Mi recorrido hacia la construcción de una cultura de inclusión

Muchas veces me pregunté qué es la diversidad y qué es la inclusión. En el día a día pensaba cuáles eran los factores que nos hacían diversos y cuáles inclusivos; y entonces me di cuenta de que no formaba parte de algo aislado, sino de un conjunto de factores que actuando en conjunto me daban la respuesta a ese interrogante.

 

Hace 11 años, yo trabajaba en el sector finanzas en una empresa de tecnología (Accenture), con una población, en aquel momento, de más de 4.000 personas. Cuando participaba en diferentes reuniones o situaciones del día a día laboral, comencé a darme cuenta de que las personas necesitaban ser ellas mismas dentro del ámbito laboral y por algún motivo desconocido, no se sentían cómodos para serlo. Esto fue una observación que la mantuve durante bastante tiempo y cuando empecé a tomar confianza con uno de esos grupos reducidos, comprendí que había una percepción muy limitada de lo que era la inclusión dentro del ámbito laboral. Tuve la percepción de que mucha gente pensaba que por el hecho de estar o de decirlo, eso automáticamente convertía el ambiente en inclusivo. A raíz de casos que se fueron suscitando y de personas que por esa confianza ganada en estas charlas se iban acercando a comentarme diferentes situaciones de ellas o de sus equipos, aprendí que había mucho trabajo por hacer.

 

Durante este tiempo encontré que personas con HIV sentían la necesidad de comunicarlo por carta documento para conservar su trabajo, o personas LGBTIQ+ necesitaban inventarse una vida paralela durante las 9 horas laborales, cinco días a la semana y 80 horas al mes. Víctimas de violencia, teniendo que mentir para ocultar la raíz de los moretones, ausencias, falta de concentración o rendimiento que manifestaban. Mujeres que con el simple hecho de pensar en la maternidad automáticamente deberían renunciar a su proyección de carrera. En otras palabras, lo opuesto a un ambiente de trabajo inclusivo.

 

En aquel momento yo propiciaba esas charlas durante el almuerzo o en actividades de networking dentro y fuera de la empresa. Uno de los líderes, también curioso por estos temas, me habló sobre la posibilidad de incorporar personas con discapacidad, lo cual en ese momento era una novedad que alguna persona con estas características postulara para alguna posición en la compañía. Ahí empecé a dedicar parte de mi tiempo libre a ser voluntario para hacer determinadas actividades con temas de discapacidad y LGBTIQ+ y después se me empezó a sumar gente con inquietudes, pedidos y propuestas, incomodidades dentro de sus equipos. Mi primer acción fue habilitar a través de publicaciones y consultoras, oportunidades para personas con alguna discapacidad. Inmediatamente nos empezaron a llegar candidatos con diferentes discapacidades. Claramente esto debía ser acompañado internamente de procesos que acompañen a la posterior implementación de iniciativas que se desprendan de ellos.

 

Primero se creó una política de respeto x el individuo que formalizaba el ADN de la compañía que decía: “Somos diferentes y nos respetamos”, lo cual terminó siendo el precursor de lo que le siguió después. La diversidad, es algo que inevitablemente nos atraviesa en el día a día, ya sea en la vida cotidiana como en el ámbito laboral. No es algo que podamos evitar. De hecho, la primera diversidad más común con la que nos encontramos suele ser la de pensamiento. Ahora, lo que hacemos con esa diversidad es lo que nos transforma en inclusivos. Para esto tenemos que ser muy conscientes sobre cómo estamos parados frente a lo conceptual, libre de todo sesgo y libre de modelos mentales, ya que eso nos va a ayudar aun de acuerdo o no, a tener una visión más panorámica y más inclusiva.

 

Hoy, nos encontramos atravesados por un cambio cultural que nos interpela y muchas compañías tenemos la inclusión y diversidad como parte de nuestro ADN y estrategia, a través de políticas, iniciativas y beneficios que impactan en la vida cotidiana de nuestro capital humano. Si bien hay mucho camino por recorrer, sin lugar a dudas el cambio nace por cada uno de nosotros y nuestro accionar y compromiso, marcando la diferencia desde nuestras propias acciones.

 


Por Juan Marcelo Litardo
Líder en Inclusión & Diversidad en Accenture Argentina
Perfil de Linkedin: https://www.linkedin.com/in/juan-litardo-13778896/

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