arrogancia de los expatriados

La trampa de la arrogancia de los expatriados

Una gran cantidad de autores han opinado sobre las numerosas causas que llevan al fracaso de los expatriados. Jim Thomas, Vice Presidente de DDI, lo resume en una única palabra: “arrogancia”. Pero no la arrogancia de quienes abiertamente dicen ser los más inteligentes. En realidad, este tipo de personas raramente sea seleccionado para una asignación internacional en primer lugar. Se refiere al tipo de arrogancia de “voy a enseñarles a estos ignorantes locales cómo se hacen bien las cosas”.

 

Y es bastante fácil comprender por qué algunos expatriados podrían caer en la trampa de la arrogancia. Las personas que están apasionadas por sus negocios suelen ser los más comprometidos con su empresa, los más competentes en lo que hacen y demuestran un enorme carisma. Poseen un optimismo inherente y mucha flexibilidad, lo cual los hace muy atractivos como emisarios extranjeros y consejeros técnicos. Pero la sobre-confianza en estas cualidades puede llevar al fracaso de la misión.

 

En las raíces de esta arrogancia, podemos encontrar un profundo sentimiento de seguridad e infalibilidad en la perspectiva propia. Los expatriados arrogantes tienden a juzgar y procesar su experiencia a la luz de estos sentimientos. Las cosas son “buenas” o “malas” y/o “correctas” o “incorrectas”. En su intento de enseñarles a los locales la manera “correcta” de hacer las cosas (como procesos de negocios por ejemplo), suelen fallar en considerar enfoques alternativos. En lugar de escuchar, comprender y encontrar caminos que integren los aportes de sus colegas locales, permanecen firmes en replicar los enfoques que resultaron exitosos en su país de origen.

 

Y como quizás imagines, la respuesta de los locales es predecible: sonreír amablemente, escuchar con respeto, y luego esperar que el expatriado regrese a su país. Entonces, ellos se encontrarán libres de buscar su propio camino usando lo que han aprendido del expatriado e integrándolo con los valores, normas y modos de operación de su país anfitrión. Si se torna realmente difícil trabajar con el expatriado, los locales pueden incluso dejar de colaborar al punto que se le pida que se regrese anticipadamente.

 

Como entrenadores de expatriados, hemos visto este tipo de escenas en muchas ocasiones. Sin embargo, son pocas las veces en las que las quejas llegan hasta los departamentos de recursos humanos. Y cuando llegan, suele ser demasiado tarde, ya que las relaciones de los expatriados con los colegas locales se encuentran tan fracturadas que son prácticamente irreparables. Entonces el expatriado completa lo que resta de su asignación, declara que el tiempo invertido en el exterior fue un “éxito”, y regresa a casa. La compañía hace la vista gorda y simplemente confía en que las cosas saldrán mejor con el próximo expatriado.

 

Si prestamos atención a las percepciones y afirmaciones de los expatriados, podremos detectar varios indicios de si han caído en la trampa de la arrogancia. Estas son algunas señales:

  • Utilizan el “nosotros” vs “ellos”.
  • Se quejan constantemente sobre las deficiencias de sus colegas locales.
  • Perciben a los procesos y procedimientos del país de origen como “correctos” (y los procesos o procedimientos locales como “incorrectos” o “atrasados”)
  • Socializan principalmente con otros colegas expatriados (extranjeros)
  • Desisten (o simplemente no están interesados) de aprender sobre las costumbres, cultura e historia del país local.

 

Está claro que evitar estos comportamientos no garantizará el éxito de la expatriación, pero sí son vaticinadores de su fracaso.

 

¿Cómo piensas que podrías ayudar a que los expatriados no caigan en la trampa de la arrogancia?

 

Marcelo Baudino - 2


Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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