Solo para hombres: Cómo ser un champion de equidad de género (4 de 5)

Se suponía que eran 30 minutos, pero fueron 2hs el tiempo que estuvimos conversando con André Baron, Presidente de Henkel para América Latina, sobre el rol de los hombres en la equidad de género. La primera pregunta que le hice a André fue acerca de las razones por las cuales creía que aún había tan pocos hombres involucrados con la equidad de género. A lo que un poco confundido me replicó: “¿Según quién hay pocos hombres involucrados con la equidad de género? ¿Quién lo dice?”  Fue ahí donde comenzó todo.

Luego de repasar algunas estadísticas de participación masculina en los espacios de equidad de género y diversidad en general, que facilitamos en toda América Latina desde Iceberg, y de los hallazgos de la organización Catalyst al respecto, André me compartió su sentir y pensar:

“Una de las principales razones es el desconocimiento que tenemos todavía. Este tema sobre el que acabamos de conversar es un ejemplo de ello. Yo no tenía esa información tan clara. De hecho, aunque resulta evidente a la vista, creo que no le había prestado tanta atención. El no saberlo me llevó a cuestionar y reaccionar a la defensiva, especialmente porque siento que en mi caso estoy muy involucrado. Los hombres necesitamos aprender más sobre las problemáticas y las barreras a la equidad de género, informarnos. Para involucrarnos necesitamos prepararnos. Si seguimos en el desconocimiento, seguiremos evitando la discusión, y esa para mi no es una opción.”

Más adelante le comenté a André que el machismo y el sistema patriarcal, así como generaba tantas desventajas para las mujeres, también podría generar desventajas para los hombres. Le pregunté qué tan consciente estaba de esas desventajas o de los costos que asumen los varones. Me habló de los roles y estereotipos que dictan lo que debes hacer y cómo debes hacerlo al ser hombre. Entre otras cuestiones, me comentó sobre el rol tradicional asignado a los hombres de ser, al menos, el principal “proveedor” y sustento económico de su familia, y lo complejo de este mandato especialmente en América Latina; una región con altísimos indicadores de pobreza y desigualdad, y donde un solo ingreso no es suficiente para sostener a la familia: “Claramente las mujeres están avanzando en el mercado laboral y desarrollando sus carreras profesionales por interés y deseo propio (más allá de las necesidades económicas), pero a su vez tienen la “obligación” de mantener su rol en cuanto a las tareas de cuidado y del hogar: la conocida doble carga de tareas con su respectiva carga mental. En este contexto, si como hombres no rompemos los límites de, por ejemplo, ser “el proveedor”, y no nos hacemos corresponsables de las tareas de cuidado y del hogar, nos perdemos de la oportunidad de apoyar a nuestras parejas, encontrar maneras de conciliar nuestra vida laboral y familiar, y con ello aumentar el nivel de ingresos de la familia. Aspecto que, para muchas familias en América Latina, es cuestión de supervivencia.”

Para André, pensar en su hija (mamá, hermanas, esposa, primas, amigas, etc.) es una de las principales motivaciones para trabajar por la equidad de género. No quiere que su hija al entrar al mercado laboral asuma los costos de lo hoy deje de hacer. Por ello siempre se pregunta “¿Qué puedo hacer para que las hijas de otras personas, que ya están hoy en el mercado laboral hoy puedan trabajar y crecer en igualdad de condiciones?”

Para André, la equidad de género es también una cuestión de salud. Pues cree que, si los hombres se libran de los roles y estereotipos tradicionales de la masculinidad, podrán expresar sus emociones más libremente, cuidarse mejor, y conectar de manera más significativa con su familia: “Creo que la equidad puede permitirnos definir un modelo de vida que le convenga a la pareja y a los hijos e hijas, a la familia en su conjunto. Y ese modelo puede ser cualquiera, incluso el que hoy consideramos “tradicional”. Me encantaría que sea el modelo que sea, fuera una decisión consciente, y no el modelo que por default dictan las “normas de la sociedad” que, si bien vienen cambiando, siguen estando influenciadas por un sistema patriarcal.”

Le pregunté a André, qué tan fácil creía que es para los varones romper con los estereotipos de la masculinidad tradicional y cambiar sus comportamientos en el día a día, a lo que me respondió: “Los varones también necesitamos role models tanto en los espacios sociales como laborales. Todos hemos estado en situaciones en las que escuchamos comentarios o chistes sexistas y homofóbicos, muchas veces sabiendo que están mal, pero no nos animamos a decir nada, muchas veces porque no sabemos qué ni cómo. Si nos involucramos, nos atrevamos a levantar la voz, y a expresar una postura firme en contra de las desigualdades, será más fácil para otros hombres la próxima vez, atreverse a hacerlo. Muchas veces tenemos miedo. Miedo a que nos etiqueten de tal o cual, o miedo a las reacciones que vamos a generar.

Quise indagar si este miedo era algo que percibía solo a nivel social o si también lo veía manifestado en el ambiente corporativo. Y agregó:

“Esto es especialmente verdad en el contexto corporativo, ya que las relaciones de trabajo ya sean jerárquicas o entre pares, hacen que pensemos dos veces antes de decir o hacer algo. No podemos dejar que el miedo nos paralice. Debemos avanzar e involucrarnos, aun con miedo. Como líderes necesitamos empoderar a nuestros equipos y generar espacios seguros en los que se pueda hablar de DEI, debemos atrevernos a recibir con humildad ideas de cómo podemos ser más incluyentes en nuestro día a día, debemos premiar y reconocer los comportamientos incluyentes, y tener una postura clara frente a los que no lo son. En este proceso de cambio y de evolución hacia culturas más incluyentes, nuestro rol como líderes es fundamental, pues nuestras actitudes y comportamientos permean de manera inconsciente en nuestros equipos, y es así que vamos transformando la cultura.”

André sabe muy bien que, para trabajar en pro de la equidad de género, hay que hacerlo en equipo. Es por esto que, desde su lugar, se atrevió a convocar a esos todavía pocos hombres que se involucran con la equidad de género en Henkel. Su intención es sumar fuerzas, aprender juntos, animar a otros, y continuar la conversación para repensarse en formas más saludables de ejercer la masculinidad, y utilizar sus privilegios para avanzar hacia la igualdad. André Barón es un champion de equidad de género.

 

Conoce las demás historias de esta serie:

Isidro Reyes: Todo lo que se puede hacer para impulsar la paridad de género en las organizaciones Clic aquí.

Felix Daviault-Ford: Cómo apoyar a tu esposa durante una expatriación Clic aquí

Luis F. Toro Dupouy: Como generar mayor equidad de género en el cuerpo docente de las escuelas de negocios Clic aquí

 

Directora de Iceberg Cultures of Inclusion. Experta en Interculturalidad, Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI). +10 años de experiencia en el abordaje y la gestión regional de la DEI a nivel corporativo y en los diferentes países de América Latina. Expert Panelist de los Global Diversity, Equity and Inclusion Benchmarks (GDEIB). Profesora de Cross-Cultural Management en el MBA del Online Business School (OBS) y la Universitat de Barcelona. Co-fundadora de SIETAR Argentina (Society for Intercultural Education, Training and Research).

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