Una cebolla para comprender el concepto de identidad

Piensa en la última vez que conociste a alguien. Probablemente, sin pensarlo, estuviste evaluando a esa persona y comparándola contigo mismo. De alguna manera, esas reflexiones que hiciste determinaron tu actitud y comportamiento hacia ella. Ahora bien, ¿qué tan precisos crees que son estos primeros juicios sobre una persona que apenas conoces? Personalmente, si nos llegamos a encontrar en la calle, me gustaría asegurarme que te lleves una buena impresión de quién soy, aunque claro, quizás esto no dependa de mí. Al mismo tiempo, cada vez que nos ponemos en contacto con otras personas, solemos hacernos preguntas sobre nuestra propia identidad, aunque por lo general no nos percatemos de ello.

 

La identidad es dinámica

La identidad de cada persona es una combinación compleja de varios factores. Para algunas personas, su nacionalidad es muy importante, especialmente cuando se encuentran viviendo fuera de sus países. A veces se suelen explicar ciertos patrones de comportamiento de las personas de un país diciendo, “así son los argentinos/chinos/mexicanos”. Algunos países suelen tener un sentimiento profundo hacia su propia cultura. En Colombia, por ejemplo, suelen identificarse más por aspectos regionales (costeños, paisas, caleños, etc.), étnicos (afro-descendientes, mestizos, blancos, etc.), religiosos (católicos, evangélicos, ateos, etc.) u otros, conformando distintas partes de una Colombia multicultural. Tales puntos de vista ilustran cuán variables y complejas pueden ser las identidades culturales, ¡incluso a nivel nacional!

 

La identidad tiene niveles

las-capas-de-la-identidadComprender la identidad de una persona es un proceso complejo porque existen varios niveles. De alguna manera, cada uno de nosotros es como una cebolla: Tenemos una piel de color en el exterior, pero dentro existen capas y capas con un contenido jugoso. Si me conoces en un taller por ejemplo, inmediatamente reconocerás que soy un hombre mestizo, probablemente de América Latina, que usa una barba, parece estar en sus 30’s, y es bastante flaco. Todas estas observaciones superficiales revelan identidades públicas. Son cosas que puedes inferir sin mucho esfuerzo. Pero como dice el refrán inglés, “no puedes juzgar a un libro por su tapa”. Para realmente conocer lo que es importante para alguien, es necesario “leerlo”. Ir más profundo suele requerir una conversación con sentido. Hacer preguntas, escuchar con cuidado, reconocer cuándo sonríen o se emocionan por algo, y lentamente comenzar a inferir sus motivaciones y lo que les interesa.

 

La identidad ofrece pistas visibles

Cuando estos encuentros suceden en nuestras propias sociedades, tenemos ciertas “pistas” para leer la identidad de los demás. Aunque muchas veces estas pistas nos engañan o confunden, también nos sirven para brindar cierta certidumbre de las personas con las cuales nos encontramos. Por su acento podemos identificar de dónde podrían ser, por su vestimenta podemos conocer cuál es su ocupación o su nivel educativo, y por sus formas, qué antecedentes familiares o calidad de vida parecen tener. Desde muy pequeños hemos aprendido a “leer” el estatus y los símbolos de la identidad de las personas que nos resultan familiares. Pero a través de las culturas, la cuestión de identidad suele resultar confusa.

Cada cultura tiene sus propias pistas. No podemos estar seguros de lo que significa un apretón de manos firme, un contacto visual directo, un traje a rayas, o muchos otros símbolos que no nos resultan comunes. Cuando no disponemos del conocimiento, necesitamos compensarlo con sensibilidad. Observación, preguntas amables e interpretación empática, se tornan habilidades vitales para lograr comprender a alguien de otra cultura.

 

Para comprender mejor a la identidad de otras personas necesitamos:

  • aprender a no juzgar a las personas en base a factores externos o visibles solamente
  • aprender sobre los tabúes y las preguntas que no deberíamos hacer
  • aprender a formular preguntas que nos revelen la información buscada
  • aprender a desarrollar confianza

 

Por lo tanto, aun cuando podemos observar mucho de una persona, una gran parte permanece oculta de nosotros a menos que nos relacionemos a un nivel más profundo. Necesitamos reconocer que las personas de diferentes culturas pueden esperar diferentes tipos de interacción. Compartir más sobre nosotros mismos y convertirnos en buenos estudiantes de la identidad de nuestras contrapartes, nos puede permitir relacionarnos mejor y optimizar nuestro trabajo en equipo.

 

¿Qué tan consciente eres de tu propia identidad? ¿Eres capaz de identificar quién eres, y por ende, qué valoras?

 

Fuente: Kulich, S. J. (2015). Levels of identity in interaction. The SISU Intercultural Institute “Intercultural Communication”

Marcelo Baudino - 2


Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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