¿Cómo promocionar destinos no tradicionales en los intercambios académicos?

Recuerdo que una de las preguntas críticas en el proceso de selección de nuevos miembros de AIESEC (Organización líder en el desarrollo de líderes globales a través de experiencias internacionales) era: ¿A cuáles países te gustaría ir de intercambio? A partir de la respuesta era fácil percibir el nivel de apertura mental y flexibilidad de los candidatos. Si la respuesta era uno o algunos de los países desarrollados, sus intereses y preferencias eran evidentes. Si la respuesta era “cualquier país del mundo”, claramente nos encontrábamos con una persona con una curiosidad y apertura hacia la diferencia bastante más alta.

 

Este tipo de dilemas también lo enfrentan las Universidades de América Latina. A la hora de buscar destinos para sus experiencias de intercambio académico, la preferencia casi exclusiva de los estudiantes son los “países más desarrollados”: Estados Unidos, Reino Unido, España, Alemania, Australia, etc. ¿Por qué se ignoran otros países tan atractivos culturalmente como podrían ser India, Sudáfrica, Turquía o Filipinas por nombrar sólo algunos? Analicémoslo más en detalle:

 

Ajustándose a las expectativas sociales

Sin embargo, el mercado laboral y académico latinoamericano, suele otorgarle mayor estatus a un intercambio académico de un año en Alemania que en Ecuador, por ejemplo. “Codearse” con los países más industrializados es considerado más deseado para el currículo. Esto lleva a que muchos latinoamericanos prioricen las oportunidades que surjan en algunos países en detrimento de otros.

 

No tan fuera de mi zona de confort

Una experiencia internacional casi siempre implica exponerse a situaciones de incomodidad, donde nuestros propios valores y creencias son puestos bajo la lupa, y donde es necesario aprender a adaptarse para poder obtener mejores resultados. Esta es la recompensa fundamental  que una experiencia de intercambio puede ofrecer al desarrollo personal y profesional de los estudiantes. Sin embargo, por lo general en los países desarrollados hay menores probabilidades de experimentar situaciones que generen conflictos y choques interculturales profundos. En otras palabras, terminan siendo experiencias relativamente cómodas que no exigen demasiado ajuste a normas y costumbres diametralmente opuestas, como sí lo podrían exigir otras culturas.

 

No hay lugar para todos

Por razones de demanda del mercado y de los estudiantes, muchas universidades priorizan alianzas con universidades de determinados países, generando escasas oportunidades de intercambio. Como es de esperarse, muy posiblemente no haya suficientes oportunidades para todos los interesados en estos países. Por otra parte, un año en Suiza posiblemente implique una inversión más elevada que un año en India. Esto lleva a que sólo aquellas personas que tengan la suficiente solvencia para afrontar un período de vida en otro país pueda aprovechar estas oportunidades. Y la decisión final termina siendo: “Si no puedo irme a tal país, pues entonces no me voy a ninguno”.

 

Entonces, ¿qué pueden hacer las universidades para promover experiencias de intercambio en mercados no tradicionales? Mucho, aunque por supuesto dependerá del caso en caso. De todas maneras algunas iniciativas serán transversales a muchas universidades:

 

1. Aumentar la valoración de la experiencia internacional en destinos no tradicionales, reconociendo y premiando a quienes los escojan para sus intercambios.

2. Alimentar la curiosidad en las personas por dichos países, resaltando los aspectos positivos e incógnitos de sus culturas y lo que se puede aprender de ellas. Para tal fin, se pueden organizar eventos de cine-debate, degustación de platos típicos, presentaciones culturales de los visitantes de dichos países, etc.

3. Ofrecer incentivos para viajar a tales países, como descuentos en la educación, becas o medias becas, ayuda con el alojamiento, créditos académicos, etc.

4. Identificar y promocionar las habilidades y conocimientos que se pueden desarrollar en estos destinos no tradicionales y cómo pueden ser útiles para el mercado laboral.

5. Facilitar la llegada de más estudiantes de países no tradicionales y organizar actividades para involucrarlos con los estudiantes locales.

6. Promover la firma de convenios de cooperación e intercambio con Universidades de países fuera de los tradicionales, y mantenerlos activos.

7. Promover el intercambio de profesores de Universidades de estos países para incorporar una nueva perspectiva en la educación.

8. Promover y comunicar activamente en redes sociales, videos, juegos e información que despierten el interés en estos mercados.

9. Diversificar los tipos de intercambios académicos y de aprendizaje con los mercados no tradicionales, como por ejemplo visitas culturales, gira académicas, proyectos de investigación, etc.

10. Articular con el cuerpo docente y como parte de la internacionalización del currículo, la incorporación de información y casos específicos de estos mercados para estimular el interés y conocimiento de los estudiantes.

 

No hay dudas que antes que no tener una experiencia internacional, cualquier país, incluso los más desarrollados, son excelentes oportunidades. Sin embargo, esto no puede llevarnos a desestimar las enormes potencialidades de desarrollo que implica invertir una parte de la vida académica en países de otras regiones fuera de Europa o Norteamérica. Es justamente la diferencia y la posibilidad de conocerse a uno mismo (y a su propia cultura) lo que buscan estas experiencias de intercambio, y para lograr estos objetivos, nada mejor que el país menos pensado.

 

¿A qué países se dirigen la mayoría de los estudiantes de intercambio de tu Universidad? ¿Qué están haciendo para diversificar los destinos?

 

Sobre el autor:

Marcelo Baudino - 2

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

 

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