¿Ya incluiste la salud mental en tus conversaciones sobre diversidad e inclusión en el New Normal?

La situación en la que nos vimos inmersos de un día para el otro a causa de la pandemia, nos ha recordado la importancia de cuidar el bienestar y la salud mental de las personas. Como bien afirma el psicólogo Luis Alberto Zuleta y creador de las cápsulas diarias en Facebook live “El poder de las emociones en la crisis”, el mundo de las emociones es un mundo que poco conocemos pero que esta crisis nos lo está poniendo a flor de piel.

 

En los talleres y webinars que hemos estado facilitando en las últimas semanas sobre inclusión en el new normal, hemos querido conectar con las emociones de las personas. La ansiedad ha sido emoción predominante en quienes han participado de estos espacios, seguida por la preocupación a causa de múltiples factores (económicos, salud, familiares, etc.). Según la encuesta Mood [Covid-19] Employee Experience de GN, la preocupación es la sensación predominante en la mayoría de personas.

 

Tradicionalmente la salud mental ha sido un tema que se ignora en gran medida, o que se mantiene oculto y no se discute en los lugares de trabajo. Las enfermedades mentales a menudo se acompañan de un estigma inmenso, lo que dificulta que las personas hablen sobre ello sin temor o vacilación. Hablar de salud mental aún provoca rechazo en la sociedad, de manera inconsciente en la mayoría de los casos. Ese rechazo no hace más que dificultar la vida de quienes sufren cualquier tipo de salud mental: desde la depresión o el burnout hasta trastornos del desarrollo como el autismo.

 

En épocas pre pandemia, el estrés laboral ya ha demostrado ser un problema en las organizaciones: Según la Encuesta de trabajo y bienestar de la Asociación Americana de Psicología de 2018, “más de un tercio de los estadounidenses que trabajan (35%) informaron haber experimentado estrés laboral crónico, y menos de la mitad dijo que su empleador proporciona recursos suficientes para ayudar a los empleados a controlar su estrés”. La encuesta de opinión europea sobre seguridad y salud en el trabajo de 2013 informó que el 35% de las personas dice que los casos de estrés relacionados con el trabajo son bastante comunes en su lugar de trabajo. Por su parte, Safe Work Australia reveló que “entre 2010-11 y 2014-15, alrededor del 91% de las reclamaciones de indemnización laboral relacionadas con una afección de salud mental estaban relacionadas con el estrés laboral o el estrés mental”. Según la Organización Mundial de la Salud, “la depresión y la ansiedad tienen un impacto económico significativo; el costo estimado para la economía global es de US $ 1 billón por año en pérdida de productividad”. ¡Todo esto antes de la pandemia!

 

Como bien comentaba mi colega Paula Casarejos sobre la importancia de la diversidad y la inclusión en el new normal, “NO todos tenemos LOS MISMOS RECURSOS cognitivos, emocionales, físicos, materiales y de contexto, para trabajar virtualmente. Tenemos que considerar las diferentes realidades para crear equipos realmente efectivos”. El new normal nos exige liderar desde el cuidado, y crear espacios de trabajo inclusivos, especialmente en términos de salud mental.

 

La salud mental nos importa a todos: personas, cuidadores y organizaciones que desean asegurarse de que sus empleados sean saludables, seguros y productivos. Sin embargo, debido a que la salud mental no es tan visible como otras dimensiones de diversidad, y debido a que las enfermedades mentales a menudo dan paso a discapacidades “invisibles” o no aparentes, la salud mental a menudo se malinterpreta, estigmatiza y se pasa por alto. Incluir la salud mental en la conversación cuando hablamos de diversidad e inclusión es importante para ayudar a educar y desestigmatizar, creando la oportunidad para una verdadera empatía y un diálogo abierto. Cuando alejamos el enfoque de la salud mental del “tabú”, podemos comenzar a crear conciencia sobre el bienestar mental, cuestionar las suposiciones sobre la enfermedad mental y su “aspecto”, y comprender mejor cómo eliminar las barreras a la inclusión.

Mujeres, hombres, niños y niñas, personas de la comunidad LGBTQ+, personas con discapacidad, personas mayores de 50 años, etc, tienen cargas, preocupaciones y estresores que necesitan ser gestionados de maneras específicas en el contexto actual. En Iceberg contamos con un equipo de psicólogos y psicólogas a nivel regional para acompañar a líderes e integrantes de equipos en la gestión de sus emociones en este periodo de cambio drástico e incertidumbre. No solamente para la situación que estamos viviendo hoy, pero pensando también en el próximo cambio en el que nos embarcaremos: El regreso al new normal. Los espacios de trabajo, y las formas de trabajar, no serán lo mismo de antes. ¡Conversemos!

 

Sobre la autora:

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Shirley Saenz

Consultora y facilitadora experta en interculturalidad, diversidad e inclusión a nivel organizacional en América Latina. Expert Panelist de los Global Diversity and Inclusion Benchmarks (GDIB). Profesora de Cross-Cultural Management en el MBA del Online Business School (OBS) y la Universitat de Barcelona. Co-fundadora de SIETAR Argentina (Society for Intercultural Education, Training and Research). Socia y directora de Iceberg Cultural Intelligence.

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