¿Qué clase de madre es esa mujer?

A nivel universal, uno de los roles claves de la maternidad y la paternidad es hacer que los hijos se sientan amados, valorados y aceptados. Si una pareja logra esto con éxito, podría decirse que están educando de una manera adecuada a sus hijos y que estos crecerán siendo buenas personas.

Si alguna vez estando en el extranjero te has puesto a observar las interacciones entre padres e hijos, seguramente te habrás sorprendido al ver ciertos comportamientos tanto de los padres como de los hijos. Y hasta quizás te hayas hecho preguntas como: ¿Qué clase de madre es esa mujer?

Si bien cualquier madre en el mundo se esfuerza al máximo para hacer que sus hijos se sientan amados, la forma en que demuestran su afecto varía ampliamente entre culturas, esencialmente porque los mensajes y valores que se transmiten a los hijos, son ciertamente diferentes.

Mientras que una buena madre estadounidense por lo general es reactiva, es decir, responde a las necesidades de su hijo cuando llora, una buena madre en Japón es proactiva, ya que siempre está tratando de anticiparse a las necesidades de su bebé antes de que  este llore, por ejemplo, llevando un control de cada cuanto come su hijo y de esta manera, saber cuál es el momento para alimentarlo de nuevo. La proactividad de las madres japonesas crea un sentimiento de interdependencia entre la madre y el hijo, en el cual uno no está completo sin el otro, mientras que la reactividad de una madre estadounidense le enseña a su hijo a expresar sus necesidades de manera individual.

En culturas como la japonesa o la china, los padres suelen criar a sus hijos de manera tal que crezcan siendo dependientes de ellos y de su grupo, lo cual se manifiesta también en la  forma de disciplinar a los hijos. En Japón es común dejar por fuera de la casa a los chicos por cierto tiempo para que lloren y se den cuenta de lo mucho que necesitan a sus padres, también se les enseña a pensar en cómo su comportamiento afecta a sus padres y a otras personas. Cuando se portan mal, es muy común escuchar a los padres decir, “Me haces sentir mal, me avergüenzas, ¿qué pensará la gente?, ¿qué dirá la gente?”. En este tipo de culturas, los chicos crecen siendo muy conscientes del grupo del cual hacen parte, desarrollan un gran sentido de pertenencia, y saben comportarse de manera que la armonía del grupo no se vea alterada.

En las culturas más grupales, como lo son también varias africanas y latinoamericanas, se espera que los niños sean obedientes y hasta sumisos. Los chicos crecen siendo interdependientes y sabiendo que sus deseos personales no son tan importantes como la armonía del grupo y el bien de la familia en su conjunto.

Por otro lado, en culturas como la estadounidense, los padres por lo general quieren que sus hijos sean independientes y crezcan en un ambiente seguro que motiva a los chicos a salir por su propia cuenta, descubrir el mundo por sí mismos y expresar abiertamente sus opiniones, necesidades y deseos individuales. Lo cual para una madre de una cultura grupal sería inconcebible, ya que este comportamiento individual le indicaría que no existe ningún lazo emocional entre la madre y su hijo.

¿Qué otras diferencias culturales has encontrado en la forma de criar hijos alrededor del mundo?, ¿Cómo crees que éstas diferencias en la educación temprana de las personas impacta en su estilo de trabajo como profesionales?

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