Mi deseo de DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) para el 2021

Desde hace tiempo decimos en Iceberg que la inclusión es para valientes. Y año a año, con cada una de las miles de personas con quienes comparto mi día a día de trabajo, lo confirmo. Este año conocí valientes que me inspiraron, y que me hicieron sentir que cada minuto de mi trabajo tiene un sentido. Pido para el 2021 que seamos más los valientes, y que encontremos coraje y fuerzas. Pero ¿concretamente para qué? se preguntarán.

 

Pido para el 2021 coraje para ser más humildes

Hace algunos meses una persona, al ingresar a uno de los espacios de reflexión sobre DEI, dijo frente a todos: “estoy aquí porque varias veces me han llamado la atención desde Recursos Humanos. Dicen que no tengo un buen trato hacia las personas, y que tengo actitudes machistas. Yo creo que no soy machista, pero bueno, estoy aquí para aprender y reflexionar, y poder mejorar”. Este acto fue de mucho coraje, valentía y humildad. Un acto que considero un ejemplo a seguir. Necesitamos valentía para no reaccionar a la defensiva cuando los demás nos hacen sus observaciones, y para asumirnos como seres en un camino de infinito aprendizaje.

 

Pido para el 2021 coraje para confrontarnos y autoconocernos

Al no hacerlo nos dañamos principalmente a nosotros mismos, y por supuesto, también a los demás, por que somos parte de un todo. Se habla mucho del autoconocimiento por ahí, pero no siempre captamos todo el sentido. Creo que, en parte, se trata de conocer a nuestro yo inconsciente, a nuestros paradigmas, modelos mentales, patrones de comportamiento y reacciones automáticas. Conocer a nuestros sesgos inconscientes. Conocer a ese yo inconsciente, que no necesariamente actúa de acuerdo a lo que cree, habla y predica nuestro yo consciente. Necesitamos más coraje para poner en duda lo que creemos que sabemos sobre nosotros mismos. Pido que tengamos mayor curiosidad y ganas de aprender sobre nuestra propia persona, ¡y que sea algo que nos entusiasme!

 

Pido para el 2021 coraje para escuchar a nuestros cuerpos

Ese malestar físico o emocional, nos dice algo (¡algo importante!). La vorágine nos hace querer ignorar esos malestares, y hacer lo posible para que se disuelvan lo más pronto posible para mantenernos en producción. Sintámonos, escuchémonos y empaticemos con nosotros mismos. Pido coraje y valentía para eso. Para reconocer y aceptar que hay ocasiones en las que como personas nos sentimos, por ejemplo, vulneradas, discriminadas, acosadas o excluidas, y que tal vez hay algo que debamos hacer al respecto.

 

Pido para el 2021 coraje para mantener un sentido de lo colectivo

Una de las participantes de nuestros espacios de conversación sobre DEI, compartió: “siempre he tenido cierta resistencia o rechazo a todo lo relacionado con lo LGBTQ+, y siento que ese rechazo ha crecido desde que tuve hijos.” Fue, por supuesto, un compartir de mucha valentía. Y fue un comentario con el que conecté muy profundamente, porque cuando pienso en el avance de DEI y en la familia, me encuentro con una paradoja. Muchas personas quieren aprender sobre DEI y ser más incluyentes en su día a día pensando en forjar un mejor futuro para sus hijos e hijas. El ser padres o madres nos inspira y da fuerzas para sacar lo mejor de nosotros mismos ¿no es así? Pero al mismo tiempo, la paternidad y la maternidad, y en general, la configuración familiar, nos activa el instinto de protección. Queremos proteger con lo que haga falta a los nuestros. Activamos todos nuestros mecanismos de defensa y protección, incluso más de lo que lo haríamos con nosotros mismos. Y esto es normal en el ser humano, nuestro cerebro ha evolucionado para protegernos de manera instintiva ante el peligro. Es lo que nos ha permitido sobrevivir como especie. Sin embargo, dichos mecanismos de defensa y protección también se activan cuando en realidad no es necesario, limitando así nuestro propio desarrollo y evolución como sociedad. Se activan cuando tenemos que salir de nuestra zona de confort, desaprender para aprender, o cuando nos enfrentamos a situaciones y modos de vida que desconocemos. De esta manera, es natural que sintamos rechazo hacia lo diferente, especialmente cuando creemos (a causa de estereotipos y desconocimiento) que puede ser una amenaza para nuestros hijos/as. Pido entonces, que ese instinto de protección traspase a nuestras familias, que nos interese también el bienestar físico y emocional, y las oportunidades a las que acceden las personas que son diferentes a nosotros, que seamos conscientes de las desigualdades a nivel colectivo, y que no solo nos importen “los nuestros”. Todas las personas queremos un mejor futuro para nuestros niños/as, y para construirlo necesitamos integrar una perspectiva más colectiva, reconocer, aceptar y valorar la diversidad que tenemos como especie, las diferentes formar de ser, expresarnos y vivir.

 

Por último, pido valentía y coraje para ver el valor y el impacto de las pequeñas acciones

Los mismos mecanismos de defensa que muchas veces limitan nuestro aprendizaje, nos hacen convencer de que no hay nada que esté en nuestras manos para generar un cambio significativo en cuanto a DEI. Está claro que necesitamos un abordaje sistémico, y con todo tipo de actores y acciones. Pero definitivamente, todos tenemos o tendremos oportunidades para cambiarle el día o incluso la vida a una persona. Basta pensar en el lenguaje que utilizamos, cómo nos referimos y tratamos a las personas, qué factores tenemos en cuenta a la hora de tomar una decisión que afecta las oportunidades laborales y la reputación profesional de una persona, etc.

Por un año de mucho coraje y valentía, para nuestro desarrollo personal, profesional y como sociedad. ¡Salud!

 

 

Sobre la autora:

round Shirley

Shirley Saenz

Consultora y facilitadora experta en interculturalidad, diversidad e inclusión a nivel organizacional en América Latina. Expert Panelist de los Global Diversity and Inclusion Benchmarks (GDIB). Profesora de Cross-Cultural Management en el MBA del Online Business School (OBS) y la Universitat de Barcelona. Co-fundadora de SIETAR Argentina (Society for Intercultural Education, Training and Research). Socia y directora de Iceberg Cultures of Inclusion.

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