¿Qué hacer por tus hijos durante una asignación internacional?

Aceptar una expatriación e instalarse en un nuevo país puede ser difícil, especialmente para los niños que tienen que iniciar en una nueva escuela y hacer nuevos amigos en el extranjero. Las diferencias culturales, el idioma, acento, la moda y cada detalle, es un desafío para un expat child. Y cuando las asignaciones internacionales terminan siendo de más de un año o repetidas, muchos expatriados terminan criando Third Culture Kids (TCK), sin darse cuenta de lo que significa o de lo que esto implica y requiere de ellos como padres. A continuación les comparto algunas de las reflexiones que estuvimos intercambiando con otros expertos en movilidad global, en el Moving With Kids Online Summit 2016.

Papá y mamá tienen que participar activamente en la familia

La realidad en la mayoría de las expatriaciones es que las familias son reubicadas debido al trabajo de sólo uno de los miembros de la familia, y por lo tanto, es común y fácil, que uno de los padres asuma el papel del “proveedor” y que el otro asuma el rol de ambos. Para que los chicos puedan atravesar exitosamente su proceso de adaptación, ellos necesitan saber que sus padres están cerca tanto física como emocionalmente. Y para esto, tener tiempo de calidad en familia es vital para crear en los chicos una base sólida para la adolescencia, especialmente en el caso de los chicos que se convierten en TCK, ya que el desarrollo de su identidad personal puede llegar a ser un poco más turbulento. Hacer cosas juntos y sentirse conectados, ayudará a los chicos a saber que tienen un lugar seguro para compartir cuando las cosas van bien y cuando no van tan bien.

Sí, los niños se adaptan fácil, pero…

Es muy importante fomentar el sentido de pertenencia. Como afirma Julia Simens, autora del libro Emotional Resilience and the Expat Child, muchos chicos atraviesan fácilmente el cambio cultural y hasta tienen más sensibilidad cultural que sus padres. Pero por otro lado, les resulta especialmente difícil “sentirse parte”; desarrollar un sentido de pertenencia a algún lugar o querer ser leal a un grupo en particular. Ya que los niños pasan mucho tiempo en la escuela o conectados a las actividades escolares, es importante que los padres fomenten un sentido de pertenencia y lealtad hacia la nueva escuela y la nueva comunidad.

Diálogos honestos sobre las emociones

Crear oportunidades para el diálogo honesto acerca de las emociones asociadas a la expatriación, ayuda a que los chicos se vuelvan más abiertos y honestos con respecto a sus sentimientos (buenos y malos). Las preocupaciones de un niño sobre la expatriación variarán dependiendo de su edad y personalidad. Un niño de tres años podría preocuparse por lo que será de sus juguetes, mientras que un adolescente podría ser reacio a abandonar su círculo de amigos. La participación de nuestros hijos en el proceso de expatriación desde un inicio es una forma efectiva para construir su confianza y ayudar a que vean la expatriación como un cambio positivo y emocionante.

A través de una comunicación honesta y respetuosa, es posible crear un ambiente en el cual los miembros de nuestra familia se sientan seguros y puedan ser personas auténticas. Después de todo, queremos que nuestros hijos vengan a nosotros cuando las cosas van bien y no tan bien, ¿verdad?

Influye con el ejemplo

A veces nos limitamos a decir cosas como “mis chicos no quieren compartir lo que les pasa”, sin detenernos a pensar cuánta influencia tenemos como padres. Muchos de nosotros somos muy buenos verbalizando las buenas emociones pero tenemos mucho para mejorar cuando se trata de compartir y verbalizar emociones no tan buenas. Al expresarnos con autenticidad en la familia, proporcionamos una salida para el estrés y la ansiedad y creamos un espacio para reemplazarla con conexión, alegría, amor y sentido de pertenencia. Esto ubica a los chicos en una buena posición para enfrentar sus desafíos de adaptación cultural (en el país anfitrión, en la escuela, y en los nuevos círculos que vaya creando) y para la construcción de su identidad personal.

Los niños aprenden observando sus modelos a seguir. Cuando las expatriaciones son repetidas, los padres se convierten en los principales roles a seguir, así que los mensajes que enviamos a los chicos son de suma importancia. Ya sean mensajes en relación a la gestión de sus emociones como “¿Está bien pedir ayuda?” “¿Está bien sentirse abrumado?” o en relación a sus interacciones con la cultura local “¿estoy quejándome constantemente de cómo funcionan las cosas en la cultura local y como son los locales?, ¿enfrento la experiencia internacional como una oportunidad de salir fe mi zona de confort y aprender sobre otras culturas?”

¿Cómo ha sido la relación con tus hijos durante tu asignación internacional? ¿De qué otras formas los has acompañado?

Sobre la autora:


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Shirley Saenz
Intercultural Trainer en Iceberg Cultural Intelligence. Viajera y emprendedora con alma multicultural. Comprometida por una mejor comunicación entre personas de diferentes culturas.
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