Primero lo primero: Saludar a través de las culturas

Cuando llegué a Suiza por primera vez para realizar una práctica profesional en UBS, la recepción del grupo anfitrión en el aeropuerto fue opuesta a lo que esperaba. Lejos del estereotipo de fríos y distantes que la sabiduría popular me había inyectado sobre los suizos, descubrí que el saludo entre hombres y mujeres era con 3 besos. Ni uno, ni dos: tres. Pero más allá de mi sorpresa evidente y mi torpeza en seguir el ritual de los besos, la conexión humana se logró por la sincera demostración de bienvenida que expresaban mi colegas suizos. El saludo era más que el ritual visible. Era la actitud, la sinceridad, la transparencia.

Saludar a una persona es la manera más evidente de reconocer su existencia y poder iniciar un proceso de creación de una conexión humana. Es tan esencial que lo ponemos en práctica de manera permanente todos los días: cuando llegamos a la oficina, cuando nos encontramos con nuestros amigos, cuando nos cruzamos con el vecino, etc. Cuando el contexto nos resulta familiar, el ritual del saludo se apega a las reglas no escritas que se comparten entre las personas involucradas. Sea un apretón de manos fuerte o suave, uno, dos, tres o más besos en las mejillas o una leve inclinación de la cabeza acompañada con una sonrisa. Mientras más cercanas son las personas que saludamos, más afectuoso suele ser el saludo.

 

Sin embargo, cuando nos encontramos con personas de diferentes culturas, el saludo se torna en un evento un poco más incómodo. ¿Cómo saludarías a un nuevo vecino recién llegado de Siria en búsqueda de refugio? ¿Cómo saludarías a una persona de pueblos originarios que se sienta en la misma parada de bus que tú? ¿Cómo saludarías a una nueva colega musulmana que utiliza un hijab? ¿Cómo saludarías a una persona en una silla de ruedas que está sóla en un evento de networking? ¿Cómo saludarías a un cliente indio que usa un turbante naranja brillante? Y quizás más importante, ¿cómo reaccionarías si no obtienes la respuesta que esperabas a tu saludo?

 

“La primera impresión es la que cuenta” suelen decir, por lo que aprender a conectarse con colegas y clientes extranjeros a través del saludo es un excelente primer paso para entablar una relación de confianza. Rika Asaoka, una entrenadora intercultural de origen japonés, nos sugiere 4 consejos para un saludo exitoso en un contexto laboral multicultural:

 

  1. Saluda de manera sincera y afectuosa, enviando el mensaje entre líneas de que la otra persona es importante.
  2. Presta atención a tu tono, la expresión facial y calidez de tu voz.
  3. Si conoces su nombre, inclúyelo en el saludo.
  4. Si es posible, agrega un breve comentario en el saludo que haga a la persona sentirse bien.

 

Los consejos de Rika se enfocan en transmitir un sincero deseo de conectarse con las personas, más allá de que pueda cometerse algún error cultural. Nosotros creemos que un poco de información sobre los hábitos y costumbres en los saludos de las personas de otras culturas, sin duda ayudará a demostrar este interés genuino en el otro. A veces son justamente estos pequeños gestos de esforzarnos en entender al otro, aprender de él, y adaptarnos, aunque sea a través del saludo, que demuestran qué tan importante es para nosotros.

 

¿Qué consejos tienes para compartir sobre los saludos en tu país?

 

Marcelo Baudino - 2

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural

Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

320

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *