Paso a paso para conversaciones efectivas sobre inclusión y diversidad

“Un día inventamos la idea de sentarnos junto al fuego a conversar. Y en un punto las conversaciones y el fuego se parecen. Los dos están siempre entre dos peligros: el de extinguirse, y el de crecer de modo descontrolado. Nos llevo tiempo, pero aprendimos a usar el fuego. Aprendimos a mantenerlo vivo para que no se apague, y a manejarlo para que no nos destruya. Quizá llego el momento de aprender a hacer lo mismo con las conversaciones”

Así termina Guadalupe Nogués con su espectacular Ted Talk sobre cómo hablar con personas que piensan distinto. Este es uno de los temas que siempre surgen en nuestras conversaciones sobre inclusión, equidad y diversidad en las organizaciones. Muchas veces somos conscientes de los sesgos, de los estereotipos y hasta de las micro agresiones, pero nos cuesta iniciar y mantener conversaciones efectivas sobre estos temas. Nos cuesta levantar la voz y atrevernos si quiera a decir algo. Tenemos miedo de entrar en un clima hostil donde se pierda el argumento y no se vaya a ningún lugar. Y también tenemos miedo a las etiquetas que nos pueden poner por atrevernos a decir algo, o a cualquier otro tipo de penalización social que nos pueda impactar a nivel profesional.

 

 

Necesitamos entonces herramientas para gestionar las conversaciones, para mantenerlas vivas, y sin que nos destruyan. Para ello, hay 3 principios que propongo tener en mente:

 

1. Separa las ideas de las personas

Es muy común que entremos a cualquier conversación difícil con una postura a la defensiva. A veces tenemos ideas, creencias y comportamientos tan arraigados, que empiezan a sentirse parte de nosotros, de nuestra identidad. Nos sentimos atacados cuando se cuestionan dichas ideas o comportamientos, y por eso reaccionamos a la defensiva. Para gestionar una buena conversación sobre inclusión y diversidad, necesitamos entonces generar un espacio en el que la otra persona no se sienta atacada.

 

2. Regula el tono inicial

Regula el tono inicial: No empieces directamente con el “contenido” o con un “reclamo”, primero conéctate con la otra persona. Muéstrale que te importa cómo se siente y cómo lo vive. Es cierto que no puedes controlar el resultado de la conversación, pero si puedes gestionar el proceso. Los primeros 5 minutos del dialogo determinarán el tono de toda la conversación. Son minutos cruciales para los cuales necesitamos prepararnos con antelación.

 

3. Prepara la conversación

Esta preparación tiene que ir más allá de pensar estrategias para ganar el debate y tener razón. Si percibimos al intercambio de ideas como un campo de batalla, nos estamos preparando para una lucha. Y en esa lucha por sostener nuestro punto de vista como el correcto, a veces estamos dispuestos a no escuchar, a descalificar al otro, a exagerar, etc. En la preparación de tu conversación, puedes considerar los siguientes pasos que propone Fred Kofman, PhD. in Economics, Professor of Leadership at UFM, para relacionarte de manera positiva con la persona y lograr un resultado especifico:

 

– Escucha: Escucha en silencio, sin interrupciones, tratando de ver el mundo desde la perspectiva del otro. Si escuchas a tu contraparte con respeto, será más probable que te escuchen. Si acusas o te defiendes, el otro posiblemente hará lo mismo.

– Pregunta: Invita al otro a mostrar su perspectiva. Si el otro está plantado en su posición, lo primero que debemos hacer es, genuinamente, disponernos a que nos cuente su perspectiva, preguntarle, y darle la oportunidad de que nos muestre lo que ve y que probablemente nosotros no estamos viendo. De esta manera ayudamos a la otra persona a ponerse en una posición más receptiva. Pregunta abiertamente, con curiosidad, tratando de entender por qué tu contraparte piensa lo que piensa. Algunas preguntas que puedes utilizar son: “¿Qué piensas?” (interpretación general) “¿Qué te lleva a pensar lo que piensas?” (hechos y razonamiento). Luego puedes preguntar, “¿puedo mostrarte ahora mi perspectiva?, ¿cómo lo veo y lo vivo yo?”

– Resume: Hazle saber a la otra persona que escuchaste lo que dijo. Resume lo que escuchaste y pregúntale si lo entendiste correctamente.

– Valida: Reconoce que lo que dijo tu contraparte es razonable incluso si vos interpretas las cosas de diferente manera.

– Expresa: Comparte tu verdad, tu evaluación de la situación, tus ejemplos, tu razonamiento, tus objetivos y tus sugerencias. Habla en primera persona. “yo siento”, “yo percibo”

– Negocia: Involúcrate creativamente e intenta encontrar una solución que aborde las preocupaciones de las dos partes. ¿Qué necesitas que la otra persona haga o deje de hacer? ¿Qué necesita la otra persona de ti? Algunas preguntas que puedes utilizar aquí son: “¿Qué te gustaría lograr?” (objetivo). “¿Qué es lo más importante para vos?” (preocupación). “¿Qué sugieres que hagamos?” (propuesta de acciones concretas).

– Comprométete: Formaliza tu acuerdo con una serie de compromisos. En qué espacios aplican dichos acuerdos, desde qué momento, etc.

 

Recuerda que podemos tener posturas definidas e incluso muy intensas, sin tener que subirnos a la dinámica del discurso intolerante, solo basta gestionar la conversación. Nos da miedo lo distinto. Pero no nos damos cuenta de que quizás tenemos más en común con quienes piensan distinto a nosotros y están dispuestos a conversar, que con quienes compartimos una visión, pero no están abiertos al intercambio.

 

 

Sobre la autora:

round Shirley

Shirley Saenz

Consultora y facilitadora experta en interculturalidad, diversidad e inclusión a nivel organizacional en América Latina. Expert Panelist de los Global Diversity and Inclusion Benchmarks (GDIB). Profesora de Cross-Cultural Management en el MBA del Online Business School (OBS) y la Universitat de Barcelona. Co-fundadora de SIETAR Argentina (Society for Intercultural Education, Training and Research). Socia y directora de Iceberg Cultures of Inclusion.

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