Nadie es profeta en su propia tierra

Imagínate que a partir del mes siguiente tendrás que trabajar en forma diaria con argentinos (o con cualquier extranjero). Con la idea de generar una relación profesional productiva, decides investigar cuál es el estilo de comunicación de los argentinos. Para ello, aprovechas tu próximo viaje a Buenos Aires para preguntarle a cualquier persona que pase por la calle. “¿Quién mejor que un local para describir su propia cultura?”, piensas.

El primero nos dice con firmeza: “Por supuesto que los argentinos somos directos, decimos lo que pensamos”. Sin embargo, nuestro segundo entrevistado nos responde: “Sin duda los argentinos somos muy indirectos al hablar, siempre damos vueltas antes de ir al punto”. ¿Quién tiene razón? ¡Exacto! Ambos y ninguno al mismo tiempo, porque la única forma de saber si los argentinos son directos o indirectos es haciéndolo en términos relativos. Es decir, comparado con los mexicanos, los argentinos sin duda se comunican de manera directa, pero si los comparamos con los alemanes, los argentinos son claramente indirectos.

Este ejemplo deja claro que no cualquier persona puede definir adecuadamente ni siquiera a su propia cultura, porque para ello necesita conocer otras culturas para poder realizar la descripción en términos relativos. ¿Por qué? Porque si describimos a la cultura de un país en términos absolutos, muy posiblemente estemos acertados y equivocados al mismo tiempo, aumentando la posibilidad de brindar información imprecisa, falsa o llena de estereotipos. Como se imaginarán, esto es bastante peligroso, especialmente si queremos interactuar de manera efectiva con personas de una cultura determinada.

Veamos otro ejemplo: Luego de 1 mes trabajando en Estados Unidos, se le pidió a un grupo de brasileños y japoneses que describieran a sus colegas estadounidenses. Sus respuestas fueron las siguientes:

Los brasileños dijeron que los estadounidenses… Los japoneses dijeron que los estadounidenses…
…siempre estaban apurados

…eran serios y reservados

…eran cautelosos y moderados

…eran rígidos y metódicos

…relajados

…amistosos y espontáneos

…osados y desinhibidos

…emocionales e impulsivos

Filtros culturales propiosParece curioso que hablando de una misma cultura, las descripciones lleguen a ser prácticamente opuestas. Sin embargo, la explicación es muy sencilla; cada grupo de personas describió a sus contrapartes estadounidenses utilizando a su propia cultura como punto de referencia. Esto no le sucede solamente a los brasileños y japoneses, ni tampoco sólo cuando se describe a los estadounidenses. Nos sucede a todos y con cualquier cultura. Antes de describir a las personas de otro país, debemos analizar cómo afectan nuestros propios filtros culturales a nuestras percepciones sobre otros países. Y para ello, necesitamos comenzar conociendo a nuestra propia cultura.

Estos ejemplos dejan en evidencia la necesidad de contar con profesionales interculturales experimentados a la hora de conocer el impacto de las diferencias culturales al trabajar con personas de otros países. Imagínate que llega un expatriado a trabajar en las oficinas peruanas de una empresa internacional. Para facilitar la integración al país, el departamento de RRHH le solicita a uno de sus empleados peruanos que lo introduzca a la cultura. ¿Estará capacitada esta persona para ajustar la descripción de la cultura peruana en base al país de procedencia del expatriado? Posiblemente no, y de hecho, puede que tan solo se limite a hablar de su país en términos absolutos. Está claro que la descripción de la cultura peruana será muy diferente si el expatriado proviene de Holanda a que si proviene de la India. Porque la cultura adquiere un significado relevante a través de la comparación y no cualquier persona está capacitada para hacerlo. En otras palabras, nadie es profeta en su propia tierra.

¿Cómo describirías a la cultura de tu país en términos relativos? ¿Cómo te han descrito otras culturas del mundo?

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