Comunicación interculural

¿La comunicación intercultural es “un tema” en mi organización?

¿Alguna vez te sentiste único(a) en tu mesa de trabajo o en una reunión de equipo? ¿Tal vez eras la única mujer o el único hombre? ¿La persona más joven o más senior? ¿La que tenía que comunicarse en un idioma extranjero? ¿Representas a la estructura local de tu organización en reuniones con colegas en otros países? Si respondiste de manera afirmativa a al menos una de estas preguntas, entonces la comunicación intercultural existe en tu organización. Pero este hecho en sí no tiene mucha importancia. La cuestión realmente importante aquí es si la comunicación intercultural entre los colaboradores de tu organización es efectiva o si, por el contrario, genera pérdida de tiempo, resistencias, malentendidos, y una barrera para el aprovechamiento de las ventajas potenciales de la diversidad. Según Stella Ting Toomey, autora del libro Communicating Across Cultures, la comunicación intercultural es efectiva cuando se reconoce la identidad del otro. ¿Qué quiere decir esto? Veamos:

 

Un acto comunicativo es intercultural cuando hay un contacto entre personas de diferentes culturas en el cuál las diferencias culturales afectan el proceso de comunicación. No importa si este contacto es presencial o a través del email, redes sociales o videoconferencias. Como bien sabemos, la tecnología nos facilita el contacto con personas de todas partes del mundo, y las diferencias culturales por lo general existen en estos contactos. Dichas diferencias se dan por categorías tales como nacionalidad, religión, género, generación, ideología política, etc. Ahora bien, es difícil que como individuos nos identifiquemos con sólo una de estas categorías. Siempre pertenecemos a varias. Lo que ocurre es que, dependiendo de los sujetos y el contexto del acto comunicativo, se da lugar a una identidad “saliente” o “predominante” de las personas en cada situación. Así, por ejemplo, si estoy trabajando con un grupo de alemanes, mi identidad “saliente” en esas interacciones probablemente tenga que ver con la cultura de mi país. Mientras que, si estoy en una reunión con un grupo de sólo hombres, probablemente una de mis identidades salientes sea mi condición de mujer.

 

La comunicación intercultural efectiva se da cuando somos capaces de identificar y reconocer la o las identidades salientes del otro, y cuando nos relacionamos con ese otro en base a su propia identidad. Quién soy yo y quién es el otro en una interacción determinada, cómo me defino a mí mismo y cómo defino al otro, son aspectos que determinan la interacción intercultural. Al reconocer la identidad del otro puedo discernir como esa persona quisiera ser tratada, y actuar en consecuencia. Puedo tener en cuenta nuestras diferencias para evitar malinterpretaciones y reacciones a la defensiva, y en su lugar, maximizar la colaboración dando lugar a las ventajas que pueden surgir a partir de la inclusión de la diversidad.

 

Ahora bien, ¿cómo podemos reconocer esas identidades en las personas? Una de las maneras más simples es acudir a la observación. El tono de voz, las pistas no verbales o el uso de vocabulario específico, nos dan pistas sobre cómo podríamos relacionarnos con las personas, especialmente al inicio de las relaciones interculturales. La frase “Camila ven para acá” puede ser formulada de distintas maneras en base a la identidad saliente que detectemos en el interlocutor: “Sra. Gonzales, cuando tenga un minuto, me gustaría hablar con usted sobre el diseño del producto”; o “Camila, necesito que hablemos ahora mismo sobre el diseño del producto”; o “Dra. Gonzales, cuando tenga un tiempo, apreciaría mucho escuchar su opinión sobre este diseño de producto”. Cada una de estas opciones no solo denotan distintos tipos de formalidad en el trato, sino que ofrecen información sobre quién es y qué lugar ocupa el interlocutor en la interacción.

 

La vorágine del día a día, las urgencias y hasta las rutinas, nos llevan a actuar en automático. Nos llevan a relacionarnos con nuestros líderes, clientes o colegas en base a lo que es importante para nosotros y no para ellos. Y esto, de acuerdo a diversas investigaciones, no genera los mejores resultados ni maximiza el desarrollo de las personas. Es así como la comunicación intercultural se convierte en “un tema” a trabajar en las organizaciones. Desarrollar sensibilidad intercultural en todos los colaboradores es clave para lograr una comunicación intercultural efectiva. Cuando una persona no se siente reconocida o tratada en base a como ella misma se define, difícilmente contribuya con todo su potencial. En cambio, cuando las personas cuentan con herramientas para desafiar sus sesgos inconscientes, romper sus estereotipos, reconocer diferencias en las similitudes, y moverse a territorios incómodos, es posible dar rienda suelta a la innovación y experimentar la magia de la colaboración.

 

¿Has experimentado la comunicación intercultural efectiva? ¿De qué otras maneras crees que se puede identificar y reconocer la identidad de las personas? ¡Comparte tu experiencia!

 

Sobre la autora:

round Shirley


Shirley Saenz

Intercultural Trainer en Iceberg Cultural Intelligence. Viajera y emprendedora con alma multicultural. Comprometida por una mejor comunicación entre personas de diferentes culturas.

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