Las cosas por su nombre

Eres el gerente de expansión de una multinacional de origen francés con presencia en 10 países europeos más Estados Unidos. Tu compañía ha crecido exponencialmente en los últimos años lo cual los ha llevado a expandir aún más su extensa presencia global. La región donde han puesto foco este año ha sido Asia, donde se ha comenzado a operar en países como Corea, China, Hong Kong, Vietnam y Malasia. En este momento te encuentras en Beijing, donde el CEO de la firma, en conjunto con sus asesores de negocios internacionales, decidió ubicar las oficinas centrales para la nueva región de la firma. La nueva estructura corporativa iba a dividirse en 2 partes: Países maduros, para los europeos y Estados Unidos, y nuevos países, para los asiáticos recientemente adicionados a las operaciones. Para su sorpresa, el nuevo equipo de gerencia china parecía no estar cómodo con la nueva denominación de la región. ¿Por qué?

Respuesta ICEBERG:

Los choques culturales vienen en distintos tamaños y magnitudes. A veces están relacionados con nuestros valores éticos más profundos, que plantean diferencias sustanciales con nuestros colegas de otros países. Otras veces son tan simples como utilizar la palabra inadecuada en el momento inadecuado. Y lo que pudiese resolverse de manera simple con una comunicación fluida, propia de las relaciones de trabajo de confianza, termina alimentando otros malos entendidos, como una bola de nieve que va creciendo y que eventualmente colisionará con la productividad y el clima laboral de un equipo de trabajo multicultural.

China se ve a sí mismo como el “Reino medio”, el centro del universo, y este sentimiento está calado en lo más profundo del inconsciente de los chinos. Son pocos los países de este mundo que pueden presumir una historia tan fascinante con legados de gran valor para toda la humanidad. China es sin duda uno de ellos. Una civilización que se desarrolló hace más de 5000 años y que se encuentra a pasos de convertirse en la primera potencia económica del mundo. Denominarlos “país nuevo” es, al menos, menospreciarlos. La antigüedad, la edad y la experiencia son todos valores de suma importancia en la sociedad china, y como afirma la doctrina confuciana, “el menor se debe al mayor”. Cuando en una sociedad se valora a los viejos, decrece la legitimidad de independencia entre los jóvenes. El más viejo toma un rol más crítico y el joven aprende.

Cualquier profesional que se vea involucrado con chinos en su trabajo, no debe subestimar la importancia de la cultura. Comprender la cultura china y conocer sus expectativas y preferencias culturales, es esencial para lograr un ambiente de trabajo colaborativo que minimice los choques culturales.

¿Qué desafíos has enfrentado en tus experiencias empresariales internacionales? ¿Cuál es tu experiencia interactuando con chinos?

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