6 tipos de cuidado personal cuando se vive en otro país

Cuando se vive viajando o residiendo en otros países, el cuidarse a uno mismo, mantener una rutina de ejercicio y seguir una dieta adecuada, suelen ser algunos de los aspectos que más trabajo cuesta por una cantidad de razones: No se conoce dónde comprar la comida más fresca, o dónde podemos encontrar un gimnasio que se adecue a lo que estamos buscando, o simplemente no encontramos el tiempo disponible.

 

El “self-care”, o “cuidado personal”, es una práctica que comúnmente se piensa que se limita a baños de burbujas, pétalos y una sesión de masajes, cuando en realidad el self-care no se limita únicamente a estos tipos de cuidados. Existen 6 tipos de self-care que se tornan especialmente importantes cuando se tiene una vida nómada.

1. Self-care práctico

2. Self-care del cuerpo físico

3. Self-care mental

4. Self-care social

5. Self-care  emocional

6. Self-care espiritual

El self-care práctico se refiere a todas aquellas actividades prácticas necesarias para el día a día en el lugar donde vamos a vivir, como por ejemplo revisar el seguro médico del país donde viajamos, tener copias del pasaporte y visa, saber dónde se encuentra la embajada de nuestro país, llevar la receta si  tomamos alguna medicina, etc.

 

El self-care del cuerpo físico exige un poco de disciplina ya que en ocasiones puede significar luchar contra nuestro jetlag o construir una rutina corta rápidamente. En mi experiencia, se trata del tipo de cuidado que más sufre cuando se viaja, pero que es posible adecuar fácilmente, incluso cuando solo dispones de unos minutos. Una actividad que suele ayudar es el yoga (¡yo amo el yoga!), donde prácticamente necesitas un tapete o una toalla, 15 minutos diarios y ¡listo! También se requiere cuidar lo que comes y aquí es necesario aprender a balancear entre probar las delicias de los platos tradicionales, mientras te aseguras de comer sano o de respetar alguna dieta, si es que llevas una. Yo por ejemplo sigo una dieta paleo en la medida de lo posible. Por lo tanto, antes de comer afuera investigo cuáles son las opciones del lugar a donde quiero ir.

 

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El self-care mental agrupa todas aquellas actividades que ayudan a mantener a tu mente afilada y lista. Aunque debo aceptar que uno de los beneficios de viajar y conocer otras culturas es precisamente que la mente se encuentra constantemente fuera de su zona de confort, absorbiendo cosas nuevas,  practicando un nuevo idioma, observando la ciudad y las interacciones entre la gente, etc. En mi caso, como psicóloga, me gusta hacer un análisis del lugar a donde voy, considerando la forma en que sus habitante se relacionan, de su sistema de creencias y lo que consideran importante, de cómo se relacionan entre ellos, y de la forma en la que se identifican con su país o estado.

 

El self-care social se refiere a las interacciones sociales en el lugar de destino. Desarrollar amistades cuando viajas, conocer a otros expatriados y a locales, es, en mi opinión, sumamente importante para tener una experiencia intercultural completa. Sin embargo, no es tan fácil porque puedes no conocer a absolutamente a nadie, y hacer amigos de repente puede resultar intimidante. A mí, por ejemplo, me gusta revisar diferentes grupos del lugar y organizar o asistir a alguna reunión o evento social. También me gusta conversar con toda la gente que pueda y descubrir los secretos gastronómicos o culturales del lugar.

 

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El self-care emocional implica tomar consciencia sobre cómo te sientes, y no temerle a tus emociones, sino aprender a sentirlas, sin juzgarlas como buenas o malas. Esto es especialmente importante cuando se vive en otro país, donde las emociones tienden a estar más a “flor de piel”, es decir, pueden amplificarse fácilmente. Vivir fuera de tu zona de confort, extrañar la comida de tu país, a tu familia, amigos, en ocasiones a tu pareja (si no viajan juntos), a tu idioma, etc. Este tipo de self-care involucra aceptar que las emociones son como las visitas: Van y vienen. No hay que rechazar ningún tipo de emoción, sino más bien saber manejarlas con mucha delicadeza.

 

El self-care espiritual depende de la afiliación que sigas o las creencias personales que tengas. Personalmente la meditación es muy útil para centrarse en uno mismo, y estar completamente presente. Además, practicar la respiración profunda promueve la concentración y el relajamiento intenso.

 

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“Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal”. – Cesare Pavese

 

¿Cómo has gestionado tu cuidado personal cuando durante tus experiencias internacionales?

 

Por Nadya Harrison para Iceberg Inteligencia Cultural
Email: nadyacarbajal@gmail.com

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