3 cosas que tienes que desaprender cuando trabajes con otras culturas

Trabajar con personas de un mismo país ya es un desafío en sí mismo. Pero trabajar con personas de otros países agrega un nuevo nivel de complejidad. Entonces, ¿cómo podemos asegurarnos que nuestras relaciones internacionales sean tan exitosas como las locales? ¿Cómo podemos atravesar los desafíos impuestos por las diferencias culturales y en los estilos de comunicación? La realidad es que trabajar en un contexto global exige un cambio de mentalidad, y lograr esa nueva mentalidad nos exige abandonar algunas de nuestras creencias pre-establecidas. En otras palabras, desaprender es esencial para globalizar nuestra mentalidad.

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Darren Menabney, profesor de la New York University, nos sugiere 3 cosas que necesitamos desaprender:

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1. Desaprende tu sentido común

Al igual que los peces no saben que están nadando en el agua, nosotros también solemos desconocer el entorno cultural en el que nos movemos, y cómo éste influye en nuestros supuestos sobre la forma adecuada de comportarnos. Todos tenemos supuestos sobre la manera «correcta» de hacer las cosas, y el conjunto de supuestos acumulados a lo largo de nuestras vidas, es lo que consideramos sentido común.

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Voltaire una vez dijo, “el sentido común no es tan común”. Esto es especialmente verdad cuando interactuamos con personas de otros países. Lo que puede ser sentido común en una cultura, probablemente no lo sea en otra. Por lo tanto, si vas a estar trabajando en un contexto internacional, lo primero que tienes que abandonar es tu sentido común.

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Antes de comenzar a pensar en diferencias culturales, necesitamos primero comprender nuestros propios supuestos culturales y nuestro sentido común. “¿Por qué nos comunicamos de esta manera? ¿Por qué pienso que tal comportamiento es incorrecto? ¿Cómo expresamos los desacuerdos y construimos confianza con gente nueva? Identificar tu propio sentido común será un muy valioso primer paso. Te permitirá identificar brechas de expectativas y valores al interactuar con personas de otras culturas, donde tu sentido común ya no tiene sentido.

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2. Desaprende la regla de oro

La mayoría de las culturas del mundo aplican alguna variación de la regla de oro: “Trata a los demás como te gustaría ser tratado”. La verdad que tiene sentido, ¿no? Es decir, si no te gusta que otros hablen a tus espaldas, entonces no hables a la espalda de otros. Lamentablemente (o por suerte), la regla de oro puede llevarnos a varios choques culturales al trabajar con otras culturas.

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¿Por qué? Muy sencillo. Porque los supuestos y el sentido común sobre la manera correcta de tratar a las personas, varía entre culturas. Nuestros diferentes contextos y antecedentes generan diferentes ideas sobre cuál es la mejor manera de tratar a otras personas. Si proyectas tus expectativas de trato hacia las personas de otras culturas, te estas proyectando para el desastre.

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La regla de oro puede tener sentido en un contexto cultural familiar. En uno global es necesario aplicar la regla de platino: Trata a los demás como a ellos les gustaría ser tratados. Y como te imaginarás, esto exige aprender sobre otras culturas y sus preferencias de comportamiento y relacionamiento. Comprender cómo negociar, cómo comunicarse o cómo liderar a los demás. No es nada fácil, pero con el tiempo y la práctica, y quizás la ayuda de un formador intercultural, podrás aprender sobre tus contrapartes extranjeras y cómo adaptarte efectivamente.

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3. Desaprende que no existen puntos en común

Una efectiva formación intercultural no sólo se enfoca en las diferencias culturales. Si bien las diferencias constituyen un componente clave en la construcción de relaciones significativas a través de las fronteras, no podemos desestimar las similitudes. Por naturaleza y evolución, los seres humanos nos sentimos cómodos cuando nos encontramos en un ambiente familiar y conocido. Lo similar a nosotros nos hace sentir seguros. ¿Por qué entonces no buscar proactivamente también aquellos aspectos que tenemos en común con otros?

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Encontrar puntos en común y similitudes es una manera efectiva de desarrollar relaciones empresariales dentro de una cultura y también entre culturas, así que es importante buscar similitudes entre tu cultura y la de tu contraparte. Ahora bien, ¿qué tenemos en común entre un argentino y un chino o un indio? ¡Más de lo que te imaginas! Incluso si encontramos pocos puntos culturales en común, podemos considerar lo que tenemos en común a nivel individual. Por ejemplo, intentar hacer una conexión personal en torno a experiencias laborales comunes o incluso cosas más básicas como la comida o pasatiempos. Es importante conocer a tus contrapartes como individuos, no simplemente como representantes de X país. Encuentra algo que compartan y comienza a construir puentes a partir de esos puntos en común.

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Artículo relacionado: Más allá de las diferencias culturales por nacionalidad

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Al desaprender estas tres cosas, será mucho más sencillo cambiar tu forma de pensar y convertirte un líder global más efectivo. Todo lo que viene después; estudiar culturas y ajustar las estrategias de comportamiento, funcionarán mucho mejor una vez que haya hecho este cambio de mentalidad.

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¿Qué tan preparado te encuentras para optimizar tu desempeño en un contexto global? ¿Cómo podrías prepararte mejor?

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Marcelo Baudino

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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