Aprende a disculparte, vas a necesitarlo en tu camino a ser incluyente

Fue luego de una reunión con unos clientes cuando mi socia y colega me comentó que la había interrumpido repetidas veces. También me contó que eso la había hecho sentir menospreciada y que le había restado credibilidad con el cliente. Mirando hacia atrás me arrepiento de no haberme disculpado más deprisa y con el debido reconocimiento de mi error. Mi ego, la creencia de que no había sido tan así, la idea de que estaba exagerando un poco en su reacción, me impidieron hacer lo correcto: asumir la responsabilidad de mis acciones y disculparme. En el interminable camino de la deconstrucción de mis prejuicios y el desarrollo de un comportamiento más inclusivo, he cometido muchos errores, y posiblemente lo siga haciendo. También he ofendido a mucha gente. Esto no es una sorpresa en realidad. Nadie es perfecto. Por estas razones, si verdaderamente estamos comprometidos por la diversidad, la equidad y la inclusión, te sugiero que te arremangues la camisa y te prepares para saber cómo disculparte correctamente.

 

Disculparse no sólo es un gesto de madurez personal, sino también un acto de reparación. Y el mismo no suele funcionar adecuadamente sin un paso previo fundamental: reconocer la responsabilidad de la ofensa. Eso puede resultar muy difícil, especialmente cuando ofender nunca fue la intención, o cuando se piensa que la parte ofendida no tiene razones suficientes como para ponerse mal. El ego siempre forma parte de la resistencia a asumir un error. Sin embargo, es importante comprender que cuando te disculpas con alguien que tiene una perspectiva diferente a la tuya, no estás afirmando necesariamente que tu perspectiva es equivocada. En cambio, te estás disculpando por el impacto de tus palabras o acciones. De esta manera, estarás tomando responsabilidad por tus actos.

 

Con tal de evitar asumir la responsabilidad, muchas personas son capaces de ignorar la situación con la esperanza de que el tiempo cure las heridas. O peor aún; intentan continuar bromeando sobre lo que pasó, pensando que esto calmará los ánimos al incluir algo de humor en la ecuación. Como podrás imaginarte, esto muy posiblemente empeore las cosas. Sólo unas disculpas genuinas sientan las bases que permiten seguir construyendo una relación sana y equitativa, en cualquier nivel. Si alguna vez demostraste algo de insensibilidad con otra persona, o promoviste alguna micro-inequidad a través de tus comentarios o actos, busca evitar las siguientes 3 reacciones en tus disculpas:

 

1. Defenderte a ti mismo

Seamos claros: poner excusas no es disculparse. Recuerda que no somos malas personas por el hecho de haber cometido un error. Pero no es la idea que te enfoques en ti mismo durante unas disculpas, sino en la acción, en lo que sea que hayas dicho o hecho, y te gustaría corregir.

 

2. Utilizar “Si…” o “Pero…”

Estas palabras contradicen o niegan directamente a las disculpas. Por ejemplo: “Lo siento mucho Ana, no debería haber dicho eso, pero estaba muy estresado”. Aquí el “pero” simplemente anula la primer parte de la oración. En otras palabras se está aceptando que cada vez que uno está estresado se justifica decir lo que se dijo. Una disculpa verdadera hubiese terminado justo antes del “pero”. ¿No te parece? El uso del “si” suele ser más capcioso. Veamos otro ejemplo: “Leandro, siento mucho si te ofendí”. En este caso, implícitamente se comunica que quizás no lo ofendió en serio a Leandro, o que no está aceptando que lo hizo. Sólo con cambiar el “si”, por el “que”, se asume total responsabilidad de sus acciones. “Leandro, siento mucho que te ofendí”.

 

3. Disculparte a medias o de manera displicente

Por último, una expresión muy utilizada en las “disculpas” públicas de muchos personas mediáticas: “Lo siento si te sentiste ofendido”. Esta es una manera de ser displicente con unas falsas disculpas. En esta declaración subyace que hay algo mal en los sentimientos de la otra persona, o que quizás su interpretación no es del todo razonable.

 

Si verdaderamente quieres disculparte con otra persona, asume la responsabilidad por la manera en que se está sintiendo. “Perdón por hacerte sentir de tal manera”, “Perdón que mis comentarios te hicieron sentir así”. Este tipo de comentarios validan los sentimientos de las personas y las hacen sentir valoradas. Son pequeños ajustes en el lenguaje que marcan toda la diferencia. Contribuir a crear un ambiente de trabajo más inclusivo y equitativo, donde todas las personas se sienten cómodas de ser como son, exige muchos esfuerzos. Y durante tus esfuerzos, sin dudas cometerás algunos errores. Asumir completa responsabilidad de ellos y disculparte cuando sea apropiado, te permitirá elevarte como alguien comprometido por el respeto y la inclusión.

 

Personalmente, ahora me encuentro más preparado para abordar una disculpas correctas, y si bien espero minimizar mis ofensas hacia otras personas, sé que cuando me equivoque me disculparé completamente y de manera inclusiva.

 

¿Has tenido que disculparte por algún comentario con poca sensibilidad? ¿Cómo ha sido tu experiencia?

 

Marcelo Baudino

Por Marcelo Baudino
Consultor Intercultural & en Diversidad
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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