Un valor desvalorado

Una de las principales corporaciones de telecomunicaciones a nivel mundial, de origen mexicano, acababa de comprar la filial peruana de una empresa de telefonía celular de origen italiano. La operación se presentaba como de baja complejidad, exceptuando las obvias cuestiones legales y técnicas de una adquisición de tal magnitud. Tal como suele suceder en estos casos, la variable cultural de la fusión fue subestimada, aún con mayor énfasis cuando el idioma dejaba de ser una barrera, ya que era uno solo: el español.

Como era de esperarse, la resistencia de los profesionales peruanos hacia el nuevo estilo gerencial no tardó en manifestarse. Sin embargo, esto no fue el principal desafío cultural que derivó de la adquisición. Una de las primeras iniciativas de una fusión es la de transmitir los valores de la nueva firma. Esto fue exactamente lo que hizo la compañía mexicana a través de sus distintos canales de comunicación:

“…Nuestros Valores son las cualidades que nos distinguen y nos orientan. Es necesario que nuestra labor cotidiana los tenga presentes siempre, y los lleve a la práctica. Los valores de nuestra cultura corporativa son:

  1. Trabajo
  2. Crecimiento
  3. Responsabilidad Social
  4. Austeridad

Sin embargo, uno de estos valores ocasionó un fuerte rechazo entre varios empleados peruanos, al punto de generar renuncias. ¿Cuál fue? ¿Por qué?

Respuesta ICEBERG:

Este caso representa otro claro ejemplo de las diferencias lingüísticas existentes entre distintos países de América Latina, a pesar de hablar el mismo idioma. Subestimar estas diferencias, puede desencadenar choques culturales ocultos que se traducen en pérdidas reales en las empresas. Esto fue exactamente lo que sucedió en esta corporación mexicana, la cual nunca imaginó que las connotaciones que podrían derivar de una palabra, iban a ser totalmente opuestas en Perú.

Como suele suceder ante un proceso de adquisición, los valores de la firma adquirente son los que prevalecen y se trasmiten a la nueva empresa. Ante un proceso que no suponía mayores inconvenientes, el nivel de preparación y análisis fue consecuentemente mínimo. Por lo tanto, no supieron descubrir que “austeridad” en Perú tiene una connotación muy distinta a México. ¿Qué significa “austeridad” para ti? ¿Tiene una connotación positiva o negativa? ¿Con cuál de las siguientes 2 opciones la identificas más?

  1. Dejar de hacer cosas para reducir gastos
  2. Hacer las cosas más eficientemente para reducir gastos

Diferencias culturales en América LatinaSu significado en México, claramente, tiene una connotación positiva, más relacionada con la opción B. Sin embargo, lo contrario ocurre en Perú, donde la relacionan más con la opción A. Entonces, ¿cómo te sentirías de trabajar en una empresa que valora el no hacer cosas con tal de reducir gastos? Supongo que no muy motivado… ¿verdad? Esto fue lo que les sucedió a muchos peruanos que no podían identificarse con los nuevos valores de su nueva firma. ¿El resultado? Baja moral, renuncias, pobre clima laboral, baja colaboración, etc.

La traducción más aproximada que debieron haber utilizado los mexicanos era “Eficiencia”, tal y como la utilizan en la actualidad en Perú. Claro que con un poco de sensibilidad cultural, quizás se hubiesen ahorrado varios dolores de cabeza y por supuesto, dinero, siendo mucho más coherentes con su principal valor: austeridad.

¿Cómo podría haberse evitado tal confusión?

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