Adaptaciones culturales, de la teoría a la práctica

En nuestros programas de formación intercultural buscamos crear experiencias vivenciales que lleven a los participantes a comprender la relatividad de sus supuestos, de manera de expandir la curiosidad sobre las diferentes culturales y su impacto en el día a día en el trabajo. A través de casos de debates, dinámicas interactivas, reflexiones personales, role plays, simulaciones, etc., abordamos algunas de las cuestiones fundamentales que hacen a un profesional global efectivo:

 

  • ¿Por qué hay diferencias entre mi cultura y la de mis colegas internacionales?
  • ¿Qué es “cultura” y cómo se forma?
  • ¿Qué características debo desarrollar para optimizar mis relaciones interculturales?
  • ¿Qué diferencias existen entre el estilo de trabajo mío (y de mi cultura) y el de mis colegas internacionales?
  • Etc.

El resultado suele ser una nueva percepción hacia las diferencias culturales y un gran entusiasmo por generar cambios que potencien los beneficios de la diversidad. Sin embargo, algunas personas se quedan con la sensación de que las técnicas y estrategias para adaptarse a colegas/clientes extranjeros tienen mucho sentido en la teoría, pero que son difíciles de poner en práctica en día a día del trabajo. “Cuando salgamos a la vida real tenemos que cumplir objetivos, deadlines, proyectos y demás”, sostienen. “No tenemos tiempo de adaptar nuestros estilos de trabajo”.

 

Este tipo de comentarios/pensamientos tienen cierto grado de verdad. Adaptar el estilo de comunicación, de liderazgo, o de desarrollar relaciones, exige un esfuerzo adicional para salir de nuestro “piloto automático” y ajustar de manera consciente nuestros comportamientos. En momentos de estrés, cuando nos encontramos abrumados bajo presión de lo urgente, nuestros comportamientos suelen revertirse al piloto automático, es decir, a cómo solemos reaccionar intuitivamente en base a nuestros valores culturales fundamentales. Por lo tanto, lo último que se nos pasa por la cabeza es “¿cómo era que tenía que adaptarme para dar feedback a un colega mexicano?”.

 

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El mensaje implícito es: “No puedo hacer ambas cosas, o uno o lo otro, y las urgencias del trabajo siempre tiene la prioridad”. Yo creo que es justamente al revés: Desarrollar relaciones productivas y de colaboración con nuestros colegas, es una parte fundamental del trabajo, ya que determinará en gran medida nuestro propio nivel de productividad. Por lo tanto, es justamente en aquellos momentos de presión cuando más necesitamos trabajar con inteligencia cultural. Haber desarrollado una relación intercultural efectiva con nuestros colegas extranjeros, nos permitirá apoyarnos en ellos en los momentos más críticos de trabajo. La inteligencia cultural nos permite aumentar la colaboración en equipos multiculturales, lo que lleva a una mayor productividad en el trabajo diario.

 

Por otra parte, desarrollar la habilidad de poder adaptarse de manera consciente a colegas y clientes internacionales, no se logra de un día para otro. Como con un idioma, o con un deporte, mientras más persistentes seamos en la práctica de nuestras habilidades interculturales, más fácil nos será adaptarnos, incluso en aquellos momentos de mayor presión y estrés.

¿Qué piensas? ¿Es posible adaptarse cuando trabajamos bajo presión?

 

Marcelo Baudino - 2

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural

Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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