3 aprendizajes que los latinoamericanos podemos extraer de India

“Todo lo que digas sobre India, lo opuesto también es verdad”, dice Derek Sivers en su conocida TED Talk. Pocos son los países en el mundo que pueden jactarse de tener una diversidad tan intensa, una historia tan inescudriñable, y un futuro tan prometedor. India es uno de ellos. También era una cuenta pendiente desde que me empecé a enamorar del mundo y las culturas, allá por el 2002 en mi primera experiencia de intercambio internacional. Luego de 9 años como consultor intercultural, me encontraba en búsqueda de una experiencia que pusiera mis sentidos y mi tolerancia a prueba.

 

“India es marte” me dijo una viajera ya en el avión rumbo a Mumbai, sin querer ofender, pero sí buscando enfatizar claramente las diferencias que había experimentado en el país. India no es para cualquiera ya que no todos pueden salirse de su enfoque “occidentalizado”, y comprender al país desde una nueva y fresca perspectiva. Como consultor intercultural, esa era mi prueba mayor. La intensidad de los olores, el ardor de los sabores, la flexibilidad por la higiene, el ímpetu del ritmo de vida, la majestuosidad de las vestimentas, la solemnidad de su devoción religiosa, entre otras cosas, pueden dejar perplejo (y un poco espantado) a cualquiera que presente un pequeño grado de insensibilidad cultural. En varias ocasiones me encontré a mí mismo realizando el ejercicio de suspender mis juicios automáticos para intentar cambiar de perspectiva, de manera de poder comprender mejor su cultura.

 

Mis 45 días en India me dejaron, entre muchas otras cosas, 3 aprendizajes que creo que podrían ser muy provechosos para los latinoamericanos:

 

1. Es posible convivir interreligiosamente

Ritual diario de despedida del sol en Varanasi

 

Unas de mis primeras paradas fue la ciudad santa del hinduismo, Haridwar, al pie del Himalaya. Literalmente en hindi y sánscrito significa “La puerta a Dios”. Cada día cientos de miles de indios peregrinan a la ciudad para bañarse en las aguas sagradas del río Ganges. En este centro mundial de la religiosidad es posible encontrar personas pintadas con ceniza, ascetas con turbantes y vestimentas naranjas (como muestra de su abstinencia de los placeres mundanos y la constante búsqueda de la iluminación), personas adorando a dioses con rostros de animales como Ganesha (Elefante) o Hanuman (Mono), otros haciendo sus ofrendas en flores y velas por el Ganges, y por supuesto, vacas, monos y otros animales caminando libremente por las calles. Todo esto en un mismo lugar.

 

India es el país con mayor cantidad de hinduistas, yainas, sijes, zoroastrianos y bahais, y es el tercer país con mayor cantidad de musulmanes. Es la tierra santa del hinduismo, el budismo, el yainismo y el sijismo, y es el hogar de importantes gurús espirituales y de varias organizaciones espiritualistas. Durante el primer milenio, el judaísmo y el cristianismo llegaron a la India formando pequeñas comunidades. El budismo, la religión predominante del sureste asiático, nació en India. La convivencia interreligiosa no siempre ha sido pacífica en India, pero asumir a la diversidad de creencias como parte de su identidad, es un excelente paso hacia la paz.

 

América Latina: ¿Qué tan tolerante somos en la región a la diversidad religiosa? ¿Cómo influye el predominio cristiano en la percepción de las demás religiones? ¿Cómo podemos aumentar la tolerancia interreligiosa en la región?

 

2. Es posible encontrar paz en el caos

Meditando a orillas del río Ganges

 

India es bulliciosa, caótica, desordenada. Las cientos de miles de motos y rickshaw (tuc tuc) pasan por sus caminos imaginarios tocando bocina. Siempre tocando bocina. Caminar por las calles de India es como estar en una montaña rusa: no podes relajarte ni un segundo. Al mismo tiempo, y casi de manera contradictoria, India también es la tierra de la meditación y la espiritualidad. No encuentro mejor balance de energías que esta hermosa ecuación. Por supuesto que invertí una semana recluido en un Ashram, un espacio para aprender a meditar. Durante 7 días conviví con personas de varios países y nuestro maestro, con quién debatíamos sobre la vida. Sea cual sea el motivo por el que una persona decide empezar a meditar, lo cierto es que la consecuencia es siempre la misma: un estado mental y físico de serenidad, paz interior, concentración y creatividad. La vida moderna occidental parece pedir a gritos este tipo de prácticas.

 

América Latina: Aunque cada vez hay más gente que practica la meditación, lo cierto es que en América Latina todavía existen muchas personas que relacionan la palabra meditación con aspectos religiosos, con gurús o con prácticas sectarias. Pero meditar no es otra cosa que un ejercicio intelectual que nos puede permitir convivir de manera más sana con los desafíos de la cotidianeidad latinoamericana.

 

3. El paraíso gastronómico también puede ser vegetariano

 

Siendo vegetariano en Argentina, me encuentro permanentemente buscando alternativas sin animales para las comidas. Lo mismo me sucede cuando viajo a otros países de América Latina. Lo opuesto sucede en India, donde los restaurantes indican cuando un plato es “no-vegetariano”. Los primeros días en India, decidí convertir al viaje en una experiencia gastronómica. La variedad de sabores y especies, han convertido a la cocina india, en una de mis favoritas.

 

En India, cerca del 30% de sus habitantes siguen una dieta vegetariana, esencialmente por cuestiones religiosas. Pero más allá de las razones del consumo o no consumo de animales, que 400.000.000 personas sean vegetarianas, sin duda es una muy buena acción contra el cambio climático. Para obtener un kilogramo de proteína procedente de alubias se necesita dieciocho veces menos tierra, diez veces menos agua, nueve veces menos combustible, doce veces menos fertilizante y diez veces menos plaguicidas que para producir un kilo de proteína procedente de carne de ternera.

 

América Latina: El cambio cultural hacia una dieta más amigable con el medio ambiente es lenta, y no siempre se encuentran alternativas a la carne. ¿Cómo se puede reemplazar a la carne de los platos tradicionales de la región?

 

Lo maravilloso de experimentar otras culturas a un nivel más profundo, es la posibilidad de exponerse a pensamientos, reflexiones y formas de vida nunca antes imaginadas. Con las debidas contemplaciones, muchos de estos aprendizajes pueden encajar en nuestra propia cultura. Y ahí está la magia de la interculturalidad.

 

¿Conoces India? ¿Qué otros aspectos de su cultura podemos aprender los latinoamericanos?

 

Marcelo Baudino

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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