6 cosas que los expatriados hubiesen querido saber antes de partir

“Yo sólo quería hacerle una pregunta a la que atendía en el mostrador. Y sin mirarme me respondió: <<Estoy ocupada en este momento>>. ¡Qué pena contigo!”. Esta colombiana se topó en sus primeras semanas en Buenos Aires con un estilo de atención al cliente muy diferente al que estaba acostumbrada en su país. Un poco de confusión, otro de vergüenza, y algo de frustración, la llevaron a tener su primera mala impresión de los argentinos, y de paso, alimentó a los estereotipos que ya había escuchado sobre los locales.

 

Vivir en otro país está repleto de este tipo de anécdotas de pequeños (y grandes) choques culturales. En la nueva cultura seguimos haciendo las cosas que solíamos hacer en nuestro país, pero encontramos reacciones inesperadas. Por ejemplo, dejamos una propina del 10%, y para nuestra sorpresa, el mesero pregunta qué estuvo mal con el servicio en tono de reclamo. Al llegar a la oficina saludamos de mano y todos nos miran de manera extraña. Pedimos a un miembro de nuestro equipo que complete una tarea dentro un plazo acordado y no lo hace. A su vez, ante las diferencias que experimentamos, tratamos de reaccionar de manera apropiada, pero nos damos cuenta de que nos faltan herramientas para hacerlo efectivamente. Esto usualmente genera actitudes críticas hacia las formas locales de hacer las cosas, altos niveles de confusión e incertidumbre, un deterioro de la confianza en nosotros mismos, y el deseo de querer aislarnos para minimizar estas sensaciones.

 

Luego de más de 10 años compartiendo, interactuando y trabajando con expatriados de todas partes del mundo, he recopilado una lista de las cosas que por lo general les hubiese gustado saber antes de embarcarse en la aventura de vivir en otra cultura:

 

1. Te sentirás solo/a

Por lo general, los expatriados suelen estar profundamente ansiosos por hacer amigos y conocer nuevas personas. Este proceso no es nada sencillo y exigirá una pizca de creatividad, y por supuesto, salir de tu zona de confort. En este camino, muy posiblemente te sientas solo/a en algunos momentos. Sin embargo, la recompensa puede llegar a ser muy valiosa. Muchos expatriados han afirmado que las relaciones desarrolladas en el exterior adicionaron nuevas perspectivas en su vida, y que ciertamente, fueron muy divertidas.

 

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2. Algunas cosas saldrán mal

Quizás en la rutina diaria en nuestro país, que tan delicadamente hemos creado para sentirnos cómodos y seguros, tengamos cierto control sobre las cosas. Esto simplemente no es posible al mudarnos a otro país. “Pero no entiendo por qué no llegan mis cosas desde mi país, si las mandamos hace meses”, suelen repetir distintos expatriados al quejarse que la Aduana de Argentina les retuvo sus cosas. Este incidente imprevisto y tan repentino, desarticula hasta el más optimista de los expatriados.

 

3. No aprenderás el idioma de un día para otro

Un idioma no se absorbe automáticamente por vivir en un país donde se lo hable. Esto puede ser un proceso más difícil de lo que uno suele prever. Además de aprender un nuevo vocabulario y alfabeto, la estructura de las oraciones pueden ser totalmente diferentes de lo que estás acostumbrado.

 

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4. Te librarás de muchas cosas

En mis primeras experiencias de vida en otros países, notaba cómo mis cosas se iban acumulando poco a poco. Quería conservar cada cosa que había formado parte de mi experiencia. Pero claramente esto estaba alineado a mi nuevo estilo de vida. “Soltar” cosas que no necesitaba fue liberador en muchos aspectos. Lo esencial, lo que realmente importa, aun lo conservo conmigo: experiencias, momentos, emociones, sensaciones, etc.

 

5. Adaptarte a la nueva dieta local puede ser un desafío

Sólo en mi primer mes en México subí 6 kilogramos. Mi amiga brasilera subió 10 kilogramos. Creo que esto habla muy bien (y algo mal también) de la comida mexicana. Cuando nos dimos cuenta de esto comenzamos a “gestionar” la dieta y ser más conscientes de qué y cómo comíamos. Así como nosotros debemos adaptarnos a la cultura local, nuestro organismo también debe adaptarse a una nueva dieta, con ingredientes desconocidos para nuestro paladar, otros estilos de cocción, etc. Y cuando tenemos algunas restricciones, como por ejemplo somos veganos o celíacos, los desafíos pueden incrementarse.

 

6. Al regresar a casa posiblemente te sientas un extranjero

La vida en otro país te va a cambiar. De repente empezarás a disfrutar de un determinado aspecto de la forma de vida en el nuevo país que nunca te hubieses imaginado; o te darás cuenta de la importancia que das a ciertos valores. Adoptarás ciertos hábitos, gestos y formas de ser que ahora nos son naturales. Nunca volverás a ser el mismo, ni volverás a ver las cosas de la misma manera. Pero ten presente que si en algún momento pierdes familiaridad con lo que era tu “hogar” y te sientes extranjero en tu propio país, seguramente habrás ganado familiaridad con lo internacional y lo multicultural.

 

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¿Eres o fuiste un/a expatriado/a? ¿Qué otras cosas te hubiesen gustado saber antes de comenzar tu experiencia internacional?

 

Marcelo Baudino

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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