Descubriendo dinámicas interculturales en aulas multiculturales

En el ambiente académico existen muchos supuestos y códigos no escritos, en base a los cuales los estudiantes deberán conducir sus investigaciones o llevar a cabo sus proyectos. Sin embargo, los supuestos bajo los cuales se comportan y actúan los estudiantes, no son los mismos para todas las culturas del mundo. Por ejemplo, la expectativa canadiense de que los estudiantes sean originales en sus investigaciones y de que sean capaces de criticar el trabajo de otros, va en contra de los valores que se prevalecen en algunas culturas del sudeste asiático. Estas culturas ponen un gran énfasis en mantener la armonía en la comunidad, lo que crea la expectativa de que los estudiantes conozcan y compartan las teorías y perspectivas ampliamente aceptadas o dominantes, en lugar de desafiar los conocimientos existentes.

Como resultado, los estudiantes internacionales, ya sean de programas de grado, maestrías o doctorados, de países como China o Corea, culturas con un sistema de educación confuciano, y también de culturas latinoamericanas como México, Perú o Ecuador, llegan a países como Estados Unidos, Canadá e incluso Argentina, con relativamente poca experiencia en diseñar proyectos de investigación originales o en señalar las deficiencias de la literatura existente. Y además, estos estudiantes difícilmente se dan cuenta de que a nivel local, se espera que tomen la iniciativa para diseñar sus propios proyectos, metodologías y preguntas, y en su lugar, esperan que su profesor les asigne una hipótesis, asumiendo que su investigación consistirá en encontrar evidencia que soporte la hipótesis que el profesor ha identificado.

Las relaciones entre estudiantes y profesores en todos los lugares del mundo representan un natural desbalance de poder. Sin embargo, para algunos estudiantes, este desbalance es y debería ser mucho más grande que para otros. En sociedades que se caracterizan por tener culturas más jerárquicas, como la colombiana, china o japonesa, los estudiantes evitan expresar su desacuerdo abiertamente al profesor y en muchos casos, les es imposible decir “no” a cualquier pedido o requerimiento, incluso cuando les son imposibles de cumplir. Estudiantes de países como India, México o Malasia, frecuentemente se comportan de una manera que por lo general es percibida como demasiado formal o protocolar ante canadienses, australianos o argentinos. No se dirigen a sus profesores por los primeros nombres y sienten la necesidad de “saving face”, esto es, evitar cualquier situación que pueda hacer sentir a su profesor “avergonzado” o “hacerlo quedar mal”. Por ejemplo, los estudiantes chinos no suelen formular preguntas de aclaración durante los encuentros con sus profesores o tutores, ya que hacerlo puede indicar que el profesor no se explicó lo suficientemente bien, y le causarían un “lose of face”. Razón por la cual el estudiante trata más bien de encontrar la respuesta por sí mismo o pedir aclaración a una tercera persona, antes que al profesor.

El estilo de comunicación propio de cada cultura también tiene un impacto en las relaciones entre profesores y estudiantes. A la hora de dar feedback, en algunas culturas asiáticas, simplemente no se acostumbra a dar un feedback negativo, ya que puede causar “lose of face” y romper con la armonía. En culturas como la canadiense, se utiliza mucho la técnica del “sándwich”, primero te digo algo bueno, luego te digo lo que no me gusta o no estás haciendo bien, y cierro de nuevo con algo bueno. Esta estructura de feedback puede resultar muy confusa para estudiantes de Alemania, Holanda y algunos países de Europa del este, donde el feedback tiende a ser directo y no se “suavisa” con una introducción. Estos estudiantes pueden ignorar las sugerencias presentadas por el profesor porque en sus cabezas, las dos cosas buenas, anulan la mala. Por el contrario, un feedback negativo, que desde el punto de vista argentino es delicado y constructivo, puede ser interpretado por un estudiante chino, colombiano o mexicano como muy negativo, y puede llegar a ser destructivo y causar que el estudiante quiera regresar a su país o retirarse del programa.

Son muchas las diferencias culturales que están presentes hoy el día en nuestras aulas y que influencian nuestras percepciones a cerca de nuestros estudiantes. Es importante reflexionar y analizar, si como profesores, estamos siendo capaces de identificar, interpretar y gestionar adecuadamente las diferencias, para transformarlas en una oportunidad de aprendizaje tanto para los estudiantes internacionales, como para los estudiantes locales.

¿Qué impacto tienen las diferencias culturales en el nivel de desempeño académico de los estudiantes internacionales?,

¿Qué está haciendo tu universidad para construir puentes entre las diferencias culturales existentes en el aula, y contribuir a la integración y adaptación cultural de los estudiantes internacionales?

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