De la rivalidad entre mujeres a la sororidad laboral

¿Alguna vez has escuchado frases como estas?: “las mujeres siempre compiten entre ellas”, “lo peor que te puede pasar, es tener una jefe mujer”, “una mujer es la peor enemiga de otra mujer”, “seguro obtuvo ese ascenso por acostarse con el jefe”. Probablemente sí, o por lo menos versiones modificadas de las mismas. En mi caso, desde chica recuerdo haber escuchado estas frases, sin entender mucho el sentido ni el por qué. De repente, un día me encontré juzgando a otras mujeres por simplemente ser mujeres, queriendo mantener mi lugar de única mujer en ciertos espacios, prefiriendo tener amigos hombres porque en las mujeres no se puede confiar, o prefiriendo trabajar con hombres, porque simplemente, es más fácil.

El cuento de la rivalidad entre mujeres es algo que nos cuentan desde chicas, y que termina calando en nuestro inconsciente sin que ni siquiera nos demos cuenta. Esta misma “rivalidad” entre mujeres, ha hecho que nos comuniquemos poco entre nosotras, que compartamos poco sobre lo que nos pasa y sobre los desafíos que enfrentamos como mujeres a nivel social y laboral. En uno de los talleres sobre equidad de género que estaba facilitando hace unos días, me comentaban que en la empresa habían desvinculado a una persona por causal de acoso. Un día, solo por “casualidad”, una de las mujeres le contó a una de sus compañeras que se estaba sintiendo muy incómoda, y hasta con miedo, ya que uno de sus compañeros la estaba acosando desde hacía ya un tiempo. Resultó que su compañera también estaba siendo víctima de acoso de la misma persona desde hacía varios meses. Curiosas, fueron a conversar con otras mujeres y, ¡encontraron a otras cuatro que estaban experimentando, o habían experimentado en el pasado, lo mismo con relación al mismo hombre!

Esta supuesta rivalidad femenina ha llevado a que las mujeres vivan las desigualdades en silencio y a que los problemas no salgan a la luz. Afortunadamente, la sororidad, es algo que también se empieza a ver en las organizaciones. Pero también es cierto, que aún necesita fortalecerse de manera significativa.

 

Un momento, ¿Sororidad en las organizaciones? ¿Qué es eso?

La sororidad es el apoyo y alianza entre mujeres. Es una especie de solidaridad entre mujeres que propicia la confianza mutua. Se trata de la capacidad de tener empatía y un acercamiento hacia otras mujeres, partiendo del hecho de que enfrentamos desafíos y experiencias similares, solo por el hecho de ser mujeres. No se trata de ser amigas, pensar igual o caerse bien. Se trata de la hermandad entre mujeres. Se trata de ser aliadas y trabajar juntas para promover el cambio. El éxito de las estrategias e iniciativas de equidad de género en las empresas requieren sororidad. Entonces ¿cómo promover la sororidad en el trabajo? A continuación, te compartimos algunas prácticas a promover en tu organización.

 

Promover las redes de mujeres

Esta ha sido una de las prácticas más extendidas en las empresas. Las redes de mujeres permiten a las integrantes contar con un espacio para intercambiar sus experiencias con una perspectiva de género, pero además hacerse a redes de contactos que pueden ser muy beneficiosas para el desarrollo de su carrera. Un reciente trabajo publicado en Harvard Business Review, indica que las mujeres que cuentan con un amplio círculo de contactos de su mismo género tienen más probabilidades de conseguir cargos ejecutivos de alto nivel y un salario más alto.

 

La mentoría entre mujeres

Esta práctica es sumamente poderosa. Pues justamente implica el compartir, colaborar e involucrarse con el aprendizaje y desarrollo de otras mujeres. Es la antítesis de la rivalidad y la competencia. La sororidad también es ayudar a que otras mujeres asciendan. Es animar a todas las que hayan conquistado una posición de poder a que “eleven” a sus compañeras en vez de quedarse “cómodamente en su posición”.

