5 estrategias para tender puentes entre las polarizaciones

Durante su presentación en el 3er Congreso de SIETAR Argentina “Más allá de las polarizaciones: Construyendo a partir de las diferencias” Shirley Saenz, consultora intercultural de Iceberg Cultural Intelligence, compartió algunos extractos del discurso que la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, ocho años después de su liberación tras ser secuestrada por las FARC, presentó en el Foro de Reconciliación realizado en mayo de 2016 en Colombia. El mismo tuvo lugar en medio de un profundo estado de polarización generado alrededor del acuerdo de paz negociado en la Habana durante los últimos 5 años. Recordando los mensajes de Ingrid Betancourt, Shirley Saenz invitó a la audiencia a reflexionar y poner en práctica 5 acciones concretas para tender puentes entre las polarizaciones:

  1. Reconocer la identidad del otro

 “…lo que intentaron arrebatarme fue mi identidad. Me di cuenta del peligro de perderla la primera vez que alcé la cabeza cuando me estaban llamando, y no era por mi nombre. Fueron muchos los nombres que me dieron: “la cucha” por vieja, “la garza” por flaca, “la perra” por mujer, “la carga” por secuestrada…”

“…era un campo de concentración…se acercaron dos guardias a las rejas gritando: “¡los retenidos: numérense!”. Comprendí que era un llamado a lista cuando mis compañeros respondieron adjudicándose números, uno tras otro, para probar que nadie se había fugado. Cuando me tocó mi turno, me oí responder: “Ingrid Betancourt, si quieren saber si estoy aquí, me llaman por mi nombre… Decir Ingrid era decir estoy viva, soy un ser humano, soy una mujer, tengo un pasado, tengo raíces, tengo un alma. Durante esos años de secuestro, luché por no perder ese algo único, mientras era reducida a ser una cosa, un objeto controlado por otros…Ser víctima es entonces,  primero y ante todo, ser el sujeto pasivo de un violento impacto sobre la propia identidad…”

No sólo es en la selva y en los campos de concentración donde han habido víctimas de ese violento atentado sobre la identidad que menciona Betancourt. Las han habido también en las ciudades, en las organizaciones, en los grupos de amigos y hasta en las familias. En este estado de polarización son muchos los que en m

edio de discusiones han sido señalados de “terroristas”, “guerrilleros” “paramilitares” o “manipulados” por atreverse a expresar sus opiniones. Según Ting Toomey, cuando somos reducidos a una cosa, cuando nos asignan otras identidades arbitrariamente, y no somos reconocidos por lo que realmente somos, tendemos a sentirnos inseguros, vulnerables y amenazados. Sentimos exclusión, miedo y desconfianza. Y todo esto dispara nuestras alarmas y mecanismos de defensa. Encontrar maneras de reconocer (en lugar de negar), de validar y de ser sensible hacia la identidad de otro en estos momentos de polarización, se presenta entonces como una estrategia para tender puentes entre las diferencias para evitar reacciones violentas.

  1. Reconocerse en el otro

 “…Aquel era un hombre que se jactaba de haber matado con sus propias manos y desde niño … Llegó un día en las horas de la tarde a traerme un sobre de mi madre, me lo entregó por entre las rejas de la cárcel y con los ojos aguados, me dijo: “en medio de todo, Ud. tiene más suerte que yo: tiene a sus hijos”, y añadió con la voz entrecortada: “me acaban de dar la orden de abortar el bebé de la Boyaca”. La Boyaca era su “socia”. Y ese bebé era su hijo. Sé que a él no le hubiera temblado la voz para dar la orden de matarnos…. Pero cuando este hombre lloró por ese niño sin nacer, vi que en  él había un hombre tan secuestrado como yo, no sólo porque lo habían alienado de las decisiones más íntimas de su vida, sino  porque la guerra lo había convertido en ese mismo delincuente del cual había creído huir al volverse guerrillero. Comprendí que en la selva, víctimas de la deshumanización éramos todos, los secuestrados y los secuestradores.”

De acuerdo con las etapas del desarrollo de sensibilidad intercultural del modelo teórico desarrollado por Milton Bennet (DMIS) e instrumentado por Mitchel Hammer. Este punto es indispensable para tender puentes entre posiciones que parecen irreconciliables, y avanzar hacia un mayor nivel de entendimiento y sensibilidad intercultural.

  1. Pedir perdón

El perdón es casi una estrategia individual de sobrevivencia para deshacerse de las cadenas del odio y descargarse del peso de la venganza. Pero solicitar ser perdonado es algo mucho más valioso que perdonar porque tiene efectos re-humanizantes tanto sobre el agresor como sobre el agredido.

“…uno de los guerrilleros se acercó a mi caleta, empujado por su compañera, y en tono que sólo podíamos oír ella y yo, y con gran esfuerzo, terminó por decir, incómodo: “vengo a pedirle excusas… por lo que le dije”. Durante todos estos años me he preguntado qué lo motivó a venir ese día a pedirme perdón. Lo que me había dicho no era mucho comparado a todo el resto. Sin embargo, hoy sé que yo no hubiera podido superar aquél episodio sin esas palabras dichas en ese momento aún de manera torpe”

  1. Reconocer los motivos

“…no podemos olvidar aquello que desató la violencia. Marulanda dijo en su momento que él había terminado haciendo la guerra por no perder sus gallinas y sus vacas. No lo olvidemos nunca. Cada una de las partes tuvo motivos para entrar en la guerra”

Puede que las motivaciones de los demás no nos parezcan válidas, pero es imprescindible reconocerlas y comprenderlas desde la realidad del otro. Si las negamos, cerramos las puertas hacia un verdadero diálogo intercultural, y en su lugar dejamos lugar a que crezcan las polarizaciones.

  1. Reconciliación

Etimológicamente hablando, reconciliación es el restablecimiento de la unión. Supone de entrada nuestra pre-pertenencia a un colectivo, y la identificación de diferencias. No es olvidar y empezar de cero. Es todo lo contrario. Implica hacer memoria, aprender de nuestro pasado colectivo y de nuestra experiencia individual para construir. Para esto es preciso legitimar lo que es importante para cada uno.

“En el proceso de reconciliación, para cada cual, las perspectivas y las urgencias son diferentes. Para una víctima, por ejemplo, lo peor después de haber sufrido lo sufrido, es la negación de los hechos, y el desconocimiento de su condición de víctima. Así mismo, el restablecimiento de la verdad es lo que la dispone a la reconciliación porque le devuelve las dos cosas que le fueron arrebatadas: su voz y su identidad”

Tender puentes entre las polarizaciones empieza por nosotros. Es claro que hay mucho sobre lo cual no tenemos control o influencia. Pero el poner en práctica estas reflexiones en nuestro día a día, es algo que definitivamente está en nuestras manos.

 

Sobre la autora:

round Shirley


Shirley Saenz

Intercultural Trainer en Iceberg Cultural Intelligence. Viajera y emprendedora con alma multicultural. Comprometida por una mejor comunicación entre personas de diferentes culturas.

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