo del centro de Beirut, hoy conocida como el Paris del Medio Oriente, para comprar costosos regalos para sus parientes con la etiqueta de Gucci o Chanel. Por su parte, los refugiados que han llegado al Líbano huyendo de la guerra civil de Siria y que hoy escasean de recursos económicos, se ven beneficiados por las “reglas religiosas” que alientan a la caridad. Ciento de sirios y libaneses se movilizaron para hacer colectas de dinero y para cocinar de manera voluntaria para que todos los musulmanes puedan hacer parte de esta festividad.

En Palestina, la administración civil de Israel ha emitido al menos 100.000 permisos para los palestinos de Cisjordania para cruzar hacia el lado israelí de la Línea Verde durante el Ramadán. Muchos utilizan sus permisos para ir a orar en la Mezquita al-Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Miles se reunirán en esta mezquita que es el tercer sitio más sagrado del Islam. Cientos de familias aprovecharán esta festividad para visitar a sus parientes y amigos cercanos, y también para rendir homenaje a los muertos. Según la costumbre, los hombres dan regalos en efectivo a las mujeres en la familia. En algunos pueblos, los regalos más tradicionales son ropa, aceite de oliva y carne.

En Gaza, una franja costera, donde viven 1,7 millones de palestinos, la gente se prepara con la compra de golosinas llamadas Mamool y un pescado salado conocido como Saseekh. Este último se utiliza para romper el ayuno en el primer día del Eid al-Fitr.

En Nigeria, donde más de la mitad de la población es musulmana, un líder religioso estuvo publicando números de teléfono para que los fieles pudieran alertar si veían la luna nueva que señalaría el fin del Ramadán. “Se pide a los musulmanes a tener en cuenta la nueva luna y reportar su observación al distrito avistamiento o jefe de la aldea para la comunicación en adelante al sultán”, se veía en los comunicados oficiales. El final del Ramadán se celebra con fiestas donde las familias usan vestidos especiales que han cosido o comprado para la ocasión.

En la mayoría musulmana de la ciudad portuaria de Mombasa, en Kenia, la recta final del Ramadán está marcada con un festival en la calle cada noche, donde los amigos se reúnen para comprar y socializar.

En Francia los musulmanes estuvieron frente a la disyuntiva de hacer uso de la tecnología para determinar la fecha del fin del Ramadán rompiendo con la tradición islámica de casi 1400 años de detectar la luna a simple vista, o de irse en contra de esta propuesta lanzada por el Consejo Musulmán francés. Aunque este año al final se optó por respetar la tradición, el consejo no descarta que esta “nueva costumbre” se incorpore en los próximos años.

El Consejo Nacional Islámico Fatwa de Malasia ha apoyado esta festividad redactando la primera guía para musulmanes en el espacio. El documento se titula “Guía para el Desarrollo de Ritos Islámicos (Ibadah) en la Estación Espacial Internacional“, y detalla temas como la manera debida de orar en un ambiente de ingravidez, cómo orientarse hacia La Meca desde la Estación Espacial Internacional, cómo determinar los tiempos de oración y temas sobre el ayuno.

¿Cómo se vivió en Ramadán en tu país?, ¿Qué impacto tuvo en tus negocios?

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