Las rivalidades más subestimadas

Mientras me dirigía a disertar en una Conferencia por la internacionalización de la Educación Superior en Medellín, Colombia, sostuve una entretenida conversación con el taxista. Al descubrir que era argentino, se apresuró a preguntarme qué me había parecido Bogotá, la capital del país. En su pregunta subyacía el claro mensaje que de no era muy fan de los bogotanos. Para conocer más su perspectiva, le pregunté cómo eran los “rolos” (apodo característico de los bogotanos). “Uff, allá en la capital la gente es más descortés y prepotente”. Si bien ya estaba al corriente con esta rivalidad entre las 2 principales ciudades del país, me sorprendió lo claro y fuerte que estaban los estereotipos de unos hacia los otros y viceversa. ¿Será quizás que a un paisa (habitantes de Antioquía, departamento de Colombia cuya capital es Medellín) le podría resultar más difícil trabajar con un rolo, que con un japonés, por ejemplo?

 

Este tipo de rivalidades internas pueden encontrarse prácticamente en cada país de América Latina, las cuales plantean desafíos adicionales a la hora de crear relaciones interregionales productivas. En Argentina existe una enorme rivalidad entre “el interior”, compuesto por todas las provincias del país, y la Ciudad de Buenos Aires, donde viven cerca del 30% de los habitantes del país y donde se encuentra gran parte de la riqueza del mismo. La distinción entre “porteños” vs “provincianos” o “los del interior”, suele plantear polarizaciones agudas, cargadas de descripciones y estigmas negativos para cada lado. En Ecuador nos encontramos con una polarización incluso más marcada entre los habitantes de Guayaquil, centro comercial y ciudad más poblada del país, y Quito, centro cultural y financiero del país. Los adjetivos suelen caer en el uso despectivo de tratar a los Guayaquileños como “monos”. También es ampliamente conocida la rivalidad entre los paulistas, en Sao Paulo; y los cariocas, en Río de Janeiro, Brasil. Pero los estereotipos y rivalidades no se limitan a estas dos grandes urbes, sino que también afectan a los gaúchos en el sur, los bahianos en Bahía, los mineiros nativos de Minas Gerais, etc.

 

La cultura no se encuentra limitada a las fronteras nacionales, sino que podemos encontrar una gran cantidad de subculturas en cada país del mundo. Cuando las personas de estas subculturas interactúan entre sí, también necesitan desarrollar un grado de sensibilidad intercultural que facilite un intercambio dinámico y productivo entre ellos, libre de estereotipos y prejuicios. Por lo tanto, es importante no subestimar los desafíos interregionales que existen y que limitan la productividad de los equipos compuestos por personas de regiones “rivales”. Un proceso de sensibilización sobre las diferencias para poder generar confianza entre estos grupos se torna esencial.

 

¿Existen rivalidades entre las distintas regiones en tu país? Compártenos tu experiencia!

 

Marcelo Baudino - 2

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural

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