Escuchar para reconciliar en tiempos turbulentos

En tiempos donde “el otro”, aquella persona con una identidad (visible o profunda) diferente a la nuestra, nos parece ser el enemigo; necesitamos más que nunca aprender a escuchar. La escucha en sí no es el fin, pero sí un medio imprescindible si deseamos reconciliarnos con lo diferente a través de una mayor comprensión de su realidad. Una realidad que muy posiblemente sea distinta a la nuestra, con obstáculos que quizás nosotros no hemos enfrentado, y que de conocerla, nos permitiría empatizar.

 

Es mucho más probable que queramos tender puentes en nuestras diferencias con alguien cuando nos sentimos escuchados y entendidos por ellos. Al mismo tiempo, es más fácil conectarse con alguien cuando realmente escuchamos su historia. Una escucha profunda de aquellas personas diferentes a mí, es la forma que tenemos de ganar claridad y propósito en nuestros intentos de lograr un diálogo real. Si no escuchamos nos enfrascaremos en discusiones tipo ping-pong, donde cada parte espera su turno para transmitir su punto.

 

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Ahora bien, ¿qué tan bien escuchas tú? ¿Has conocido alguna vez un taller de “escuchatoria”? Supongo que no, pero te apuesto que sí has visto (y quizás participado), de algún taller de oratoria. Una de las razones por las que escuchar de verdad es tan difícil es por la presencia constante de ese guión interno de nuestras mentes, el cual nos impide comprender a los demás durante el diálogo. El resultado es que terminamos escuchando para ser comprendidos, pero no para comprender. Esta práctica te ayuda a sintonizar con lo que alguien más está diciendo y a transmitir que les estás prestando atención. Es una habilidad útil para fomentar la empatía y la conexión en nuestra vida cotidiana, especialmente en conversaciones difíciles. Te proponemos seguir estos 6 sencillos pasos para utilizar a la escucha como una herramienta de conexión, empatía e inclusión:

 

1. Crea el ambiente

Busca un lugar donde puedas hablar con alguien sin ser interrumpido y sin distracciones. También puede ser un buen momento para acordar una distribución equitativa del tiempo de escucha de cada uno.

 

2. Conéctate

Comentarios u opiniones positivas ayudan a construir confianza y demuestran respeto por las experiencias vividas de la persona. Palabras tan sencillas como “esto tiene sentido”, “Claro, te entiendo”, pueden marcar la diferencia y abren la puerta a la conexión y el crecimiento mutuo.

 

3. Sé curioso

Cuando sea apropiado, haz alguna pregunta que le permita al otro profundizar sobre sus pensamientos y sentimientos. Ten cuidado de no saltar a conclusiones apresuradas, y que tus preguntas no disfracen algún prejuicio.

 

4. Contén las emociones negativas

Si la otra persona expresa sentimientos negativos, haz el esfuerzo por legitimizar esos sentimientos en lugar de cuestionarlos o defenderte de ellos. Por ejemplo, si la contraparte expresa frustración, trata de considerar por qué se siente de esa manera, independientemente de si cree que ese sentimiento está justificado o si tú no te sentirías de esa manera.

 

5. Utiliza el lenguaje corporal

Demuestra con tu cuerpo que estás involucrado con la conversación. Contacto visual, cabeceo, una postura relajada y abierta, permiten demostrar tu interés. Presta especial atención a tu expresión facial.

 

6. Toma turnos

Después de escuchar, pregunta a tu compañer@ si está bien que compartas tu perspectiva. Exprésate lo más claramente posible usando las frases en primera persona (Ej., “Me siento sorprendido al …”). También puede ser útil, cuando sea relevante, expresar empatía por la perspectiva de la otra persona.

 

 

Como podrás imaginarte, este proceso es mucho más exigente cuando tienes que escuchar a una persona que ha atravesado experiencias muy ajenas para ti, o que tenga una identidad muy diferente a la propia. Pero así como es más exigente, también es más crítico seguir el proceso para poder obtener los resultados esperados.

 

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Te desafío a nivel personal a buscar aceptar, y no solo a tolerar. A respetar, incluso cuando no estás de acuerdo. Y a ser curioso, no solo crítico. Te desafío a que te comprometas a hacer una pausa, y a escuchar. A ser empático con las experiencias y perspectivas de tus “otros”. A utilizar a tu privilegio positivamente, y a sentirte cómodo con tu propia incomodidad.

 

¿Has facilitado espacios de escucha activa para promover la reconciliación interna en tu organización e impulsar la inclusión? ¡Cuéntanos!

 

 

Marcelo Baudino

Por Marcelo Baudino
Director de Iceberg Inteligencia Cultural
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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