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Un líder de un equipo global necesita ser un guía explorador

Una de las principales preocupaciones de los líderes globales es el cómo mantener alineado y enfocado al equipo a pesar de las distancias geográficas y culturales. También lo es el cómo hacer un seguimiento y conocer el desempeño de las personas cuando no se las tiene cerca. Es claro que esta necesidad requiere repensar el liderazgo y el trabajo global desde nuevos paradigmas, para a partir de allí, saber qué estrategias implementar.

 

Imagínate que trabajar como parte de un equipo global es como subir una montaña. Si eres de los que les gusta el trekking, sabrás que no siempre es fácil ver la cima de la montaña, tu objetivo final; el para qué estás allí. Resulta más fácil ver la cima desde una gran distancia antes de empezar a subir. Cuanto llevas cierto camino recorrido, puede ser que veas la cima como puede que no. De hecho, te debe haber pasado que luego de un gran trecho y estando casi agotado, viste la cima, y entonces, decidiste dar un último impulso poniendo todas las reservas de energía que te quedaban. Pero cuando llegaste, te diste cuenta de que en realidad esa no era la cima, sino que estaba más arriba. Por lo general es fácil perder el sentido de orientación; a veces parece que estás dando vueltas en círculo o no sabes si estás en el camino correcto, sobre todo si es un día nublado o lluvioso. El cansancio y la desorientación te pueden hacer perder la motivación, y en algunos casos, desistir. Imagínate ahora en esa situación. Vas solo a esta montaña, no hay un guía ni cuentas hoy con compañía. En el camino encuentras un par de personas, pero están más desorientadas que tú. No llevaste una brújula. No hay señalización alguna ni senderos claramente marcados. No hay a quién preguntar. La desorientación se apodera de ti. Pero luego de un tiempo, mágicamente, ves una señal. Ves ese famoso montoncito de piedritas en forma piramidal o marcas de pintura que quienes han pasado por allí (o algunos guías informales) han dejado para que sirvan como un marcador de orientación a los demás. Te ha vuelto el alma al cuerpo. Ya sabes en qué dirección continuar, cuánto te falta y cómo administrar tus energías para lo que queda del camino. Ese que ha dejado los montoncitos de piedritas, es el líder de tu equipo global. Es un guía explorador que lidera a tu equipo a pesar de la distancia.

 

Debido a la distancia y las “presiones locales”, los equipos globales se enfrentan de manera exponencial a la fragmentación del equipo, la sub-optimización, y la pérdida de foco. Es parte del rol del líder proporcionar marcadores de orientación en el espacio virtual para que el equipo se mantenga alineado en cuanto al sentido de lo que el equipo es, a dónde va y cómo va a llegar allí. Ahora bien, ¿cuáles son esos marcadores de orientación que debe dejar el líder en el espacio virtual para su equipo global?

 

Una de las cuestiones principales es mantener claro el propósito y saberlo diferenciar de los objetivos: Cuando en nuestros talleres pido a los líderes pensar en ideas para resolver estas cuestiones, la respuesta suele ser: hay que trabajar por objetivos. Parece lógico, y de hecho es muy útil. Sin embargo, antes que trabajar por objetivos se debe trabajar por un propósito. En un equipo global pasamos tiempo pensando en “quién”, “cómo” y “cuándo”, pero pocas veces nos preguntamos “por qué”. Las otras preguntas son importantes, pero si nos olvidamos de conectar el qué con el por qué y el para qué, todo nuestro esfuerzo valdrá poco.

 

Obviamente también debe haber un plan para cumplir con nuestro propósito y recordarse frecuentemente. Un plan con el curso de acción con objetivos, plazos y responsabilidades. Lo que frecuentemente encuentro en los equipos globales es que normalmente este plan existe y que están claros los objetivos, pero por lo general no está claro el propósito. Si el equipo no puede ver la cima, más allá de los pequeños objetivos que están camino a la cima, será fácil perder el foco en las prioridades y desestabilizar el plan de acción.

 

Adicionalmente, la generación de principios, acuerdos y pautas entre el equipo acerca de cómo van a trabajar y a relacionarse, son importantes para mantener la identidad del equipo y evitar la fragmentación. Por ejemplo, en nuestro equipo hemos acordado no buscar culpables y relacionarnos con un respeto basado en la regla platino.

 

Por último, los indicadores son marcadores de orientación también muy importantes. No solo los indicadores de rendimiento, sino también otros indicadores de equipo como el nivel de claridad, confianza o comunicación.

 

¿Cómo ha sido tu experiencia liderando o participando en un equipo global? ¿Qué otras estrategias utilizan para evitar la fragmentación del equipo, la sub-optimización, y la pérdida de foco en tu equipo global?

 

Sobre la autora:

round Shirley


Shirley Saenz

Intercultural Trainer en Iceberg Cultural Intelligence. Viajera y emprendedora con alma multicultural. Comprometida por una mejor comunicación entre personas de diferentes culturas.

 

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