Anne Welsh McNulty, cofundadora y socia gerente de JBK Partners, en una nota para el HBR, comentó que cuando era contadora de primer año en una firma, le pedía varias veces a la única mujer de alta dirección que fueran a almorzar juntas, hasta que finalmente le dijo: “Mira, solo hay espacio para una mujer aquí. Tú y yo no vamos a ser amigas”. Esto se conoce como el fenómeno de la “abeja reina”. Algunas mujeres de nivel superior se distancian de las mujeres jóvenes, tal vez para ser más aceptadas por sus compañeros varones. Como concluye un estudio publicado en The Leadership Quarterly, esta es una respuesta a la desigualdad en la parte superior, no la causa. Tratar de separarse de un grupo marginado es, lamentablemente, una estrategia que se emplea con frecuencia.

 

Engrandecer y reconocer a otras mujeres

Existe algo llamado “The Shine Theory”, que es la idea de que cuando ayudas a otra mujer a crecer, tú también brillas. Se trata de acciones tan sencillas como destacar ante tus jefes o el equipo, a una compañera que esté haciendo un buen trabajo. Reconoce los logros de otras mujeres, su impacto y su esfuerzo. Reconoce y amplifica también sus ideas. En la época presidencial de Obama, las mujeres de la Casa Blanca decidieron poner en práctica la técnica de la amplificación (repetir las ideas de las otras varias veces y en varios escenarios, siempre nombrando de quien fue la idea) para que sus ideas fueran tenidas en cuenta, y que, además, se asegurarán de tener el crédito que les corresponde.

 

Fomentar y respaldar la confianza en las mujeres

Es importante creerles más a las mujeres. Ante el miedo de ser juzgadas, o que no se les crea, las mujeres en tu organización pueden estar soportando situaciones de acosos diariamente sin decir una palabra. Las políticas de no acoso en el espacio de trabajo, y el debido protocolo de atención, son de máxima importancia en estos casos.

 

Promover que las mismas mujeres sean modelos a seguir, y el cambio que quieren ver

Hace unas semanas me encontraba con una colega en una conferencia global. Estábamos compartiendo nuestras opiniones sobre los speakers y su presentación. Yo comenté, “me gustó mucho Alejandra. Se ve que es muy inteligente y activa en su campo de acción”. Mi colega, quien conocía a Alejandra por haber compartido otros espacios, me responde: Sí, pero es una ______.” (aludiendo a su forma de relacionamiento con hombres). Ni siquiera vale la pena completar la frase aquí. A ninguna mujer le gustaría que su excelencia profesional, su competencia y sus capacidades se vean opacadas por cómo se supone que se deba comportar una mujer para ser una “dama”.

Be a lady, they said

 

Parar de criticar

La sororidad en el trabajo implica también parar de juzgar la apariencia física de las demás. Evitar juicios sobre las mujeres que han decidido tener hijos y aún así irse de viaje por trabajo. Evitar juicios sobre las mujeres que han decidido no tener hijos y dedicar más tiempo a su vida laboral, familia, mascotas o hobbies. Implica respetar las formas en que otras mujeres elijen vivir su sexualidad. Y por supuesto, implica parar de reproducir ideas y juicios sobre nosotras, como que somos débiles, dramáticas, histéricas, etc.

Se necesita tiempo y cuidado para desarrollar relaciones de confianza y colaboración con las mujeres con las que trabajamos, particularmente con las mujeres que son diferentes a nosotras de alguna manera. Pero el esfuerzo de comprender las experiencias de las demás, ¡vale la pena!

 

¿Cómo vives la sororidad en el trabajo? ¡Comparte tu experiencia!

 

 

Sobre la autora:

round Shirley

Shirley Saenz

Consultora y facilitadora experta en interculturalidad, diversidad e inclusión a nivel organizacional en América Latina. Expert Panelist de los Global Diversity and Inclusion Benchmarks (GDIB). Profesora de Cross-Cultural Management en el MBA del Online Business School (OBS) y la Universitat de Barcelona. Co-fundadora de SIETAR Argentina (Society for Intercultural Education, Training and Research). Socia y directora de Iceberg Cultural Intelligence.

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