El camino más corto hacia uno mismo

Conocer nuevos lugares, interactuar con gente diferente y probar cosas nuevas, son algunos de los beneficios de vivir en el exterior. Sin embargo, aunque sin duda son beneficios espectaculares, a veces nos olvidamos de mencionar a quizás el mayor beneficio de todos: el descubrimiento de un nuevo y más claro sentido de uno mismo. Al facilitar programas de formación para profesionales globales y expatriados, suelo comentar que nunca aprendí tanto sobre mi propia cultura (Argentina) y sobre mí mismo, que durante mi primera experiencia en el exterior (Estados Unidos). Ahora por fin existen investigaciones que lo confirman.

 

De acuerdo a un estudio reciente realizado por la Universidad de Rice, en conjunto con la Universidad de Columbia y la Universidad de Carolina del Norte, vivir en el exterior incrementa la claridad del “auto-concepto”. En otras palabras, quienes han elegido vivir en otro país tienden a tener un mejor sentido de sí mismos que aquellos que nunca se han mudado al extranjero. Los investigadores llegaron a esta conclusión luego de entrevistar a 1874 participantes estadounidenses de programas internacionales de MBA. Las entrevistas incluyeron participantes que habían vivido afuera y otros que no. El equipo investigador descubrió que vivir en el exterior generó “reflexiones auto-perceptivas en las que las personas deben conciliar los diferentes valores y normas culturales de la cultura de origen y la anfitriona”. Al reflexionar sobre sí mismos en contraposición con la nueva cultura, se les facilita la comprensión de los valores, normas y creencias que definen a las personas.

 

A diferencia de otras investigaciones que sólo se han enfocado en revisar si las personas han vivido o no en el exterior, este nuevo estudio busca distinguir entre la intensidad y la amplitud de las experiencias internacionales. De esta manera descubrió que la intensidad (la duración del tiempo vivido en el exterior) en lugar que la amplitud (el número de países extranjeros en que se ha vivido), realza la claridad del conocimiento de uno mismo. Mientras más extenso sea el tiempo que una persona viva en el exterior, mayor será la cantidad de reflexiones auto-perceptivas que se acumulan, y como resultado, mayores son las probabilidades de desarrollar una mejor comprensión de sí mismo, e incrementar la claridad sobre los propios deseos, intereses y valores.

 

“En un mundo donde las experiencias de vida en el exterior son cada vez más comunes, y los avances tecnológicos facilitan los viajes y la comunicación intercultural, es fundamental que las investigaciones acompañen estos desarrollos y contribuyan al entendimiento de cómo afecta a las personas”, sostuvo el autor del estudio. Los investigadores simplemente ofrecieron evidencia científica de algo que aquellos que hemos viajado y vivido en el exterior, siempre supimos. El filósofo alemán Hermann von Keyserling escribió en el epígrafe de su libro de 1919, “El diario viajero de un filósofo”, que “el camino más corto hacia uno mismo nos lleva alrededor del mundo”.

 

Pero los beneficios comprobados de vivir en el exterior no sólo se limitan a una mayor consciencia de nosotros mismos. De acuerdo al equipo investigador, también provee una mayor satisfacción de vida, reducción del estrés, una mejora en el desempeño laboral e incluso una mayor claridad a cerca del tipo de carrera que mejor se alinea a las fortalezas y valores del individuo.

 

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Marcelo Baudino

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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