¿Cómo se forma la confianza en los equipos globales?

La confianza es uno de los factores más importantes para el éxito de los equipos, especialmente de aquellos que son virtuales y multiculturales. Por un lado, la falta de un espacio de trabajo común tiende a disminuir la calidad de las interacciones personales, impacta en el sentido de equipo, y aumenta la posibilidad de malentendidos y juicios equivocados sobre quienes están distribuidos a lo largo del globo. Por otro lado, las diferencias culturales hacen más desafiante la creación de confianza en sí. Si bien las culturas alrededor del mundo tienen diferentes perspectivas a cerca de la importancia de las relaciones en el trabajo, lo cierto es que la confianza es un componente necesario en todas las culturas. La diferencia radica en la manera en que cada una de las culturas se construye y mantiene la confianza.

 

Los equipos globales exitosos requieren miembros y líderes que se comporten e interactúen entre sí de maneras que justifiquen y aumenten la confianza. En Iceberg Inteligencia Cultural hemos creado un modelo que permite comprender claramente lo que se requiere para mantener buenos niveles de confianza en un equipo global, y así poder evaluar qué comportamientos o aspectos están favoreciendo o perjudicando la confianza en el día a día. El modelo consiste en 4 pilares en base a los cuales es posible construir y mantener la confianza en los equipos globales:

Pilar #1: Actitudes de confianza ¿Partimos de la confianza?

Construir confianza es, de por sí, un proceso desafiante, pero lo es mucho más cuando ese proceso debe darse con personas de otras culturas y que están ubicadas en otras partes del mundo, ya que la confianza en estos casos no se crea de manera automática. Por esto, tener una mente abierta y una buena predisposición a confiar es un paso inicial crítico.

Cuando en un equipo las personas muestran buenas actitudes de confianza, suspenden los prejuicios acerca de la confiabilidad de las personas y confían de antemano. Están siempre dispuestos a compartir su conocimiento y su experiencia, y delegan principalmente porque confían en los demás. Por lo general en estos equipos existe un buen balance entre lo que se pide y lo que se da, y las personas permanecen abiertas a las perspectivas que no encajan con su forma convencional de hacer las cosas.

 

Pilar #2: Conectividad humana ¿Estamos creando conexiones humanas en el equipo?

En el mundo digital de hoy se habla mucho de conectividad, pero es la “conectividad humana” lo que al final de cuentas marca la diferencia. Se trata de la habilidad para comprender nuestras diferencias, respetarnos mutuamente, y negociar las formas de trabajar juntos.

Cuando en un equipo hay altos niveles de conectividad humana, los espacios online se aprovechan también para compartir sobre nuestras vidas personales e intereses comunes, y además existe un buen equilibro entre el tiempo asignado a las tareas a realizar y a la construcción de relaciones. En estos equipos se suelen mantener conversaciones sobre las diferencias culturales para evitar malas interpretaciones y sobre cuáles son los comportamientos o hechos que hacen que se rompa la confianza para cada uno. Y a pesar de que la tecnología facilita las reuniones y el trabajo, nunca dejan de buscar oportunidades para reunirse de manera presencial, especialmente al inicio de un proyecto.

 

Pilar #3: La comprensión del contexto – ¿Somos conscientes de los desafíos?

Comprender las dificultades inherentes a la tarea, y las consecuencias si el equipo falla, es crucial en la construcción de confianza, especialmente cuando tanto los niveles de complejidad como de riesgo, son altos. Cuando un equipo tiene un alto nivel de comprensión sobre su contexto, el líder ha logrado alinear las diferentes percepciones y prioridades de los miembros del equipo sobre los objetivos, funciones y procesos. Todo el equipo comprende las exigencias laborales que cada miembro puede tener fuera del equipo, y además comprende el contexto del país dentro del cual los demás trabajan, y cómo estos factores podrían afectar las tareas y las relaciones del equipo. Es un equipo que es consciente de los desafíos que implica trabajar a la distancia mediante herramientas de colaboración virtual, y se ha preparado para ello.

 

Pilar #4: Las acciones del día a día – ¿Construimos confianza en lo cotidiano?

La confianza no se construye de un día para el otro. Requiere de acciones proactivas y de un esfuerzo continuo a lo largo del tiempo. Para esto es preciso que todos en el equipo se muestren accesibles y dispuestos a ayudar a los demás, que respondan a las comunicaciones de manera rápida y oportuna, que cumplan sus promesas, y que aborden los conflictos de manera constructiva poniendo foco en la empatía.

 

¿Qué otros aspectos crees que son importantes para la construcción de confianza en los equipos multiculturales y virtuales? ¡Comparte tu experiencia!

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Sobre la autora:

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Shirley Saenz

Intercultural Trainer en Iceberg Cultural Intelligence. Viajera y emprendedora con alma multicultural. Comprometida por una mejor comunicación entre personas de diferentes culturas.

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