Las diferencias culturales de todos los días

Mientras continúo viajando a través del mundo por trabajo y por placer, no dejo de maravillarme de las sorprendentes diferencias culturales que todavía me encuentro. Aunque mientras algunas de ellas son reveladoras y refrescantes, debo admitir que otras son desconcertantes e incluso molestas.

 

Existe una tendencia natural de los seres humanos a enfocarse en los puntos en común entre culturas, muchas veces minimizando las diferencias que realmente importan. Cuando interactuamos con una cultura que no nos es familiar, queremos encontrar aquellas intersecciones de similitud que reduzcan nuestra ansiedad e incrementen nuestro confort. Muchas veces evitamos zambullirnos en las aguas de la diversidad por miedo a ofender, mal interpretar o ser mal interpretado, o simplemente a sentirse “estúpido”.

 

Durante mi participación en una Conferencia Regional en Colombia, formé parte del equipo de diseño y planificación de la misma. Al inicio del proyecto, la amabilidad y cortesía en el trato de los colombianos hacia mí me resultaba divertido y hasta complaciente. Pero mientras los deadlines se acercaban y la ambigüedad se incrementaba, comenzaba a percibir su estilo de comunicación como excesivamente formal y hasta una pérdida de tiempo. Proviniendo de una cultura que valora la comunicación más casual, directa y sin tanto protocolo, resultaba esperable este tipo de choques culturales. En definitiva, la idea no es evitar que sucedan choques culturales, sino aprender a gestionarlos, corrigiendo las percepciones automáticas a tiempo.

 

En los intercambios interculturales debemos aprender (incluido yo mismo) a interpretar la situación no sólo desde nuestro propio punto de vista, sino también del de la otra cultura. Sin una consciencia de mis propios valores culturales, y sin cambiar mi enfoque para comprender la situación desde otra perspectiva cultural, mis resultados hubiesen sido muy pobres. Las diferencias culturales suelen presentarse de manera sutil e imprevista. Puedes llegar a pensar que has logrado conectarte con alguien de otra cultura cuando en realidad han tenido perspectivas muy diferentes.

 

Artículo sugerido: Sal de tu inconsciencia cultural

 

Si deseamos desarrollar nuestra inteligencia cultural tenemos que aventurarnos hacia la incomodidad de lo diferente, tenemos que ser curiosos y con ganas de explorar aquellas cosas que nos podrían resultar extrañas o raras. También debemos ir un poco más allá de nuestro supuesto de que somos más parecidos que diferentes, que en el fondo sólo somos personas. De esta manera seremos capaces de profundizar nuestra comprensión de las diversas maneras de pensar y comportarse, las cuales varían ampliamente entre culturas.

 

¿Has encontrado diferencias culturales en tus interacciones con otras culturas? ¿Cómo has lidiado con ellas?

 

Marcelo Baudino - 2

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural

Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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