Ese extraño y distante lugar llamado “casa”

¿Dónde es “casa” para ti? ¿Es el lugar dónde se encuentran tus amigos y tu familia? ¿Es el lugar dónde has pasado la mayor parte de tu vida? ¿Es el lugar dónde te sientes a gusto? ¿Es donde se encuentran tus pertenencias? Quizás la respuesta sea una sola para aquellas personas que sólo han vivido en un único país toda su vida. Pero el tema se torna un poco más complejo para aquellas personas que han experimentado la vida de expatriado en algún momento de sus vidas.

Una popular red de profesionales integrados a una vida global, abrió la caja de pandora al consultar sobre las desavenencias de los expatriados y la ausencia de un “hogar”, en el sentido tradicional de la palabra. Muchos expatriados que han pasado ya un tiempo en otro país, saben para sus adentros, que a pesar de los emocionantes desafíos y aventuras de una experiencia en el extranjero, no se encuentran en el lugar donde se quedarán para el resto de sus vidas.

Quienes hemos tenido la oportunidad de vivir en el exterior, sabemos que inevitablemente nos estaremos perdiendo reuniones familiares y eventos de vida trascendentales (casamientos, cumpleaños, funerales, nacimientos, etc.), los cuales ocurren sin nuestra presencia. Y aunque hayamos hecho las paces con este hecho, es inevitable que surja un sentimiento de soledad y nostalgia.

Alex Ellsworth, un expatriado neoyorquino que tuvo la experiencia de vivir en Corea del Sur, plasmó esta ambigüedad de la siguiente manera:

Estudiar y vivir en el extranjero ha sido una aventura fantástica a lo largo de 12 años y 3 continentes.

Sin embargo… la vida de expatriado tiene su lado oscuro: Estar atrapado en el limbo, ni aquí ni allí. He visto como los compañeros de mi país se han casado, han tenido hijos, han construido sus casas, han avanzado en sus carreras. Mientras tanto, la mayoría de nosotros aquí en Seúl estamos experimentando una existencia a lo “Peter pan”. Estoy entrando a la mediana edad sin nada tangible que mostrar, excepto, por supuesto,  recuerdos maravillosos y ricos. Pero el futuro se asoma.

Entonces, ¿debería regresar a “casa” de manera tentativa para tratar de construir una vida allí? Pero allí está el problema del expatriado: no hay nada en casa para mí ahora. Casa no es mi “hogar”, Seúl es mi “hogar”. Mi vida está aquí ahora.

Podríamos argumentar que el limbo no necesariamente es algo tan malo: Nos lleva a cuestionar, a investigar y a reflexionar sobre la vida y dónde nos gustaría vivirla. Esa incertidumbre nos lleva a movernos, a crecer. También nos lleva a crear nuevos “hogares” y experimentar diferentes estilos de vida. Al fin y al cabo, quedarnos siempre en un mismo “hogar” también implica un sacrificio, que muchos de nosotros no estaríamos dispuestos a  afrontar.

¿Has dejado alguna vez tu país de origen por cuestiones de estudio o de trabajo? ¿Planeas regresar? ¿Crees que quizás has permanecido por demasiado tiempo en el extranjero? ¿En qué lugar te sientes en “casa”? ¿Qué le recomendarías a Alex Ellsworth?

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3 comments on “Ese extraño y distante lugar llamado “casa”

Alberto

Hola.
A lo mejor mi caso os parece poco significativo porque no cambié de país, pero yo, sin duda, me siento “un sin casa”, y tengo problemas de choque cultural reverso.

Say español de Galicia, en el Noroeste, y tengo 44 años. A los 28 (en 1998) me marché a Andalucía, en el mediteráneo sur de España, donde la cultura y la forma de ser es muy diferente del Atlántico, y a partir de ahí me moví durante 9 años por todo el mediterráneo y centro de España. Al volver, en 2007, sufrí un choque del que aún no consigo recuperarme. Tres años después, en 2010, murió mi madre, que fue para mi una referencia de vida y que creyó siempre en mí, y entonces mis motivos para estar en Galicia son aún menos. Desde 2007, mis planes pasan únicamente por volverme a marchar, esta vez al extranjero. De hecho, ahora estoy en Polonia y voy a pasar un año. La verdad, me siento insatisfecho en todas partes.

Siempre hay una duda que me flota en la cabeza: sería buena idea volver al mediterráneo? A donde estaba? A menudo lo pienso, pero al igual que volver a Galicia fue paso atrás, no lo sería esto también?

Saludos

Nora

Yo no he cambiado de país pero vivo a 3000 km de “casa” y con este último cambio es la tercer provincia en la que vivo sin mencionar que en 5 años me he mudado 4 veces. Creo que nosotros, los “desterrados” :-), dueños del cambio y la adaptación la única resistencia que ponemos es justamente no considerarnos parte del nuevo paisaje, no logramos aceptar que ahora nuestro terruño tiene otros amigos, otras familias de la que somos parte, otra forma de vida a la que nos negamos a pertenecer aunque nadie nos ha obligado a optar por esta nueva forma de vivir.

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