Los expatriados no lo ven

“¿Un programa de integración cultural para adaptarme a la Argentina? No creo. ¿Qué mi pareja y mis hijos quizás lo necesiten incluso más que yo? Créeme, no les va a hacer falta”

A la hora de comprender la importancia de atravesar un proceso de sensibilización cultural y lograr un mayor entendimiento de las brechas culturales entre el país de origen del expatriado y el de destino, los responsables de movilidad suelen ser mucho más abiertos y comprensivos que los mismos expatriados. Es verdad que las empresas están poniendo mucho en juego a la hora de enviar a un colaborador a otro país, y es lógico que se ocupen de minimizar los riesgos involucrados con la asignación internacional. Sin embargo, los expatriados y sus familias también están haciendo una apuesta muy grande al dejar su país en búsqueda de nuevas oportunidades. Entonces, ¿por qué no son los primeros en exigir un programa de integración cultural para toda su familia en sus paquetes de expatriación?

 

1. Subestimación del proceso de adaptación

Cuando una persona acepta subirse a un avión para iniciar una nueva etapa de su vida personal y profesional en otro país, casi nunca se le cruza por la cabeza la posibilidad de que no logre adaptarse. Seducidos por una oportunidad de progreso en sus carreras o una mayor calidad de vida en el país de destino, los desafíos de adaptación cultural no forman parte de las consideraciones para aceptar o no una asignación internacional. Llenos de optimismo, asumen que ellos mismos y sus familias no tendrán inconvenientes en adaptarse a la vida en el país anfitrión, más allá de que reconozcan alguno que otro desafío de ajuste menor.

 

2. Falta de tiempo

Las semanas previas a la partida hacia el nuevo país de destino, suelen ser tan abrumadoras, que los expatriados casi no disponen de tiempo para reflexionar en familia sobre cuestiones tan vitales como:

  • ¿Qué diferencias cultuales existen entre ambos países?
  • ¿Cómo va a cambiar la vida en el nuevo país de destino?
  • ¿Cómo nos las arreglaremos para mantener las relaciones con nuestros seres queridos de nuestro país?
  • Etc.

Las primeras semanas en el país de destino tampoco son aliviadas. El cambio es tan radical que gran parte su energía está enfocada a “sobrevivir” en las nuevas rutinas, relaciones, roles y contextos. Evidentemente tampoco hay tiempo para invertir una jornada en prepararse mejor para gestionar el proceso de adaptación.

 

3. Si no lo veo no lo creo

Por lo general, el único momento en que un expatriado comprende la importancia de participar de un programa de formación intercultural que facilite su integración al país de destino, es cuando acaba de participar en uno. “La verdad es que al comienzo no pensé que lo necesitaba. Hasta no entendía de qué íbamos a hablar durante 8 horas. Pero ahora entiendo cuán importante es!”, suelen decirnos al final de un taller. Hasta ese momento, la formación intercultural era algo abstracto, demasiado largo y totalmente prescindible.

 

Por estas razones, muchos expatriados simplemente no consideran invertir algo de tiempo para mejorar sus oportunidades de integración efectiva en el país de destino. Incluso cuando las empresas patrocinantes ofrecen programas de integración cultural como parte del paquete de expatriación, muchos expatriados prescinden de este servicio por considerarlo innecesario. Sin embargo, está claro que sin un adecuado acompañamiento de un experto intercultural para apalancarse en las mejores prácticas de aquellos expatriados que lograron adaptarse efectivamente y ser felices en un nuevo país, la transición internacional se torna más larga y sinuosa.

 

¿Ofrecen programas de integración cultural para expatriados en tu empresa? ¿Es algo que los expatriados aprovechan?

 

Marcelo Baudino - 2


Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural

Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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