¿Quién es la persona adecuada para entrenar a un expatriado?

Cuando las empresas comienzan a buscar alternativas para preparar al futuro expatriado y a su familia para poder planificar adecuadamente su proceso de adaptación al nuevo país, suelen disponer de poca información para seleccionar la alternativa óptima. Los programas de formación intercultural (cross-cultural training) presentan una gran variedad de diseños, tamaños, herramientas, perfiles de entrenadores, etc., que convierten a una decisión aparentemente sencilla, en un rompecabezas con demasiadas piezas. Sin embargo, a la hora de seleccionar a un potencial entrenador, la lógica más directa lleva a priorizar a una persona local y nativa de la ciudad donde se estará mudando el expatriado. En definitiva, “¿quién mejor que un local para transmitir sus conocimiento de la cultura al extranjero recién llegado?” suele ser la reflexión.

Más allá de las buenas intenciones, este suele ser un error típico de aquellas organizaciones primerizas en gestionar las asignaciones internacionales. Estas son algunas de las razones:

1. La subjetividad toma control

Si le pedimos consejos a 2 locales de la ciudad de Buenos Aires sobre cómo interactuar efectivamente con argentinos, muy posiblemente ofrecerán versiones muy diferentes. Ningún ciudadano de un mismo país tendrá una perspectiva idéntica sobre la cultura de su propio país, porque cada persona ha experimentado la realidad local desde su propia perspectiva y de acuerdo a sus experiencias vividas. Si un expatriado confía plenamente en la visión de un local sin formación intercultural, corre el riesgo de tomar como verdad una apreciación parcializada (y posiblemente llena de estereotipos) de un individuo sin ningún tipo de objetividad.

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2. Pérdida de la perspectiva relativa

Los desafíos que podría enfrentar un estadounidense en Argentina, seguramente serán muy diferentes a los que podría enfrentar un mexicano. Por lo tanto, un entrenador intercultural debe estar preparado para describir de manera diferente a los “argentinos”, dependiendo de la nacionalidad del expatriado. Es decir, para un expatriado mexicano los argentinos tendrán un estilo de comunicación directo. Para un expatriado estadounidense, los argentinos tendrán un estilo de comunicación indirecto. Los recursos locales no tienen la posibilidad de adaptar su discurso sobre los nativos de su país porque, por lo general, no están familiarizados con la cultura de origen de los expatriados. Esto los lleva a describir a los locales en términos absolutos, sin tener en cuenta una perspectiva intercultural.

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3. Un enfoque superficial

Ahora bien, no es que no sea aconsejable contactar a expertos locales en alguna etapa del entrenamiento intercultural. Un taller intercultural para expatriados consta de varios módulos, y los expertos locales sí suelen ser una buena alternativa para presentar aspectos visibles y objetivos sobre la cultura del país receptor (Módulo de “Daily living in XXX”). Por el hecho de estar viviendo en el país/ciudad anfitriona, muy posiblemente sean las mejores alternativas para transmitir la información necesaria “de supervivencia”, como por ejemplo, dónde salir a comprar, cómo moverse en la ciudad, lugares para visitar, qué acciones de precaución y seguridad son recomendables, etc. Sin embargo, estos aspectos visibles de un país, ocupan solo una pequeña parte de un programa de integración cultural efectivo. En Iceberg solemos apalancarnos en el know-how de locales que residen en los países de destino de los expatriados para facilitar este módulo. Para el resto de los módulos, es necesario el otro tipo de expertise.

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4. Ausencia de visión internacional

Para trabajar con expatriados, es fundamental tener algún tipo de experiencia relevante de vida en el exterior. Si uno nunca ha sido expatriado en su vida, será difícil comprender las urgencias y necesidades que atraviesa una persona que llega por primera vez a otro país. Poder ponerse realmente en el zapato del otro, es una cuestión esencial para poder facilitar un programa de adaptación para expatriados. Si el recurso local no tiene experiencia internacional, probablemente fracasará en lograrlo.

 

Una asignación internacional es un evento trascendental en la vida de los expatriados y sus familias. Si una empresa confía en las manos de un local inexperto para transmitir los valores culturales profundos del país de destino, la experiencia del expatriado se verá limitada por una visión sesgada sobre la realidad, y una información poco alineada con sus verdaderas necesidades. Por otra parte, si el entrenador local que estás considerando para un taller intercultural cuenta con todas estas características que hemos mencionado, entonces será la persona indicada para facilitar la transición intercultural del expatriado.

 

Si te gustaría conocer más sobre nuestros programas de integración cultural para expatriados, no dudes en contactarnos.

 

Marcelo Baudino - 2

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural

Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

 

 

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