Género e Interseccionalidad: ¿Día de la Mujer o Día de las Mujeres?

Un nuevo 8 de marzo nos convoca y es mi invitación tomar este día como una oportunidad más para repensarnos y cuestionarnos sobre cómo podemos aportar, desde nuestras acciones diarias, a la co-construcción y aceleración de la igualdad y equidad de género.

Si hacemos un alto y antes de seguir con la lectura nos preguntásemos ¿Qué es ser mujer? ¿Qué características le atribuyo al “ser mujer”? De seguro, la gran mayoría de las respuestas que obtendríamos sean dadas a través de distintos patrones, propios de los modelos mentales, que nos invitan a ver a las mujeres como un grupo homogéneo, no permitiéndonos visibilizar la diversidad en si misma que existe dentro del “ser mujer”. Y aquí bien podríamos reflexionar ¿Pensamos a las mujeres desde una perspectiva interseccional?

Kimberlé Crenshaw, académica estadounidense, propone un marco innovador para repensar esta pregunta invitándonos a reflexionar sobre las distintas causas interdependientes que existen de discriminación y desventaja dentro del ser mujer. Kimberlé presenta el concepto de interseccionalidad refiriéndose a esta como los procesos –complejos, irreducibles, variados y variables– que en cada contexto derivan de la interacción de factores sociales, económicos, políticos, culturales y simbólicos.

Entonces, podríamos sumar a nuestra reflexión ¿Es lo mismo ser una mujer blanca que una mujer negra? ¿Es lo mismo ser mujer heterosexual que una mujer homosexual o bisexual?, ¿Es lo mismo ser mujer y tener una discapacidad que ser mujer y no tener una discapacidad?, ¿Es lo mismo ser mujer millennial que ser mujer baby boomer? ¿Es lo mismo ser mujer migrante que ser mujer y vivir en tu país natal?

Las respuestas que pueden surgir dan cuenta de que las distintas y constantes opresiones, exclusiones e inequidades que viven (y padecen) las mujeres pueden ser aún mayor dependiendo de distintos factores tales como: identificación étnico racial, elección sexual, situación de discapacidad, generación, clase social, nacionalidad, color de piel, creencia religiosa, etc.

Una de las principales razones por la que es muy común encontrar ausencia de investigaciones o textos relacionados a interseccionalidad es que históricamente el análisis y las conversaciones relacionadas a género es/fue binario sin contemplar las distintas dimensiones de la diversidad. Me refiero a que entendemos el concepto de género(s), como una construcción social que se da sobre cuerpos sexuados que les atribuye a estos, de manera consciente o inconsciente, comportamientos bien diferentes a hombres y mujeres. De aquí surgen los roles de género que hoy determinan qué es el “ser mujer” y qué es el “ser hombre” o más bien, qué se espera de cada uno de estos.

Pensar con perspectiva interseccional, nos invita a tener nuevas conversaciones y, por ende, a abrir nuevos caminos.

Utilizar la interseccionalidad como herramienta para el análisis y la gestión, nos da la oportunidad de entender la manera en la que diferentes dimensiones influyen sobre el acceso que se pueda tener a derechos y oportunidades. De esta forma logramos visibilizar y exponer los distintos tipos de discriminación cuando se combina más de una dimensión. A su vez nos permite comprender cómo desde estas diferentes combinaciones de dimensiones vivimos experiencias sustantivamente distintas.

Mari Matsuda abogada, activista y profesora de derecho estadounidense nos propone un ejercicio creativo y dinámico para generar espacios de reflexión al respecto: La manera en la que trato de entender la interconexión de todas las formas de subordinación es a través de un método que llamo “haz la otra pregunta”. Cuando veo algo que parece racista, pregunto, ¿dónde está el patriarcado en esto? Cuando veo algo que parece sexista, pregunto, ¿dónde está el heterosexismo en esto? Cuando veo algo que parece homofóbico, pregunto, ¿dónde están los intereses de clase en esto? Trabajar en coalición nos obliga a buscar las relaciones de dominación obvias y las no obvias, ayudándonos a ser conscientes de que jamás una forma de subordinación se mantiene aislada.

El objetivo no es identificar un grupo más o menos victimizado o privilegiado que otro, sino visibilizar las diferencias y similitudes significativas para poder superar las discriminaciones y establecer las condiciones necesarias para lograr un mundo más equitativo.

Ayelen Benitez

Socióloga, Certificada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como PM4R y diplomada en género y discapacidad. Experta en Análisis y Gestión de proyectos de impacto en Diversidad, Equidad e Inclusión.

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