Los expatriados, sus parejas y un dilema existencial

En varias oportunidades hemos mencionado los desafíos que presenta una asignación internacional y el enorme impacto que puede tener en el desarrollo de un profesional. Sin embargo, poco hemos hablado sobre el dilema existencial que enfrentan sus parejas. De acuerdo a un estudio realizado por Internations, una conocida red global de expatriados, el 86% de los expatriados se mudan con su pareja o a su familia cuando aceptan una asignación en el exterior. Además de los desafíos propios de una expatriación, las parejas enfrentan el desafío extra de no tener una carrera o un trabajo esperándolos para distraerlos del shock cultural.

Cuando una persona recibe una oferta lucrativa de trabajo en el exterior, las opciones de su pareja son bastante limitadas: Puede simplemente quedarse en su país para continuar con la vida tal como la conocía, o embarcarse en la aventura internacional. Cualquiera sea su decisión, la relación o el matrimonio terminará fortalecido o destruido. Si deciden acompañar a sus parejas en la expatriación, muchas veces no podrán continuar con su propia carrera profesional por permisos de trabajo y experimentan algunas restricciones en su libertad personal (especialmente cuando no manejan el idioma local). Por esto, los acompañantes suelen enfrentar una crisis de identidad cuando descubren que están perdiendo su independencia y estatus.

Dado que estadísticamente la mayoría de las parejas todavía tienden a ser mujeres, las tradiciones locales y culturales también pueden tener un fuerte efecto en sus vidas personales. Toda esta presión puesta en los expatriados y sus parejas pueden amplificar hasta los más simples problemas y desacuerdos, lo cual pondrá a prueba la solidez de la pareja. No obstante, mudarse al exterior también puede ofrecerles muchas oportunidades de desarrollo y crecimiento personal, además de las fuertes presiones emocionales.

Cuando la asignación internacional es solo por pocos meses, la opción de una relación a la distancia puede ser preferible a la de acompañar al asignado al exterior. Mientras los expatriados viven y trabajan en el extranjero, sus parejas o cónyuges se quedan en casa, continuando con sus carreras y sus vidas como de costumbre. Esto sin duda también pone a la relación en una situación de mucha presión. Es recomendable establecer un período de unas semanas o meses de prueba a la distancia, para averiguar si la separación física temporal es la opción correcta.  Este período de prueba permite a los expatriados y sus parejas evaluar la situación y decidir cómo proceder.

Relaciones a larga distancia

Cada vez es más común que las empresas apoyen a sus expatriados con programas de integración cultural, sin embargo, suelen olvidarse de que las parejas y los hijos de los expatriados necesitan al menos la misma cantidad de apoyo durante la asignación. De hecho, la insatisfacción de la familia suele ser la principal razón por la cual los expatriados terminan sus asignaciones antes de tiempo, lo cual repercute negativamente en el éxito de los proyectos y en las finanzas de la compañía.

Aunque en América Latina aún estamos un paso atrás, muchas compañías están comenzando a reconocer la necesidad de apoyo para las parejas de los expatriados. Desde clases del idioma, hasta información sobre las diferencias culturales, pasando por consejos para encontrar un nuevo trabajo y seleccionar las mejores escuelas para sus hijos. Las necesidades de los expatriados realmente varían de caso por caso, por lo que es importante que ellos sean conscientes del tipo de apoyo que necesitan. Es importante desarrollar el paquete de expatriados adecuado para cada uno, y negociar los extras antes de irse.

¿Qué tan importante crees que es una correcta preparación de las parejas de los expatriados? ¿Cómo podría apoyarse a las parejas que acompañaran a un asignado internacional?

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5 comments on “Los expatriados, sus parejas y un dilema existencial

Susana

Totalmente de acuerdo en que si la pareja o los hijos no se adaptan el o la expatriado/a tampoco lo hará.
El tema está en que, en la tesitura actual del mercado, la expatriación se está realizando como la única opción de seguir trabajando en la compañía y no como una oportunidad de desarrollo profesional, y con unas condiciones cada vez peores. Esto hace que, en algunos casos, los proyectos en el extranjero se encaren como un mal menor.
Son pocas las empresas que ofrecen contratar o ayudar a insertar a las parejas y que tengan en cuenta aspectos culturales como cendarios escolares. Generando una mayor angustia al traslado.
Por experiencia propia entiendo que moverse a otro país tiene muchas ventajas tanto para el trabajador como para su familia; tanto a nivel personal como profesional, pero si no se cuida al personal y no se entienden las necesidades específicas de su situación, no se adaptará, y esto afectará a su desempeño.

    Marcelo Baudino Post author

    Gracias por su aporte Susana! Coincidimos plenamente. Las empresas hoy en día tienen distintos enfoques respecto a la preparación intercultural del expatriado y su familia. Esperemos que cada vez más lo incluyan como algo vital para el éxito de la expatriación. Todos ganan si lo hacen. Saludos.

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